Ciudad de México.- El cuidado de la persona en el contexto de la inteligencia artificial y las transformaciones sociales de este cambio de época que vivimos, fue el hilo conductor de la tercera y última sesión especial del programa Diálogos por la Esperanza, producido por la Dimensión de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexiano, a cargo del arzobispo emérito de León, Alfonso Cortés.

En esta oportunidad de encuentro y diálogo, el documento pontificio fue revisado multidisciplinariamente: “En nuestras dos sesiones anteriores nos acercamos primero de manera general al documento, y después nos adentramos en cada una de sus partes y capítulos. Hoy queremos aterrizar el análisis de esta Encíclica, con grandes especialistas, para vislumbrar su actualidad así como luces concretas para nuestra realidad concreta, en nuestra vida cotidiana, en nuestras estructuras y en nuestras instituciones”, adelantó el sacerdote, Eduardo Corral Merino, conductor del programa.
Inmediatez y sobreestimulación
La doctoranda Arcelia Hernández Elizondo, religiosa mexicana y oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, inauguró las intervenciones con un análisis sobre la relación entre vida contemplativa y educación. La religiosa destacó que la encíclica identifica una "cultura de la inmediatez y la sobreestimulación" que, según el texto, alimenta el cansancio y la apatía ante la búsqueda de la verdad.
El documento pontificio, dijo, advierte que el efecto más profundo de esta dinámica no es la ignorancia, sino una nueva forma de deshumanización: personas que "saben muchas cosas" pero pierden el horizonte de sentido y la capacidad de plantear preguntas. Hernández subrayó que la encíclica propone una "verdadera higiene de la atención" mediante esfuerzos que incluyan silencio, estudio reflexivo y lectura ponderada.

Por su parte, Lizardo Estrada Herrera, obispo auxiliar de Cusco y secretario general del CELAM, situó el documento en la tradición latinoamericana. El prelado recordó que el concepto de "cambio de época" fue formulado por los obispos en Aparecida (Documento de Aparecida, n. 44) y retomado por el papa Francisco en Evangelii Gaudium (n. 52). León XIV amplía este diagnóstico al nombrar como "asuntos nuevos" la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica. También, subrayó el hecho de que la nueva encíclica social insiste mucho en promover, juntos, de manera sinodal, una cultura del cuidado de todo lo humano, así como de la casa común, cuestión que ha surgido también de un impulso latinoamericano particular.
Los dragones de una época de cambios
El doctor Leonardo Curzio Gutiérrez, académico y analista político, doctor en Geografía e Historia, con especialidad en Historia Contemporánea, advirtió sobre los riesgos de una "sociedad inconexa" donde la deshumanización avanza mediante el descarte. Curzio identificó tres "dragones" contemporáneos que la encíclica enfrenta: los líderes políticos que invaden y oprimen pueblos con narrativas excluyentes; los magnates que concentran poder económico, político y mediático; y la ideología del lucro que antepone la riqueza personal al bien común.

El investigador de la UNAM señaló, entre otras cosas, que las innovaciones tecnológicas no son neutrales, como han reconocido los propios arquitectos de la inteligencia artificial. Citó al investigador Amodei, quien en un texto de ciencia ficción describe cómo la IA aprende conductas como la extorsión. Curzio enfatizó la advertencia papal sobre el uso de la tecnología en la guerra y los "horizontes aterradores" que se abren.
El Dr. Reyes Tamez Guerra, ex secretario de Educación Pública e investigador de la UANL, profundizó en esta advertencia de la Encíclica: "Toda tecnología refleja los valores de quienes la diseñan, la financian, la regulan y la utilizan". El académico recordó que la encíclica utiliza la metáfora de la Torre de Babel para advertir sobre dos caminos posibles: concentrar el poder y dividir a la humanidad, o construir una sociedad donde Dios y el ser humano caminen juntos.

Educación y humanidades: las respuestas
La Dra. Enna Verónica Lara Gamboa, directora de Vinculación de la Universidad Autónoma de Campeche, abordó el vínculo entre la encíclica y la educación. La académica planteó que la educación no se limita a las instituciones formales, sino que abarca toda la vida: "Cada ambiente, cada relación, cada experiencia nos influye y nos cambia. Nos influye, pero no nos determina", afirmó. Subrayó que la inteligencia artificial generativa representa un reto educativo sin precedentes, pues no solo afecta el empleo sino el ejercicio del criterio, la razón y la creatividad.

El Dr. Carlos Garatea Grau, rector emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú, centró su intervención en la defensa del lenguaje como espacio de libertad y alteridad. El filólogo peruano citó cuatro afirmaciones de la encíclica: la pregunta por lo que se está construyendo en el mundo digital; la cuestión sobre qué significa custodiar lo humano; la crisis en la relación con la vida; y la pérdida de memoria histórica.
Garatea distinguió entre el lenguaje humano, creativo e impredecible, y la simulación que ofrece la inteligencia artificial, que funciona por acumulación y repetición. Advirtió que "el mundo digital y la inteligencia artificial empiezan a normar las conductas y las percepciones del mundo y de nosotros mismos".

