Irapuato, Guanajuato.- "La muerte no es un ser", por lo tanto, es un sinsentido el dar culto o veneración a esta figura, considera el obispo de la diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, al rechazar las prácticas religiosas y sincréticas en torno a la llamada 'Santa Muerte'. El obispo consideró que esta práctica convierte a la muerte en una figura de veneración y se aleja de las enseñanzas del cristianismo; sin embargo, admitió que en la región se ha visto un crecimiento de esta devoción.
Díaz Díaz sostuvo que la muerte no debe interpretarse como una entidad con poderes sobrenaturales; sino como una etapa de transición dentro de la concepción católica de la vida eterna.
"Nos estamos olvidando de Cristo vivo"
El obispo señaló que quienes participan en este culto dejan de lado la figura de Jesucristo resucitado: "Nos estamos olvidando de Cristo vivo resucitado que venció a la muerte", expresó. El obispo explicó que representar a la muerte mediante un esqueleto y atribuirle facultades para intervenir en la vida de las personas carece de fundamento dentro de la fe católica: "La muerte no es un ser y entonces yo no le veo ningún sentido el culto a la muerte", afirmó.
Manifestó además preocupación por las prácticas en las que se invoca a la Santa Muerte con la intención de perjudicar a otras personas o solicitar protección frente a situaciones relacionadas con el mal: "¡Y menos cuando se le invoca para hacer el mal, para hacer daño o para sentir protección frente al mal!", puntualizó.
La postura institucional de la Iglesia católica instruye un rechazo total a estas prácticas entre los fieles; sin embargo, según diversos informes, existe una porción significativa de católicos que manifiesta cierta devoción a esta figura pararreligiosa nacida en México y cuyas expresiones simbólicas y culturales son muy populares. A pesar de algunos intentos por 'institucionalizar' y registrar este culto como una asociación religiosa formal ante el Estado mexicano, la realidad es que no es sencillo establecer o explorar cuántas personas participan actualmente en ese culto debido a que, sus simpatizantes formalmente se declaran católicos, pero en lo íntimo viven bajo prácticas cercanas a la veneración de la Santa Muerte como la santería, el ocultismo, el animismo e incluso espirituales chamánicas.
Llamado a recuperar las creencias cristianas
Enrique Díaz insistió en que, durante las celebraciones dedicadas a los difuntos, los creyentes deben reflexionar sobre la muerte como un paso hacia el encuentro con Dios. Consideró necesario fortalecer las enseñanzas cristianas frente a manifestaciones religiosas que no forman parte de la doctrina católica.
Desde su origen, a finales del siglo pasado, las prácticas devocionales hacia la Santa Muerte han sido declaradas como incompatibles con la fe católica por parte de autoridades episcopales en México. Muchos de sus adeptos suelen caer en confusión debido a que el denominado santuario de la Santa Muerte replica la parafernalia litúrgica católica; imita su servicio ministerial y reviste con elementos devocionales tradicionales del catolicismo sus centros de culto y oración. A pesar de que sus líderes espirituales han sido señalados y condenados por diversos delitos graves (secuestro, estafa, tráfico de drogas) o incluso asesinados en medio de disputas por el control económico de templos y santuarios; la comunidad devota de la Santa Muerte continúa acudiendo a los ritos religiosos, consumiendo la mercancía y sacramentales de su devoción y practicando en lo público y lo privado sus convicciones religiosas.
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