Rabat, Marruecos.- El cardenal arzobispo de Rabat, Cristóbal López Romero, anunció este 6 de julio su retiro temporal de toda actividad pública y pastoral. La decisión ocurre después de que al menos cinco mujeres presentaran acusaciones por agresión sexual contra el purpurado. El Vaticano abrió una investigación preliminar sobre los hechos.
López Romero, de 74 años, natural de Almería y nacionalizado paraguayo, comunicó su apartamiento en un mensaje dirigido a la comunidad diocesana.
El prelado declaró a prensa: “No he cometido ninguna agresión, ni violencia ni acoso sexual”. En el comunicado oficial de la Arquidiócesis de Rabat, el cardenal reconoció que “se me acusa de comportamientos inapropiados hacia mujeres adultas”. La investigación se encuentra “en manos de las instancias romanas de la Iglesia”, con las que el arzobispo afirma cooperar.
El caso pone en el centro a las denuncias de cinco mujeres presentaron sólo ante las autoridades religiosas. Según una investigación periodística, una de las acusadoras es una jubilada que colaboraba activamente con la Iglesia. Su testimonio, que no autorizó a revelar en esta fase, se refiere a repetidas agresiones sexuales.
Otra mujer envió un testimonio escrito a la nunciatura apostólica en Rabat. En él acusa al cardenal de “gestos físicos” que percibió como inapropiados, entre ellos “abrazos particularmente insistentes y prolongados” y “un intento de acercamiento físico que podría asimilarse a un intento” de besarla.
Una fuente dentro de la diócesis informó que al menos otras tres mujeres manifestaron haber sido víctimas de “hechos similares”, algunos expresados en el marco de la confesión.
La comunidad católica de Rabat enfrenta un escenario de incertidumbre. El cardenal reconoció en su comunicado que el “acontecimiento nos sacude a todos” y que es “plenamente consciente de las dificultades que esto provoca y de las legítimas preguntas que puede suscitar”. El arzobispado habilitó el Servicio de Prevención de Abusos para canalizar información o denuncias adicionales.
Caso de alto perfil
El perfil eclesiástico de Cristóbal López Romero amplifica la relevancia del caso. El papa Francisco lo nombró arzobispo de Rabat en 2017 y cardenal en 2019. Durante el cónclave de mayo de 2025, López Romero figuró entre los cardenales más visibles e influyentes. Varios medios lo presentaron como un “papable”, término que designa a los cardenales con más posibilidades de ser elegidos papa.
Su nombramiento respondió al proyecto reformista de Francisco en el continente africano. El cardenal encarnaba el ideal del “pastor con olor a oveja” proveniente de las periferias.
Este proceso supone un examen de presión para la credibilidad de la gobernanza vaticana. La Iglesia católica arrastra desde hace un par de décadas una serie de escándalos por abusos sexuales cometidos por miembros del clero y su encubrimiento. El pasado pontificado estableció una política de “tolerancia cero” ante estas conductas. La apertura de una investigación contra un cardenal de alto perfil pone a prueba la aplicación de esa política en los niveles más altos de la jerarquía eclesiástica.
López Romero nació en Vélez-Rubio (Almería) el 19 de mayo de 1952. Se formó con los salesianos y estudió Periodismo en Barcelona. Pasó cerca de 20 años en Paraguay, país del que obtuvo la nacionalidad, y también residió en Bolivia. Desde la capital marroquí, López Romero defendió el diálogo entre religiones y condenó públicamente la ofensiva militar de Israel contra Gaza y el Líbano.
Fuentes judiciales marroquíes afirmaron que no existen denuncias de abuso contra el arzobispo en la Justicia de Marruecos. El vicario general Marc Helfer confirmó que todavía no hay ninguna denuncia presentada ante la justicia marroquí. La Santa Sede no ha respondido a las solicitudes de comentarios.
¿Qué pasó con la 'tolerancia cero'?
El caso de López Romero reabre conversaciones y preguntas sobre la aplicación de la política de “tolerancia cero” en los niveles más altos de la Iglesia. Las reformas canónicas y eclesiásticas planteadas durante el pontificado de Francisco precisamente ayudan a dar investigación y seguimiento a las denuncias de las potenciales víctimas. La investigación contra un cardenal considerado “papable” somete a escrutinio los mecanismos de prevención y sanción de abusos en la Santa Sede.
La contradicción entre la negativa categórica del cardenal y el reconocimiento de “comportamientos inapropiados” en el comunicado diocesano genera interrogantes sobre el alcance de las acusaciones. La ausencia de denuncias ante la justicia marroquí abre el debate sobre los cauces institucionales para procesar este tipo de casos.
La comunidad católica en Rabat afronta un período de desconcierto. El llamamiento del arzobispo a “orar juntos por las personas que sufren esta situación” y a “hablar del tema en las parroquias” anticipa un proceso de reflexión comunitaria. El caso también reaviva el debate sobre la respuesta de la Iglesia a los abusos sexuales y la transparencia en la gestión de las denuncias contra sus altos dignatarios.

