Ciudad de México.- Ante el riesgo de aplastamiento y asfixia de los devotos de San Judas Tadeo, las autoridades eclesiásticas suspendieron las celebraciones religiosas en el templo de San Hipólito y San Casiano, en el centro de la ciudad, por recomendación de protección civil. La aglomeración de personas que acudieron al recinto sobrepasó los márgenes de seguridad y, por ello, la decisión de suspender actividades religiosas y celebrativas buscó evitar nuevos riesgos y contribuir a la dispersión ordenada de los visitantes.
Por la noche, elementos de la Policía Metropolitana de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) implementaron un cerco perimetral para proteger a los asistentes que aún seguían llegando a las inmediaciones del recinto. Con apoyo de megáfonos portátiles y altavoces de las patrullas, los efectivos solicitaron a las personas retirarse de manera ordenada.
Además, apoyaron a las autoridades eclesiásticas con el cierre de las puertas del templo y coordinaron la salida de los asistentes por la calle de Zarco. La SSC reportó un saldo blanco.
En el sitio solo se permitió estacionarse a las personas que iban a repartir comida, por lo que policías de Tránsito tenían la indicación de multar o retirar las placas a quienes no cumplieran la restricción. Como alternativas viales se señalaron Avenida Insurgentes, Eje Central Lázaro Cárdenas y Circuito Interior.
Una afluencia que superó la capacidad del recinto
La aglomeración de este 28 de octubre respondió a la devoción por San Judas Tadeo, considerado el santo de las causas difíciles. Medios locales reportaron que al menos 200 mil personas intentaban ingresar al templo, lo que ocasionó accidentes, personas lesionadas y extraviadas. Durante el operativo, una mujer embarazada requirió atención médica.
Para resguardar la zona, la SSC desplegó 350 policías, 32 vehículos, ocho motos y helicópteros. En años recientes, la afluencia ha alcanzado cifras significativas: en 2022, más de 42,000 feligreses visitaron el templo, aunque durante las festividades la cifra puede superar las decenas de miles.
El origen de la devoción en el templo capitalino
El recinto se remonta al siglo XVI; fue edificado por disposición de Hernán Cortés para conmemorar a los españoles que murieron durante la Noche Triste, en 1520, y se dedicó a San Hipólito y San Casiano por la fecha del 13 de agosto, día de la caída de Tenochtitlan.
La devoción a San Judas Tadeo llegó a México a finales del siglo XIX de la mano de los padres claretianos. La imagen del santo, de aproximadamente un metro y medio, arribó procedente de Barcelona en 1933.
Su primer hogar fue la iglesia de Jesús María; posteriormente se trasladó a la Parroquia del Purísimo Corazón de María, en la colonia Del Valle, y en la década de 1960 fue llevada a San Hipólito, donde se colocó en la Capilla de los Santos Mexicanos. El crecimiento de la devoción motivó que la imagen se trasladara al Altar Mayor en 1982.
La reliquia de San Judas Tadeo
En 2024, un fragmento del brazo de San Judas Tadeo recorrió México por primera vez en la historia. La reliquia de primer grado, trasladada desde Roma, se exhibió en la Catedral Metropolitana y posteriormente en el templo de San Hipólito, donde miles de fieles acudieron a venerarla. El fragmento óseo se conserva en un relicario incrustado en una mano esculpida del santo.
La tradición de acudir al templo cada día 28 del mes se consolidó a lo largo del siglo XX. La celebración del 28 de octubre, fecha dedicada a San Judas Tadeo en el calendario católico, es la que convoca la mayor cantidad de fieles. La fe popular ha convertido este recinto en uno de los lugares religiosos más emblemáticos de la capital.

