Ciudad de México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un mensaje con motivo del Día Internacional de la Paz, en el que llamó a los mexicanos a no acostumbrarse a la inseguridad y el crimen; y afirmó que "México no está condenado a la violencia... No podemos permitir que la violencia se vuelva parte del paisaje ni que el miedo etermine nuestra manera de vivir. Por ello, trabajar por la paz no es opcional para ningún mexicano. La paz es tarea de todos, aunque no todos tengamos la misma responsabilidad".
En la parte del mensaje enfocado en la responsabilidad del Estado, los obispos reiteraron el llamado "a las autoridades de los distintos órdenes de gobierno a cumplir con su responsabilidad de garantizar la seguridad, el Estado de derecho y el acceso efectivo a la justicia".
Pero también nombraron otras instituciones y actores concretos con responsabilidades diferenciales: Las familias, las escuelas, los medios de comunicación, los empresarios, las iglesias y organizaciones sociales.
Para los obispos, la responsabilidad en la paz de las familias es "erradicar la violencia de sus hogares; y educar para la fraternidad y promover el respeto". Respecto a los centros educativos, los pastores les encomiendan asumir la responsabilidad de "formar ciudadanos responsables"; y a los medios de comunicación, les exhortan "a contribuir a una cultura del encuentro y de la verdad, no de la violencia ni de la polarización.
Los obispos consideran que una responsabilidad de paz de los empresarios "a generar empleo digno y a no ceder ante la corrupción". Finalmente, a las iglesias y las organizaciones sociales, los obispos les invitan a "acompañar, reconstruir vínculos y abrir caminos de reconciliación" para la paz.
"La paz no puede reducirse a la ausencia de enfrentamientos. Para millones de mexicanos significa algo mucho más concreto: poder salir de casa, trabajar, transitar por una carretera, abrir un negocio o formar una familia sin miedo", señala el texto.
Los obispos advirtieron que no pueden hablar de paz "ignorando el dolor que atraviesa a tantas comunidades de México". "La violencia continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones, desplazando familias, sometiendo a comerciantes y trabajadores mediante la extorsión y sembrando temor en pueblos y ciudades", añadieron.
No podemos acostumbrarnos a la violencia
El mensaje subraya que "detrás de cada persona asesinada, desaparecida, desplazada o extorsionada hay una vida y una familia heridas. Ninguna sociedad puede acostumbrarse a ello". Los obispos advirtieron sobre el riesgo de que los jóvenes encuentren en grupos criminales lo que la sociedad no les ofrece: "Cuando la sociedad no ofrece a los jóvenes pertenencia, oportunidades y esperanza, otros grupos pueden ocupar ese vacío y ofrecerles, de manera destructiva, identidad, dinero y poder".
"Por ello, trabajar por la paz no es opcional para ningún mexicano. La paz es tarea de todos, aunque no todos tengamos la misma responsabilidad", afirman.
Los obispos recordaron que el asesinato de los padres jesuitas Javier Campos y Joaquín C. Mora, y del guía de turistas Pedro Palma, ocurrido en Cerocahui, Chihuahua, en junio de 2022, fue "para la Iglesia y para nuestro país un doloroso llamado que no quisimos dejar sin respuesta". De esa herida, señalan, surgió el Diálogo Nacional por la Paz, un proceso de escucha, encuentro y corresponsabilidad que ha permitido escuchar a víctimas, comunidades, jóvenes, especialistas, autoridades y organizaciones sociales.
"Este camino nos ha permitido confirmar una convicción: la paz no puede construirse desde un solo sector ni imponerse desde arriba; necesita del encuentro y de la participación de todos", afirman. En muchas regiones de México, sacerdotes, religiosas, religiosos y laicos "acompañan diariamente a comunidades heridas por la violencia; escuchan a las víctimas, trabajan con jóvenes, reconstruyen vínculos y crean espacios de diálogo y reconciliación".
México no está condenado a la violencia
El mensaje concluye con un llamado a la esperanza y a la acción: "Creemos en la capacidad de nuestro pueblo para encontrarse, organizarse y reconstruir aquello que la violencia ha roto. La paz comienza cuando dejamos de considerar al otro como enemigo; cuando somos capaces de escuchar a las víctimas; cuando rechazamos la corrupción y la impunidad; cuando educamos a nuestros hijos en el respeto a la dignidad humana; y cuando cada comunidad decide no permanecer indiferente ante el sufrimiento de sus hermanos", señalan.
Los obispos manifiestan a los creyentes: "Para los cristianos, construir la paz no es un simple deseo ni una opción entre otras: forma parte de nuestra vocación. Se trata de una paz verdadera, que nace de la justicia, del encuentro, del perdón y del respeto irrestricto a la dignidad de cada persona", afirman.
El documento, firmado por el obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, Ramón Castro Castro, y el obispo auxiliar de México y secretario general, Héctor M. Pérez Villarreal, fue difundido el 21 de septiembre de 2026 y concluye: "En este Día Internacional de la Paz hacemos un llamado a todos los mexicanos: no nos acostumbremos a la violencia. No renunciemos a la paz. Construyámosla juntos, todos los días, desde el lugar que a cada uno le corresponde", concluyen.

