Washington, EU.- Dos nombramientos colocaron esta semana a obispos estadounidenses en puestos de relieve para la política local y global. Por una parte, en el presidente Donald Trump designó al obispo Robert Barron como miembro de la Comisión para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF, por sus siglas en inglés), mientras el papa León XIV promovió a Brendan John Cahill -obispo encargado de migrantes- como titular de Joliet, Illinois.
Trump suma aliados en la USCIRF
La USCIRF es una comisión federal estadounidense dedicada a calificar el estatus de libertad religiosa en el mundo y, a partir de sus evaluaciones, sugerir al gobierno de los Estados Unidos medidas de reacción para orientar a otros pueblos hacia la visión de libertad religiosa considerada por la potencia militar y económica norteamericana. En esta comisión, el presidente Trump anunció la incorporación del obispo Barron, quien dirige la diócesis de Winona-Rochester, en Minnesota.
El obispo Barron ha sido identificado por medios y analistas como partidario de MAGA, el movimiento político del magnate norteamericano. En el reciente Almuerzo de Pascua organizado anualmente por la Casa Blanca, el obispo participó del acto en el cual se comparó a Donald Trump con Jesucristo sin hacer ninguna aclaración al respecto, mientras su organización defiende la teología bélica del vicepresidente James D. Vance en contra de lo planteado por el Papa.

Por el contrario, Barron ha acusado directamente al alcalde de Nueva York (del partido opositor a Trumo) por privilegiar el 'colectivismo' antes que al 'individualismo' y fue particularmente crítico de que en el funeral del expresidente Jimmy Carter se utilizara música de John Lennon.
Barron y su organización no han hecho eco de la exhortación del papa León XIV para condenar los actos de deportación masiva de inmigrantes en Estados Unidos, así como la persecución racial del ICE y las medidas anti inmigrantes que han provocado crimenes y abusos incluso contra ciudadanos norteamericanos. En uno de los últimos actos públicos de Trump, el obispo fue huésped del republicano Riley Moore a quien elogió profusamente; Moore no sólo es parditario de las deportaciones sumarias sino que promueve medidas carcelarias contra inmigrantes 'indeseables'.
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Junto al nombramiento de Barron en la USCIRF, Trump también promovió al pastor Andrew Brunson (predicador evangélico pro-israelí arrestado en Turquía en 2016 y liberado un par de años después) y al exdirector del Consejo de Política Nacional, Joe Grogan. Con estas designaciones, la Comisión cuenta nuevamente con la composición completa de comisionados prevista por la legislación.
"Me siento privilegiado de unirme a ellos", afirmó Barron en una declaración difundida el 16 de septiembre, en referencia a quienes lo precedieron en la Comisión. El obispo destacó que sus integrantes son elegidos por dirigentes de ambos partidos políticos y recordó la presencia de otros católicos que han formado parte del organismo.
León promueve al obispo defensor de migrantes
Desde el otro lado del mundo, el papa León XIV promovió a Brendan John Cahill, hasta ahora obispo de Victoria (Texas) como nuevo obispo de Joliet (Illinois). El obispo, de 62 años, deja la diócesis texana después de once años al frente de ella y llega a una sede situada en el área metropolitana de Chicago. El nombramiento fue anunciado por la Santa Sede y comunicado en Estados Unidos por el nuncio apostólico, Gabriele Caccia.
Cahill nació el 28 de noviembre de 1963 en Coral Gables, Florida. Cursó estudios de Psicología y obtuvo el Master of Divinity en la Universidad de Saint Thomas de Houston. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1990 para la arquidiócesis de Galveston-Houston. Buena parte de su ministerio antes del episcopado estuvo vinculada a la formación sacerdotal: formó parte del claustro del seminario Saint Mary de Houston entre 1998 y 2001 y ejerció como rector entre 2001 y 2010.
Francisco lo eligió el 23 de abril de 2015 como obispo de Victoria. Fue consagrado el 29 de junio siguiente y desde entonces permaneció al frente de la diócesis del sureste de Texas.
Cahill, un perfil activo en migración
Además de su gobierno diocesano, Cahill preside el Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés). Desde esa responsabilidad ha intervenido en el debate sobre la política migratoria de la Administración Trump.
En enero pidió junto a Elias Zaidan que la Administración prolongara el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los haitianos residentes en Estados Unidos.
Tras imponerse en junio la decisión gubernamental de terminar las protecciones temporales para haitianos y sirios, Cahill sostuvo que retirar el estatus legal a cientos de miles de personas cuando el regreso a sus países no resulta seguro generaba una "crisis moral" y afirmó que el país no podía "cerrar los ojos ante semejante injusticia".

El obispo también ha reclamado límites a las operaciones de control migratorio en iglesias y otros lugares de culto. En febrero firmó, junto al arzobispo Alexander Sample, una carta al Congreso en la que ambos prelados pidieron evitar actuaciones migratorias en esos espacios salvo circunstancias excepcionales y garantizar el acceso a servicios religiosos y pastorales para los detenidos.
En junio, Cahill pidió a la Cámara de Representantes que rechazara un proyecto de ley contra las bandas criminales por considerar excesivamente amplia su definición de asociación con estos grupos. Entre sus objeciones advirtió que la norma podía alcanzar incluso a sacerdotes y religiosas extranjeros que, en el ejercicio de labores religiosas o humanitarias, prestaran ayuda a determinadas personas.
Las intervenciones públicas del Comité que preside han combinado las críticas a determinadas medidas con el reconocimiento de la responsabilidad de las autoridades en el control migratorio y la aplicación de la ley.
De esta forma, León XIV envía a Joliet a un obispo con experiencia en formación sacerdotal y once años de gobierno diocesano, con un perfil público reconocible dentro del episcopado estadounidense. Su traslado deja vacante la diócesis de Victoria, a la espera del nombramiento de un nuevo obispo.
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