Piedras Negras, Coahuila.- En el marco del Día del Niño, que en México se conmemora cada 30 de abril, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, emitió un mensaje dirigido a la infancia de la región fronteriza. El religioso aprovechó la efeméride para reafirmar el compromiso de la Iglesia local con el bienestar y la dignidad de los menores.
“Como pastor de esta Iglesia diocesana, va todo mi cariño, deseo de alegría y felicidad para todos los niños”, expresó Miranda Guardiola. El obispo extendió su bendición a todos los infantes, independientemente de su afiliación religiosa, y subrayó la universalidad del amor divino.
El mensaje del obispo no fue un saludo aislado. En los últimos meses, la diócesis ha impulsado acciones concretas a favor de la niñez. En abril de 2026, Miranda Guardiola reafirmó el compromiso de la Iglesia católica con el “interés superior del niño”, señalando que esta responsabilidad no solo corresponde al ámbito social, sino también al eclesiástico, al velar por el desarrollo integral de la infancia. En ese contexto, informó que la diócesis se encuentra en un proceso de análisis sobre la operación de las casas de huérfanos, con el objetivo de fortalecer los esquemas de atención.
Como acción concreta, destacó la labor de los centros OMNIA, espacios dedicados a la protección y desarrollo infantil. Actualmente, en Piedras Negras operan cuatro centros, mientras que en Ciudad Acuña funciona uno más y otro se encuentra en construcción. Estos centros ofrecen apoyo psicológico para menores en situación vulnerable, refuerzo educativo para prevenir la deserción escolar, talleres de valores, arte y cultura, además de acompañamiento a las familias.
Los esfuerzos de la Iglesia y las autoridades han dado resultados. En diciembre de 2025, la directora de Inspectores de Piedras Negras informó que la presencia de niñas y niños que realizan actividades laborales en la vía pública se había reducido en un 80 por ciento, gracias a operativos y diálogo directo con las familias.
La celebración del Día del Niño en México tiene una historia que trasciende los regalos y las fiestas escolares. Fue establecida en 1924 durante el gobierno de Álvaro Obregón, en un contexto de secuelas de la Revolución Mexicana, que había dejado a miles de niños en condiciones de abandono, pobreza y sin acceso a educación. La fecha no nació como una simple celebración, sino como una medida para reconstruir el tejido social y garantizar espacios seguros para los menores.
A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 20 de noviembre como el Día Universal del Niño, en conmemoración de la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989). México optó por el 30 de abril para no coincidir con el aniversario de la Revolución Mexicana.
El mensaje del obispo Miranda Guardiola en el Día del Niño se inscribe en una tradición de la Iglesia mexicana de acompañar a las familias y promover los derechos de la infancia. “Todos los niños y niñas son amados por Dios”, afirmó el religioso, y extendió su bendición sin distinción de credo, recordando que el amor divino trasciende las fronteras confesionales.