Reduccionismo tecnológico y la Torre de Babel
El sacerdote Francisco Ramírez Yáñez, rector de la UNIVA y presidente de AMIESIC, planteó el problema del reduccionismo tecnológico: la tendencia a explicar al ser humano como una máquina biológica compleja y la mente como un procesador. Ramírez desmontó el mito de la neutralidad tecnológica: "Un algoritmo está programado por personas con sesgos culturales, intereses económicos, objetivos de control o de ganancia".
El rector explicó que la metáfora de la Torre de Babel en la encíclica refleja tres peligros actuales: la eliminación de los límites humanos, la despersonalización y la fragmentación social. Señaló que el documento pontificio sacude el reduccionismo al afirmar la primacía ontológica del ser humano y su valor intrínseco que ninguna máquina puede replicar.
La filosofía de un sano realismo
Eduardo González Di Pierro, doctor investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UMSNH, ofreció una lectura fenomenológica del documento. El filósofo identificó en la encíclica un "giro antropológico contemporáneo" que propone un "sano realismo", como actitud ante la realidad histórica.

González explicó que el sano realismo se aleja tanto del idealismo ingenuo como del realismo cínico resignado: "Nuestro presente jamás agota el porvenir", afirmó, y destacó que la historia permanece abierta. Señaló que el miedo y la euforia son formas de ceguera que modifican la percepción de la realidad, mientras que la esperanza permite descubrir posibilidades donde otros ven hechos consumados.
El filósofo citó tres criterios de discernimiento que el papa León XIV propone en el numeral 199: la responsabilidad personal, el tiempo del juicio moral, y la distinción y protección de los civiles.
Finalmente, el sacerdote Carlos Sandoval Rangel, secretario de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, cerró el ciclo con una reflexión sobre el significado del ser humano. Sandoval recordó que "según sea nuestra visión del ser humano, así va a ser el proyecto de nuestra vida".

El sacerdote enfatizó que la encíclica remite al principio: lo que pertenece al ser humano por naturaleza como criatura e hijo de Dios. "Cuando tenemos bien claro esto, todo lo que venga en ciencia, tecnología, economía, política debe sumar al ejercicio digno de lo que somos", afirmó. Advirtió que "lo que no suma al ejercicio digno de lo que somos, deshumaniza".
Sandoval presentó la disyuntiva central del documento: edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos, o levantar la nueva Torre de Babel del poder. "Humanizamos o deshumanizamos la riqueza de nuestra naturaleza", resumió.
La IA y la democracia
A lo largo del webinar, varios participantes coincidieron en señalar la amenaza que la inteligencia artificial representa para los sistemas democráticos. Curzio afirmó que "las redes sociales y los algoritmos minan uno de los pilares de la democracia", al interferir en la elección libre de gobernantes y la circulación amplia de información.

Garatea advirtió que "la inteligencia artificial y las redes sociales son seductoras porque ofrecen respuestas a todo con velocidad" y alertó sobre el riesgo de que "para los consumidores, la IA no solo dice la verdad, sino que se ha convertido en su mejor amigo".
Tamez señaló que "la facilidad con la que un sistema genera argumentos convincentes no debe confundirse con la verdad de esos argumentos" y llamó a la "humildad intelectual y la disposición a contrastar ideas con la evidencia".
Lizardo Estrada destacó que la encíclica no es un documento realizado desde el Norte Global sobre tecnología, sino "una palabra sobre la dignidad humana que nuestros pueblos pronuncian desde hace tiempo". El obispo peruano subrayó que la Doctrina Social se presenta como "un corpus vivo de verdades" que ofrece principios para pensar, criterios para discernir y orientaciones para actuar.
Estrada conectó la encíclica con el Sínodo para la Amazonía y la exhortación Querida Amazonia (2020), que muestran que "cuidar la casa común y cuidar a nuestros pueblos son inseparables". Señaló que la "algoritmización" del ser humano y las nuevas formas de descarte bajo apariencia de neutralidad continúan la línea del paradigma tecnocrático denunciado en Laudato Si' (nn. 106-114).
Un itinerario de esperanza
La encíclica, según los participantes, no se limita a un diagnóstico sino que propone un camino. Como dijo la Hermana Hernández, León XIV entrega "un itinerario de vida cristiana sobrio y exigente" que incluye "invertir en la educación que empieza por nosotros mismos"; y González Di Pierro concluyó que "el mayor desafío contemporáneo no consiste en producir más información sobre el mundo, sino aprender a mirar nuevamente".
El filósofo afirmó que "la esperanza de realizar un nuevo orden no es un contenido teórico, sino una forma de percibir posibilidades donde la desesperación percibe hechos consumados".
En síntesis, los participantes convergieron en distinguir el llamado papal: "Permanezcamos siendo humanos, porque ahí nos va a ir bien a todos. O nos hundimos todos o nos salvamos todos".

El sacerdote Eduardo Corral Merino agradeció a todos los participantes de este itinerario de diálogo, formación y encuentro iniciado en los tres programas especiales de Diálogos por la Esperanza, con más de veinte connotados académicos, en la primera exploración de la encíclica social de León XIV. En nombre del arzobispo emérito de León y titular de la Dimensión, agradeció a los participantes y a los espectadores de este webinar virtual que ha sostenido casi una duración de 10 horas, en tres jornadas intensas de reflexión y estudio.

