Aguascalientes, Ags.- El obispo Juan Espinoza Jiménez dedicó su mensaje dominical a una crítica contra las condiciones laborales y económicas que afectan a los sectores más vulnerables de la entidad. Desde la diócesis de Aguascalientes, el líder religioso afirmó que los trabajos mal pagados mantienen a muchas personas “encadenados a la pobreza”.
“La muerte no es el fin del hombre, su destino final es el cielo”, comenzó el obispo en su homilía. Pero añadió que los creyentes no pueden cerrar los ojos ante “tantas cruces de las familias y nuestras comunidades”.
Señaló que muchas familias cargan “el peso de la pobreza luchando diariamente para llevar el pan a la mesa, sosteniendo el hogar con sacrificio, silenciosos y muchas veces con angustia”.
Espinoza Jiménez vinculó la situación actual de México con fenómenos como la migración forzada, la explotación a campesinos y la falta de ingresos justos: “Actualmente nuestro México pasa por situaciones dolorosas”, manifestó.
Campesinos sin apoyo ni remuneración justa
El obispo dedicó un segmento de su mensaje a los hombres y mujeres que trabajan la tierra: “Ellos sostienen buena parte de la vida de nuestra nación”, afirmó. Sin embargo, denunció que “muchas veces no reciben el apoyo necesario ni una remuneración justa”.
Espinoza Jiménez señaló que los campesinos son desvalorizados y explotados, a pesar de su papel fundamental en la producción de alimentos: “Cristo bendice sus manos trabajadoras y nos llama a construir una sociedad más justa y solidaria con ellos y junto a ellos”, expresó.
El obispo también se refirió a la situación de los jóvenes. Dijo que muchos crecen sin acompañamiento, sin formación humana ni espiritual, atrapados en ambientes de violencia y adicciones al interior de sus hogares: “Una sociedad que abandona a sus niños compromete su futuro”, advirtió.
Señaló que los jóvenes enfrentan falta de oportunidades, ausencia de empleo digno, acceso insuficiente a la educación y horizontes poco claros para construir su futuro: “Muchos jóvenes viven tentados por el desaliento a la migración forzada, la violencia o la desesperanza”, agregó. Y exclamó: “Ningún joven nació solamente para sobrevivir, cada uno ha sido llamado a una vida plena, hermosa”.
Sobre los adultos mayores, Espinoza Jiménez lamentó su abandono, incluso por parte de sus propias familias: “La soledad, las pobrezas más dolorosas de nuestro tiempo, en una cultura que con frecuencia solo valora la productividad”, dijo. Afirmó que los ancianos parecen volverse una carga e invisibles, pero para Dios “jamás son descartados”.
Empresarios: asfixiados por cargas fiscales
El obispo no limitó su análisis a los sectores empobrecidos. También mencionó a “tantos empresarios honestos, pequeños comerciantes y muchos trabajadores aquí en Aguascalientes”. Dijo que viven “asfixiados por exigencias económicas, por cargas fiscales desproporcionadas, por la incertidumbre laboral”.
Advirtió que cuando el trabajo se pierde o se vuelve una carga insoportable para las familias, se daña profundamente el tejido social. Y cerró con una declaración de principio: “La economía debe estar al servicio de la persona humana, no la persona esclavizada por estructuras económicas injustas”.
La homilía del obispo Juan Espinoza Jiménez colocó en el centro del debate público la relación entre trabajo digno, pobreza y exclusión social en Aguascalientes, sin mencionar políticas específicas ni partidos. Su llamado se dirigió a la conciencia colectiva y a la necesidad de replantear el sentido de la economía.
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