Ciudad de México.- La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) y representantes de las comunidades católica, evangélica, ortodoxa y judía suscribieron la declaratoria de intención "Por una cultura de valores, convivencia y desarrollo inclusivo". El documento establece seis compromisos para fortalecer la colaboración entre empresas, universidades, organizaciones sociales y comunidades.
La iniciativa fue firmada por Juan José Sierra Álvarez, presidente nacional de COPARMEX, junto con representantes de distintas tradiciones religiosas. En el texto, los participantes expresaron su preocupación por el incremento de manifestaciones de intolerancia, polarización, violencia, corrupción e impunidad. Señalaron que estas situaciones afectan la convivencia y debilitan los vínculos entre las personas y las comunidades.
Ante este panorama, los firmantes plantearon la necesidad de generar espacios de encuentro y colaboración. El objetivo consiste en recuperar la confianza, promover el respeto y encontrar soluciones compartidas a los problemas sociales.
La declaratoria coloca la dignidad humana como principio central. El documento reconoce que, más allá de las diferencias religiosas, culturales o ideológicas, existen valores compartidos. Entre ellos destacan la honestidad, la justicia, la empatía, la responsabilidad individual y colectiva, la solidaridad y el respeto a los demás.
Los seis compromisos de empresarios y jerarcas religiosos
El primer compromiso consiste en promover el diálogo entre los diferentes sectores sociales, con atención a la dignidad de las personas y a las necesidades de los grupos más vulnerables.
El segundo punto plantea trabajar con universidades e instituciones educativas mediante actividades de formación, investigación y difusión de valores cívicos, responsabilidad social y compromiso con el entorno.
La tercera línea contempla impulsar ambientes laborales en los que empresas, trabajadores y sindicatos promuevan relaciones basadas en el respeto y la responsabilidad compartida, bajo una perspectiva de desarrollo inclusivo.
El cuarto compromiso expresa la intención de invitar a medios de comunicación y plataformas digitales a participar en la difusión de contenidos que contribuyan a promover estos valores.
Los dos compromisos restantes están relacionados con la reconciliación y el reconocimiento de las diferencias.
El quinto propone abrir caminos de diálogo y escucha para superar divisiones, con rechazo a prácticas de exclusión, humillación y venganza. El sexto busca que las distintas formas de pensar y creer se conviertan en oportunidades de entendimiento y colaboración.
La convivencia como práctica
El documento señala que "la convivencia pacífica no debe entenderse únicamente como la ausencia de conflictos, sino como una práctica que requiere aprendizaje, sensibilización y participación cotidiana".
Los firmantes consideran necesario proporcionar herramientas para que las personas puedan resolver sus diferencias mediante el diálogo, reconocer distintas perspectivas y prevenir expresiones de violencia en sus entornos familiares, laborales, educativos y comunitarios.
También plantean la importancia de comprender las múltiples y diversas causas sociales, culturales y estructurales que generan exclusión, fragmentación y violencia, con el propósito de contribuir a su transformación desde las capacidades de cada organización participante. La propuesta reconoce la existencia de iniciativas que ya trabajan en favor de la convivencia y plantea fortalecerlas mediante nuevas alianzas.
Firmantes de la declaratoria
Además del presidente nacional de COPARMEX, Juan José Sierra Álvarez, participaron representantes de distintas tradiciones religiosas:
- Ramón Castro y Castro, obispo de la Diócesis de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).
- Santiago de México, arzobispo metropolitano del Arzobispado Ortodoxo Griego de México.
- Alberto Romano Jafif, presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de México.
- Mario Ángel Flores Ramos, sacerdote católico, ex rector de la Universidad Pontificia de México y asesor de la presidencia del Episcopado Mexicano, quien participó en representación de Cirilo Cruz Lázaro, vicepresidente de la Confraternidad Evangélica de México (CONEMEX).
- Alejandro Rodea, en representación del metropolita Ignacio Samaán, arzobispo de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Antioquena de México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe.
La participación de estas organizaciones y comunidades religiosas, junto con el sector empresarial, busca establecer un espacio de colaboración a partir de principios comunes, sin que las diferencias de creencias o perspectivas constituyan un obstáculo para el trabajo conjunto.
Falta de indicadores
La firma establece una voluntad de colaboración para desarrollar iniciativas, programas, herramientas y espacios de sensibilización orientados a fortalecer la convivencia y la cultura de paz.
Con todo, el documento difundido no detalla calendarios de implementación, recursos económicos, responsables operativos ni indicadores para medir los resultados de los compromisos.
Por ahora, la declaratoria representa un acuerdo de intención entre los participantes para impulsar acciones desde sus respectivos ámbitos de influencia y fortalecer los esfuerzos que contribuyan al respeto de la dignidad humana, la reconciliación y el desarrollo inclusivo. Los firmantes sostienen que la construcción de una sociedad más respetuosa y solidaria requiere tanto de la responsabilidad individual como de la participación de las instituciones y organizaciones sociales.

