Texas, Estados Unidos.- La hermana Leticia Ugboaja, detenida por ICE cuando caminaba a misa en Texas en días pasados, pidió que las personas en su situación sean escuchadas, especialmente los migrantes y los refugiados. Su abogado explicó que la religiosa huyó de su propia nación debido a una persecución estatal sistemática, de hecho tiene un protocolo de protección contra la tortura en su propio país y que la detención por parte de la agencia de seguridad buscaba expulsarla a un tercer país.
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Letty Ugboaja es una monja católica de origen nigeriano que fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 28 de junio mientras caminaba hacia la iglesia de Nuestra Señora de los Lamentos en McAllen (Texas). Tras casi un mes de silencio, la religiosa ofreció una reflexión el pasado 23 de julio para pedir que las personas tengan la oportunidad de ser escuchadas antes de ser detenidas:
"Hay muchas otras personas en esta misma situación, personas a quienes nuestras leyes les han otorgado algún tipo de protección, que han cumplido con todas las normas que se les han exigido y que aún viven en la incertidumbre", afirmó Ugboaja en una conferencia de prensa celebrada en el templo católico de Nuestra Señora.
Una detención a pocos metros de la iglesia
Ugboaja, de 56 años y miembro de la congregación Hijas de María Madre de Misericordia, fue interceptada por dos agentes del ICE el domingo 28 de junio mientras recorría la corta distancia desde su residencia hasta la iglesia para distribuir la Sagrada Comunión como ministra extraordinaria. La iglesia se encuentra a pocos kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México.
"Aún cuando les pregunté si podía acudir a Misa, si es que podían darme permiso para recibir la Comunión, ellos sólo me respondían que no, me negaron esa petición", relató la hermana en la conferencia de prensa. Los agentes le confiscaron el rosario y le colocaron esposas antes de subirla a una camioneta.
La religiosa fue trasladada a un centro de detención en El Valle, a una hora de distancia, donde permaneció varias horas. Según la hermana Norma Pimentel, directora de Cáritas diocesana, a Ugboaja le negaron incluso los medicamentos que necesitaba.
Protección contra la tortura y amenaza de expulsión
El abogado de Ugboaja, Carlos García, explicó que en 2019 un juez de inmigración denegó su solicitud de asilo, pero simultáneamente le otorgó protección contra la expulsión a Nigeria bajo la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, al considerar que era más probable que no que sería torturada si regresaba a su país.
García señaló que Ugboaja ha cumplido con todo lo que se le ha exigido desde esa orden de 2019: tiene un permiso de trabajo válido, ha acatado todas las condiciones de la orden de protección y ha asistido a todas las citas obligatorias con las autoridades migratorias. Sin embargo, debido a que su solicitud de asilo fue denegada, técnicamente está bajo una orden final de expulsión.
Durante su detención en junio, no se le explicó plenamente el motivo de su aprehensión, salvo que Estados Unidos planeaba expulsarla a un tercer país, no a Nigeria. Esta práctica de expulsiones a terceros países ha sido implementada durante el segundo mandato del presidente Donald Trump para deportar a personas que no pueden ser enviadas legalmente a sus países de origen debido a la probabilidad de que sean perseguidas allí. Abogados y grupos de derechos humanos han criticado esta política, que ha enfrentado impugnaciones legales.
Intervención de legisladores y liberación
La detención de Ugboaja generó una reacción inmediata. Funcionarios de la parroquia publicaron un mensaje en redes sociales que cobró fuerza en las noticias. La congregación pidió a los feligreses que mantuvieran a la hermana en sus oraciones.
Legisladores de ambos partidos intervinieron. La representante republicana Monica De La Cruz, del distrito 15 de Texas, anunció que habló directamente con el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. También intervinieron los demócratas Henry Cuellar y Vicente González.
"Estamos agradecidos por la rápida respuesta de los representantes locales, quienes se comunicaron con el Departamento de Seguridad Nacional para lograr que la liberaran", declaró Brenda Riojas, portavoz de la Diócesis de Brownsville.
Ugboaja fue liberada varias horas después de su detención, el mismo 28 de junio. Cuando regresó a su hogar, según la hermana Rose Patrice Kuhn, habían más de una decena de feligreses que lloraban y rezaban de alegría por su liberación. Ugboaja le confesó a Kuhn: "Nunca hubiera imaginado que recibiría tanto cariño".
Una cita pendiente con ICE
A pesar de su liberación, el futuro de Ugboaja en Estados Unidos sigue siendo incierto. Tiene programada una cita de registro con ICE para el 28 de julio. Su abogado, Carlos García, expresó su esperanza de que esa cita sea declarada innecesaria y que Ugboaja no tenga que presentarse ante las autoridades migratorias.
"Estamos pidiendo que no sea detenida y que no se le coloque un monitor en el tobillo a una persona que no ha violado ninguna norma, que no ha representado ningún peligro y que ha dado a este país una década de enfermería y toda una vida de ministerio", declaró García. Si se presenta a la cita, las autoridades podrían decidir detenerla nuevamente o colocarle un dispositivo de monitoreo.
Ugboaja, originaria de Nigeria, llegó a Estados Unidos y se estableció en el sur de Texas. Es enfermera titulada en South Texas Health System y anteriormente trabajó durante 10 años como asistente de enfermería certificada en DHR Health, en Edinburg. Además de su labor en el ámbito sanitario, se ofrece como ministra extraordinaria de la Sagrada Comunión en la iglesia de Nuestra Señora de los Lamentos.
El impacto en la comunidad religiosa
La detención de Ugboaja ha generado temor entre las religiosas nacidas en el extranjero que sirven en la región fronteriza. La hermana Rose Patrice Kuhn, de las religiosas del Corazón Inmaculado de María, que acompaña pastoralmente a migrantes en el área de McAllen-Reynosa, explicó que las religiosas de diversas congregaciones que trabajan en el Valle del Río Grande están ahora "cautelosas".
"Hay muchas aquí que no son originarias de Estados Unidos. Hay un buen número que están aquí con diferentes tipos de visas, y que han estado aquí durante años, trabajando con las parroquias y con los migrantes e inmigrantes. Imagínense el miedo adicional que se está sembrando en ellas", dijo Kuhn. "Incluso algunos migrantes que documentos se preguntan si los agentes de migración van a resptar sus derechos o si se tomarán la molestia de revisar sus registros [antes de que los detengan]".
La ofensiva migratoria del presidente Donald Trump, que incluye operativos en lugares considerados tradicionalmente sensibles como templos, ha llevado a los líderes religiosos a ajustar su respuesta. Algunos han alentado la participación en línea, mientras que otros ofrecen ayuda para hacer mandados a personas demasiado temerosas para salir de sus casas.
El caso de Ugboaja ha reavivado el debate sobre las políticas migratorias y su impacto en comunidades religiosas. La hermana Ugboaja, por su parte, dijo que no quería permanecer en silencio sobre su situación y que quiere que las personas en situaciones similares tengan la oportunidad de contar su historia antes de ser sacadas de sus hogares.
"Creo que toda persona en esta situación, como yo, merece ser escuchada, merece que se le preste atención y se le dé una oportunidad", afirmó.

