Irapuato, Guanajuato.- La Diócesis de Irapuato ha implementado protocolos de atención y prevención para los sacerdotes que ejercen su labor pastoral en comunidades con mayores condiciones de riesgo, informó el obispo Enrique Díaz Díaz.
Señaló que, hasta el momento, no han identificado ataques dirigidos específicamente contra los integrantes de la diócesis, aunque la preocupación se centra en el entorno de violencia que afecta a todo el municipio.
Crecimiento de violencia en Irapuato
Las declaraciones del obispo se producen en un contexto de aumento de la violencia en el municipio. Durante enero de 2026 se registraron 45 homicidios dolosos en Irapuato, un incremento del 125% respecto al mismo mes de 2025, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano. El 97% de estas muertes está relacionado con el crimen organizado. En abril de 2026, los homicidios dolosos alcanzaron 39, lo que significó un alza del 550% en comparación con el mismo mes del año anterior.
El Observatorio Ciudadano de Irapuato señaló que la concentración de víctimas en colonias específicas demanda una focalización de los esfuerzos de prevención y disuasión. La gobernadora de Guanajuato, Libia Dennise García, anunció operativos focalizados contra extorsión, homicidios y narcomenudeo en el municipio.
Medidas de prevención y atención a sacerdotes
En respuesta a esta situación, Enrique Díaz Díaz explicó que la diócesis mantiene una atención constante hacia los sacerdotes, especialmente aquellos que realizan su servicio en comunidades consideradas más complejas por su entorno.
El obispo indicó que las autoridades han ofrecido apoyo para brindar acompañamiento durante algunos servicios o eventos específicos. Sin embargo, señaló que ese respaldo no puede extenderse a todas las actividades que diariamente realizan los sacerdotes, debido al número de celebraciones, servicios religiosos y acontecimientos pastorales que se desarrollan en las distintas parroquias.
El obispo precisó que, hasta ahora, la diócesis no ha identificado una situación en la que los sacerdotes sean objeto de ataques dirigidos por el hecho de pertenecer a la Iglesia católica. Explicó que la preocupación principal se encuentra en las condiciones que se presentan en algunos entornos y no en agresiones específicas contra los ministros religiosos.
"Gracias a Dios no hemos sentido un ataque especial a nosotros como Iglesia, a los sacerdotes. La preocupación es por lo que sucede en los entornos, no tanto por lo que nos hayan hecho a nosotros", expresó Enrique Díaz Díaz.
El obispo señaló que, ante este contexto, las medidas que aplican los sacerdotes corresponden a las mismas precauciones que toma cualquier ciudadano para realizar sus actividades cotidianas.
Otro riesgo: el reclutamiento de jóvenes al crimen
Enrique Díaz Díaz también habló sobre las estrategias que impulsa la diócesis para contribuir a disminuir el riesgo de que jóvenes sean captados por grupos delictivos. Al respecto, explicó que una de las principales acciones consiste en fortalecer los grupos juveniles y de adolescentes que funcionan dentro de las parroquias, al considerar que estos espacios ofrecen acompañamiento y favorecen la convivencia entre los participantes.
Indicó que, de acuerdo con la experiencia que ha observado dentro de la labor pastoral, los jóvenes que participan de manera constante en grupos juveniles, en actividades de la Iglesia o en organizaciones sociales mantienen una mayor cercanía con sus familias y cuentan con redes de apoyo que ayudan a reducir los factores de riesgo.
Precisó que la participación en estos grupos no elimina completamente la posibilidad de enfrentar situaciones relacionadas con la inseguridad; sin embargo, consideró que representa una alternativa de acompañamiento frente a quienes permanecen aislados o desarrollan sus actividades en otros ambientes.
Pronunciamientos previos del obispo
Ante los recientes hechos de violencia registrados en Guanajuato, entre ellos el asesinato de once personas en el municipio de Salamanca, el obispo de Irapuato hizo un llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno para evitar que el crimen organizado imponga su control en la entidad.
"Es el llamado a las autoridades a que no dejen que nos gobierne el crimen organizado. Queremos vivir en paz, queremos seguir trabajando y luchando por nuestras instituciones, valores, escuela, deporte, religión, necesitamos todo esto", expresó el obispo.
El jerarca católico expresó su preocupación por el impacto que la violencia tiene en la vida cotidiana de las familias guanajuatenses y subrayó la necesidad de garantizar condiciones de paz y tranquilidad en los espacios públicos.

