Valparaíso, Zacatecas.- El obispo emérito de Saltillo, Raúl Vera López, expresó su respaldo al Movimiento en Defensa del Río Atenco y a las comunidades que se oponen a la construcción de la presa Milpillas, considerada uno de los proyectos prioritarios del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
A través de un video publicado en su canal de YouTube, Vera López dirigió un mensaje a los defensores de los ejidos y comunidades de Atotonilco, El Potrero, Las Bocas, Mezquite Blanco y Carretas, en Jiménez del Teul, así como de Estancia de Guadalupe y Corrales, en el municipio de Sombrerete.
"Ustedes están haciendo una obra de Dios", expresó Vera López, quien reconoció la valentía con la que han defendido su territorio. El obispo emérito afirmó estar consciente de que quienes participan en esta lucha enfrentan riesgos para su vida, al encontrarse ante "un modelo extractivo que destruye todo".
"Dios nos ha puesto a administrar y cuidar la tierra, no nos ha puesto para que la destruyamos y menos para las generaciones que vienen detrás de nosotros", señaló. Vera López cuestionó los intereses económicos de quienes impulsan la obra: "Lo único que quieren es sacarle provecho a todos los recursos naturales que ustedes han cuidado".
Milpillas: Una década de resistencia comunitaria
El conflicto por la presa Milpillas acumula diez años. El proyecto fue presentado en 2015 por el gobierno estatal como la solución para abastecer de agua a la zona centro de Zacatecas, en un corredor donde operan grandes consumidores industriales, incluida la cervecera Grupo Modelo, con más de 9 millones de metros cúbicos de agua extraídos cada año a través de ocho concesiones. El costo de la obra se ha triplicado hasta alcanzar los 8 mil 900 millones de pesos.
El gobernador de Zacatecas, David Monreal Ávila, ha calificado el proyecto como "el más ambicioso que pudiera tener Zacatecas" y una obra "de lo más generoso y virtuoso para la humanidad". En respuesta, el Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco rechazó ser calificado como "gente extraña al estado".
A lo largo de los años, ejidos y comunidades opositoras promovieron amparos contra la autorización ambiental emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Los amparos fueron presentados por los ejidos El Potrero, Atotonilco, Corrales y Estancia de Guadalupe, además de habitantes de Las Bocas, Carretas, La Lagunita y otros particulares.
Un tribunal concedió suspensiones provisionales que impiden temporalmente la continuación de los actos relacionados con el proyecto hidráulico. El Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco informó que la resolución representa un avance en la protección de los derechos de las comunidades afectadas, al considerar que la autorización ambiental vulnera derechos humanos, ambientales y de participación ciudadana.
El movimiento sostiene que la autorización de la Semarnat fue emitida desde una perspectiva exclusivamente ambiental, sin considerar la relación de las comunidades con el río Atenco y el territorio. Argumentan que la dependencia federal desestimó la oposición expresada por ejidos y comunidades, así como estudios de la Universidad Autónoma de Zacatecas que concluyen que el proyecto es inviable desde los puntos de vista técnico, ambiental, económico y social.
El anuncio de Sheinbaum: Presa está 'por iniciar'
Al presentar su segundo informe, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que están "por iniciar" cinco proyectos estratégicos para "garantizar el derecho humano al agua", entre ellos "Agua para Zacatecas", del cual la presa Milpillas es la obra principal. El proyecto busca asegurar la demanda futura de agua potable en el corredor Fresnillo-Zacatecas.
Sin embargo, organizaciones ambientales y de derechos humanos han demandado a los gobiernos federal y de Zacatecas la cancelación "definitiva e inmediata" de la construcción. El proyecto ejecutivo estipula que Milpillas sería una presa con cortina de 90 metros de altura.
El estudio de impacto ambiental señala que la presa tomaría agua del río Atenco y afectaría directamente a los ejidos Atotonilco, El Potrero, Corrales y Estancia de Guadalupe. La remoción de 41 millones de metros cúbicos por año de agua, equivalentes al 92 por ciento del caudal del río, provocaría afectación a los ecosistemas aledaños.
Investigadores han cuestionado la viabilidad técnica del proyecto y lo han calificado como "otra forma de hidroextractivismo y de despojo de los bienes comunes que sostienen a las comunidades campesinas directamente afectadas".
TE PODRÍA INTERESAR
Red ecológica eclesial denuncia conflictos socioambientales en tierras mexicanas

