Roma, Italia.- El papa León XIV compartió una jornada de fraternidad con personas vulnerables de la Diócesis de Roma, entre ellas 35 niños, en el Borgo Laudato Si', ubicado en los jardines pontificios de Castel Gandolfo. El encuentro busca recrear la experiencia de cercanía iniciada en agosto de 2025.
Bajo la sombra de los árboles que rodean el Borgo Laudato Si', el Papa almorzó el 11 de julio con aproximadamente doscientas personas en situación de vulnerabilidad atendidas por la Diócesis de Roma. Entre los invitados se contaron 35 niños, además de refugiados y migrantes de diversas nacionalidades. La iniciativa, denominada “Almuerzo con el Papa”, representa la segunda edición de un gesto que el año anterior reunió al Pontífice con personas de la Diócesis de Albano.
Hambre de una Iglesia que realmente sepa abrir sus puertas
Antes de la bendición de los alimentos, el Papa dirigió un breve saludo a los comensales: “Vine sin discurso, pero con hambre”, declaró. No se refería al menú —pasta alla amatriciana, asado de ternera, achicoria y fresas con nata— sino a un anhelo más profundo: “Hambre de caridad auténtica, hambre de una Iglesia que realmente sepa abrir sus puertas, acoger y recibir a todos; donde haya amor para todos y donde nadie sea enemigo, donde todos sepamos vivir la reconciliación, el perdón y la paz”.
El pontífice retomó precisamente la imagen del título de “Pontífice”, que significa “constructor de puentes”. Extendió esa metáfora a los presentes: “Y hoy también nos gustaría tender un puente con todos ustedes, con sus familias y con la sociedad en la que queremos vivir”. Precisó que esa sociedad debe practicar la justicia y eliminar “las causas de la pobreza, la injusticia y todo aquello que aún alimenta la deshonestidad en el mundo”. “Esta es la Iglesia que queremos ser”, concluyó.
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Un mundo diferente frente a la fractura social
León XIV agradeció a los organizadores y destacó el valor del encuentro en torno a una mesa donde, recordó, “Jesús siempre está presente”. “Cuando nos reunimos, cuando compartimos este espíritu de encuentro en torno a la mesa —la misma mesa donde Jesús está presente con nosotros—, estamos construyendo verdaderamente un mundo diferente, un mundo de esperanza”, afirmó. Y añadió: “Con demasiada frecuencia este mundo está roto por la violencia, por el odio, por la discriminación”.
El cardenal Fabio Baggio, propiofecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, dio la bienvenida al Papa y describió el Borgo Laudato Si' como un lugar cuya vocación es ser “un hogar donde todos puedan sentirse acogidos, reconocidos y amados con dignidad”. Señaló que, en un tiempo donde la “cultura del descarte” relega a muchas personas a los márgenes, este espacio busca ser “un pequeño signo de esperanza”.
El cardenal Baldassare Reina, vicario general de la Diócesis de Roma, recordó la misión que Jesús confía a la Iglesia: “Como el Padre me envió, así yo los envío”. La jornada incluyó una misa presidida por el cardenal Baggio y concelebrada por Luis Marín de San Martín, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad.
Un gesto que se repetirá cada año
La iniciativa prevé invitar cada año a una diócesis distinta, junto con personas en situación vulnerable, refugiados y migrantes. El papa León XIV se encuentra en Castel Gandolfo desde el 5 de julio en un período de descanso que se extenderá hasta el 27 de julio. Durante estas semanas, suspendió las audiencias generales y limitó su agenda al rezo del Ángelus dominical.
El almuerzo del 11 de julio no solo ofreció una comida compartida, sino un mensaje claro: la Iglesia, en palabras del Papa, está llamada a ser un lugar de acogida, justicia y paz, donde nadie quede excluido.

