Cuernavaca, Morelos.- El obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, encabezó este Viernes Santo el viacrucis en el centro de la capital morelense. La procesión, una de las principales expresiones de fe, sirvió como espacio para elevar demandas sociales y posturas frente a decisiones legislativas.
A lo largo del recorrido, los participantes elevaron una oración por las madres y padres que han perdido a sus hijos o familiares. El gesto ocurre en un país donde la violencia ha dejado una estela de ausencias.
En ese mismo tono, se pidió que el Congreso de Morelos no apruebe la despenalización del aborto. La solicitud incluyó el respeto a la vida “desde la concepción hasta la muerte”. Mientras un grupo de mujeres hizo fila para cargar la cruz, los asistentes escucharon testimonios de familias morelenses que buscan visibilizar problemáticas sociales y compartir experiencias de vida en el marco de la celebración religiosa.
Entre las demandas expuestas destacó la falta de interpretación en lengua de señas. Los asistentes señalaron esta carencia como una barrera persistente para la inclusión de personas con discapacidad auditiva en este tipo de actos públicos. La omisión impide el acceso pleno a la ceremonia para un sector de la población que también profesa la fe católica.
El viacrucis se realizó en un contexto de operativos de seguridad por la temporada de Semana Santa. Las autoridades estatales informaron que la Mesa de Construcción de Paz y Seguridad intensificó un despliegue con fuerzas federales, estatales y municipales. Las acciones incluyen revisiones en establecimientos con venta de alcohol y puntos de control vehicular en horario crítico de 18:00 a 01:30 horas. La proyección de llegada de 190 mil turistas y una derrama económica estimada en 145 millones de pesos motivó la presencia disuasiva en corredores turísticos de Yautepec, Emiliano Zapata, Jiutepec y Cuautla.
La celebración religiosa, sin embargo, mantuvo su foco en las peticiones de fe y justicia social. La oración por las víctimas de la violencia y la demanda por la vida desde la concepción hasta la muerte marcaron el tono de una procesión que, un año más, convocó a cientos de fieles en las calles de Cuernavaca.

