Celaya, Guanajuato.- Mientras el obispo de Celaya, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, confirmó que la Iglesia católica mantiene su postura en contra del aborto y a favor de la vida desde la concepción señaló que esta posición forma parte de una lucha que la institución ha sostenido durante años y que continuará defendiendo públicamente.
Ante los procesos de despenalización del aborto que se han presentado en distintos estados del país, el obispo indicó que la Iglesia seguirá exponiendo sus argumentos, pues consideró que la despenalización puede abrir la posibilidad de que la práctica se extienda más allá de circunstancias específicas. Así, la despenalización sería 'el Caballo de Troya' que podría generar actos de inhumanidad contra personas vulnerables.
"Ha sido una lucha ya de años de la Iglesia a favor de la vida, y va a ser siempre; no es de ayer, ni es de hoy, también será mañana y pasado mañana", afirmó.
Despenalización y práctica del aborto
Aguilar Ledesma explicó que, desde la perspectiva de la Iglesia, existe una diferencia entre que una persona no sea sancionada penalmente por abortar y que el aborto sea promovido o facilitado como un servicio o un "derecho".
"Una cosa es que una persona que aborte no sea penalizada y no vaya a la cárcel por ese delito, que en ese sentido no habría mayor dificultad. El asunto es que no solamente se busca eso, sino que eso es como el Caballo de Troya", expresó.
El obispo consideró que la despenalización derive en la práctica de eliminar vidas humanas en gestación bajo cualquier circunstancia (como el 'aborto a término' aprobado en Francia para poder eliminar a bebés con defectos o enfermedades crónicas) o en la promoción de este servicio de manera gratuita en la que algunos colectivos incluso denominan "derecho" a la posibilidad de terminar con la vida de un ser humano en gestación y en condición de vulnerabilidad. El pastor añadió que la Iglesia tampoco coincide con los planteamientos que justifican el aborto únicamente bajo determinados supuestos, pues su postura parte de la defensa de la vida desde la concepción.
Argumentos biológicos
El obispo cuestionó el argumento de que una mujer puede decidir sobre su cuerpo, al señalar que, desde una perspectiva biológica, el embrión o feto posee una identidad genética distinta a la de la madre.
"Si tú analizas el ADN del feto, del niño, del embrión, no corresponde al de la mamá, porque ya es diferente", señaló. Aguilar Ledesma sostuvo que la postura de la Iglesia no se limita a argumentos religiosos, sino que también busca sustentarse en aspectos biológicos, médicos y sociológicos. "Hay muchas razones biológicas, sociológicas, de todo, para hablar de esto", afirmó.
"Nosotros defendemos la vida desde la concepción, es el momento que el óvulo es fecundado, hasta su ocaso natural. Todo lo demás es un desarrollo biológico de la misma persona", sostuvo.
Rechazo al argumento de los abortos clandestinos
Respecto al argumento de que la despenalización permitiría reducir los abortos clandestinos, el obispo cuestionó la manera en que se contabilizan este tipo de procedimientos cuando precisamente se realizan fuera de los registros oficiales.
"En primer lugar, ¿cómo saben que hay muchos abortos clandestinos y cómo los cuentan si son clandestinos?", cuestionó. Añadió que, desde su perspectiva, si se conoce la existencia y ubicación de establecimientos o personas que realizan estos procedimientos, entonces dejarían de ser propiamente clandestinos.
El obispo reiteró que la posición de la Iglesia católica parte de considerar que la vida humana debe ser protegida desde el momento de la fecundación. Señaló que la libertad de expresión permite que diferentes sectores de la sociedad expongan sus argumentos, aunque estos no coincidan entre sí, y consideró que la participación de la Iglesia también busca que los legisladores tomen en cuenta su postura.
"Es una forma de expresar nuestra verdad, nuestro amor a la vida y a la dignidad de la persona", manifestó.
Llamado a proteger a los más vulnerables
Aguilar Ledesma sostuvo que la defensa de la vida continuará siendo una postura permanente de la Iglesia y rechazó que esta posición deba interpretarse como fanatismo, al señalar que, desde su perspectiva, existen argumentos científicos, médicos y sociológicos que la respaldan.
"Esta lucha tenemos que seguirla haciendo hasta el último momento de nuestra vida, y decir esto no es de hoy, ni mañana y siempre estaremos manifestando de forma pacífica, con argumentos", expresó.
Finalmente, el obispo destacó el papel de las familias y consideró que una sociedad que protege a sus integrantes más vulnerables demuestra un mayor grado de civilidad y justicia. "Creo que cuando una sociedad es capaz de defender a sus más pequeños, a los indefensos, estamos hablando de una sociedad civilizada", afirmó.
"Cuando una sociedad o una cultura no defiende a los más vulnerables, a los indefensos, estamos hablando de un lugar donde ya no hay justicia", concluyó.

