Ciudad del Vaticano.- Al finalizar su viaje apostólico por Francia, el papa León XIV respondió a seis preguntas de los periodistas en el vuelo de regreso a Roma y abordó temáticas de alto impacto social: los abusos sexuales en la Iglesia; la actitud del Estado y sociedad frente a los desalojos (deshaucios); la participación de la religión en la política y el espacio público; el sistema económico belicista; los riesgos de la Inteligencia Artificial; y el resurgimiento de un extremismo político.
El Papa agradeció la recepción del pueblo francés en París, Lourdes y Metz; destacó que en los cuatro días vivió "bendiciones.. casi milagros" mientras acompañó a personas, especialmente a las enfermas y sufrientes "viendo cómo la gracia de la presencia de Dios, manifestándose de tantas maneras diferentes, toca el corazón de las personas, transforma sus vidas y devuelve dignidad a los enfermos, a los ancianos y a quienes en algunas partes de la sociedad son marginados".
"Personalmente me he sentido muy bendecido por haber tenido el privilegio de visitar Francia, para animar sobre todo a los jóvenes que, naturalmente, buscan algo", dijo el Papa al referirse a la masiva concentración de adolescentes y jóvenes en el Stade de France.
Sobre los abusos 'sistemáticos' en la Iglesia
Interrogado sobre su reunión con víctimas de abuso sexual perpetrado por ministros católicos en Francia, el pontífice aclaró que más que un "abuso sistémico" en la Iglesia católica, hay "organizaciones dentro de la Iglesia que, como sistema, actuaron de modo abusivo".
El Papa aseguró que si bien el abuso sexual "es ante todo un problema humano"; dichos crímenes adquieren una dimensión distinta cuando ocurren dentro de las comunidades católicas: "Asume en realidad otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y a veces incluso destruida. La Iglesia tiene la responsabilidad particular de acompañarlas y ayudarlas a buscar la curación", sentenció.
Explicó que durante su encuentro, habló con las víctimas y les externó que la Iglesia católica ha sido vista como responsable de los abusos cometidos y que, por ello mismo, "tiene una parte importante en ayudarlas a encontrar la curación".
Eutenasia, política y la laicidad
Los periodistas también le cuestionaron sobre su valoración respecto al princpio del laicismo que separa la religión de la política en Francia y que, desde ahí se le cuestiona el haber intervenido en la política francesa al defender la dignidad de la vida humana frente a la legalización de la eutanasia o el aborto en el país.
El Papa reconoció que frente a la línea que separa la Iglesia y la política, o la Iglesia y el Estado "no la he traspasado". Y recordó que "cuando la Iglesia habla de defensa de la vida, cuando afronta cuestiones de Doctrina social, no está entrando en política, sino que está aplicando el Evangelio a la vida de las personas".
"La defensa de la vida es un tema que, como todos saben, la Iglesia enseña y en el que cree profundamente", reiteró. Y explicó que en situaciones donde la gente buscan "algo mucho más profundo y tratan de comprender que su vida... la Iglesia quiere estar cerca de estas personas y afirmar los valores que, creo, la vida misma encierra para todos nosotros".
"Por tanto, diría que, si esto es política, la he hecho, pero no para inmiscuirme en la política francesa. Lo he hecho para enseñar aquello en lo que la Iglesia cree verdaderamente."
Sobre la vivienda, deshaucios y la cultura del descarte
Un periodista español llevó al Papa la polémica respecto a la falta de vivienda en Europa derivada de la especulación rentista, la gentrificación y el desalojo de personas por presiones del mercado. A partir del Caso Maricamen (el deshaucio por la fuerza de una mujer octagenaria, enferma e incapacitada a favor del interés económico de la industria inmobiliaria), el pontífice exhortó a la Iglesia, a la comunidad y al Estado a "buscar soluciones más justas, para que casos así no se verifiquen".
"¿Cómo es posible que ocurra una cosa así? ¿Cuál es el problema en el sistema que permite que una anciana, además con discapacidad o con alguna dificultad, sea, por así decirlo, expulsada de su casa?", recriminó.
"La Iglesia habla mucho de la marginación y habla también de justicia", dijo. Por ello, invitó a responder ante los deasfíos de la cultura del descarte con un mayor sentido de humanidad y "ser verdaderamente sensibles al dolor y al sufrimiento de los demás".
"El problema de la vivienda, que hoy existe en muchos países, es un problema que una sola parroquia, una sola diócesis o la Iglesia misma no podrán resolver. Pero creo que aquí hay un gran desafío, para el cual quizá debemos exigir también a los líderes políticos y a las autoridades que busquen una solución", aseveró.
No al rearme bélico ni a la economía de guerra
Cuestionado sobre su posición frente a los líderes de Estados que "bombardean y amenazan", el Papa Prevost desacreditó a aquellos políticos que vuelven a hablar de armas nucleares y guerras destructivas como soluciones a los conflictos internacionales. Arremetió contra la industria bélica y el gasto militar en los países potencia y fustigó la "ilusión del rearme":
"Pocos se están enriqueciendo enormemente gracias a una industria que promueve la guerra. Y sin embargo, con estos miles y miles de millones de euros o dólares se podrían resolver problemas como el hambre en el mundo, la vivienda, el desempleo", criticó.
Interrogado sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, alentó a quienes buscan alternativas a la economía de guerra, a quienes "buscan promover los valores de la dignidad humana, de la importancia de la vida, de la posibilidad de gastar quizá más en sanidad y educación y menos en armas".
"Creo que la Iglesia tiene la responsabilidad de promover estos valores, invitando continuamente a los líderes, como los de Rusia y Ucrania y de otros países, a venir, a sentarse a la mesa, a dialogar, a buscar cómo resolver los problemas sin continuar estas guerras que ya no tienen sentido".
Sin pánico ante la Inteligencia Artificial
También interrogado sobre las recientes alarmas realizadas por diferentes líderes del sector tecnológico respecto a los riesgos catastróficos de la Inteligencia Artificial para la humanidad, el Papa descartó alarmismos pero sí pidió mayor diálogo respecto a los desafíos que implica para la humanidad y para el ser humano estas herramientas:
"Si alguien me preguntara: '¿Estás en modo-pánico?', respondería: 'No, no lo estoy. Puedo dormir de noche'. Considero, sin embargo, que las preocupaciones planteadas por muchos expertos y especialistas en inteligencia artificial deben tomarse en serio".
El pontífice dijo que los llamados a la atención sobre el desarrollo vertigino de la IA no son fake news, cuestionó a los titanes tecnológicos que mientras buscan mejorar los marcos de seguridad de sus agentes de IA también rechazan la participación de los gobiernos en la regulación de estas tecnologías: "Este es un problema que, a mi juicio, debemos sentarnos a discutir porque decir simplemente que [los grandes riesgos] no sucederán y cerrar los ojos ante esta realidad, creo que probablemente no es el modo más responsable de afrontar la cuestión".
Dijo que el Vaticano instituyó una comisión propia sobre IA para revisar sus propios procesos, riesgos y beneficios. "Estamos tratando de continuar promoviendo el diálogo, el estudio y la investigación, para encontrar el modo de garantizar que la IA no llegue al punto de poder destruir a la humanidad o de excluir a la humanidad del debate", planteó.
"Soy relativamente optimista sobre el hecho de que esto pueda ocurrir", dijo e insistió en que la Iglesia no puede "quedarse simplemente mirando, fingiendo que no ocurre nada" mientras el mundo explora la posibilidad de llegar a la llamada 'Inteligencia Artificial General'.
Alemania, extremismos políticos y próximos viajes
Finalmente, el Papa respondió a la inquietud sobre una futura visita apostólica a Alemania, los desafíos sinodales de la Iglesia alemana y la pérdida de fieles, así como a los riesgos políticos de extremismos de derecha que han surgido en la nación centroeuropea.
"Hay muchos lugares que aún no he visitado. He recibido una invitación... espero visitar Alemania. Pero aún no tengo un programa. Sigo trabajando en el programa para el próximo año, y el único viaje definitivamente programado es la Jornada Mundial de la Juventud en Corea", respondió.
Respecto a la pérdida de fieles en Alemania y las polémicas sobre la sinodalidad eclesial, el Papa dijo que "en el pasado se decía lo mismo de Francia; y, sin embargo, hemos visto lo que ha sucedido en los últimos cuatro días. Creo que, si recuperamos el verdadero espíritu misionero y el modo justo de actuar, hay todavía muchísimas personas en Alemania que desean vivir y celebrar su fe cristiana y católica".
León XIV también explicó que el crecimiento de grupos políticos de extrema derecha merece un análisis profundo y serio; acotó que la derecha "se está fragmentando" entre sectores que "se han vuelto más extremistas que otros grupos supuestamente de extrema derecha" y expresó con claridad:
"Cierta combinación de ideas de extrema derecha con un tipo particular de religión, no representa una expresión auténtica del cristianismo".
Y conclcuyó: "Una vez más volvemos a los valores del Evangelio, que no son el odio y la división, sino la comprensión, la compasión y el acompañamiento".
"Espero profundamente —y espero que también la Iglesia pueda contribuir a esto— que consigamos encontrar el modo de alcanzar a la mayoría de las personas de buena voluntad, para que comprendan cuán importante es su compromiso, también en términos de participación en los procesos políticos, para tomar decisiones claras a favor del bien común y no a favor de ideas extremistas que podrían causar daños mucho más graves de lo que nos damos cuenta en este momento".

