Paris, Francia.- La Santa Sede ha retirado diversos elementos del protocolo previstos para la visita apostólica de León XIV a Francia. La visita, del 25 al 28 de septiembre próximos, sí pasará por París, Lourdes y Metz; sin embargo, varios de los eventos promovidos por el presidente Emmanuel Macron y las autoridades locales francesas han sido recortados por el Vaticano.
Tras la exitosa visita de León XIV a España en junio de este 2026, la expectativa de que el viaje apostólico del pontífice norteamericano en territorio galo sea igualmente intensa y mediática parece difuminarse. El Vaticano ha dicho que el Papa no viajará a Francia como jefe de Estado, sino exclusivamente como pastor de la Iglesia católica.
De hecho, las propias autoridades eclesiásticas explican que el viaje responde, sobre todo, por la sorpresa de Roma por el auge de nuevos bautizados en Francia, una nación laica que históricamente fue perdiendo comunidades de creyentes ante el feroz laicismo institucional; pero cuyo interés por pertenecer a la Iglesia y seguir sus normas parece ir en aumento.
Sin cena de Estado, sin Legión de Honor y sin Macron en Notre-Dame
El estado francés había buscado, a través de diversos medios diplomáticos, que el papa León XIV tuviera unos minutos a solas con el presidente Emmanuel Macron dentro de la recientemente reinaugurada Catedral Basílica de Notre-Dame. Se especuló que, dicho encuentro sería una oportunidad mediática para mostrar al pontífice y al mandatario en el emblemático recinto recuperado con fondos estatales tras el incendio de 2019.
El Papa efectivamente acudirá al santuario a celebrar Vísperas el 25 de septiembre, pero Macron adelantó que no participará del acto litúrgico.
Junto a la negativa a participar del acto religioso, a pesar de que en 2018 Macron tomó posesión mediante una ceremonia formal del título de canónigo honorario de la Basílica de San Juan de Letrán en Roma (un título que históricamente ostenta de forma honorífica el jefe de Estado francés), la Secretaría de Estado de la Santa Sede declinó la petición del mandatario del encuentro con el pontífice.
El Vaticano también solicitó al gobierno francés que no se realice una ostentosa recepción militar con despliegue de la Guardia Republicana ni con tambores militares a la llegada del Papa al país galo. Desde el Palacio del Elíseo, se propuso conceder al pontífice la Gran Cruz de la Legión de Honor; pero Roma declinó la condecoración.
Finalmente, a pesar de la oferta del gobierno de Macron, por solicitud de la Santa Sede no habrá cena ni almuerzo de Estado; el Papa -se confirmó- comerá y dormirá en la Nunciatura Apostólica de París.
La polémica de la no visita institucional
Aunque la Secretaría de Estado alegó razones prácticas y logísticas para no aceptar la reunión León XIV-Emmanuel Macron, como el de llevar una agenda ajustada y la voluntad de que el recinto religiosa vuelva a abrirse a los fieles inmediatamente después del rezo de vísperas; los analistas vaticanos abordan otras explicaciones: diferencias por la legislación francesa sobre el final de la vida y el deseo de evitar una imagen parecida a la reapertura de la catedral en diciembre de 2024, “considerada en Roma como excesivamente marcada por el protagonismo del Palacio del Elíseo”.
Para el Vaticano, las Vísperas no constituyen una visita institucional a un monumento propiedad del Estado. Son una celebración religiosa: “El presidente no pedía nada extravagante, sino algo propio de otro tipo de viaje”, explicó una fuente vaticana. La misma fuente reconoce el “genuino compromiso” de Macron para que la visita salga adelante.
La etapa parisina tendrá además algunas de las imágenes con más asistentes del viaje. La Iglesia francesa ha apostado reunir a 80 mil jóvenes en el Stade de France para la Vigilia juvenil con el Papa. También habrá una misa en París. La ubicación provocó conversaciones entre Iglesia, autoridades y servicios de seguridad. Entre las posibilidades estuvieron Longchamp y el Campo de Marte. Finalmente se optó por la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos.
Para los especialistas, el viaje a Francia del Papa acumula otras tensiones entre la Santa Sede y el gobierno del Palacio del Elíseo; apenas hace un par de meses, la Asamblea Nacional aprobó una ley sobre el final de la vida con la que formalmente se autoriza y promueve la eutanasia en Francia.
Ante esa decisión, el episcopado galo respondió con un comunicado firmado por el cardenal Aveline y sus dos vicepresidentes, en el que acusaron que se trata de “una grave ruptura en la historia de nuestro país”.
Francia, feroz secularización y súbitos bautismos
Y es que durante décadas, Francia fue observada desde el Vaticano como una advertencia de lo que podía suceder con la secularización: caída de la práctica religiosa, envejecimiento de las comunidades y pérdida de presencia social; pero también, una secularización que transforma en leyes actos que el catolicismo considera inmorales como el aborto o la eutanasia. El mismo proceso alcanzó a otras naciones europeas e incluso en el conteniente americano.
Sin embargo, en los últimos años los obispos franceses llevan a Roma noticias que parecen desafiar esa preconcepción. La Iglesia católica gala afirma que cada vez más jóvenes solicitan el sacramento del Bautismo, es decir, piden incorporarse de forma voluntaria a la Iglesia católica ya que no recibieron esa oportunidad de niños por el secularismo y distanciamiento de sus padres y abuelos de la Iglesia.
En 2026, más de 20 mil adultos y adolescentes fueron bautizados durante Semana Santa y Pascua en Francia. El anterior presidente del episcopado, Éric de Moulins-Beaufort, resumió al Papa su propia estupefacción: “La única certeza sobre los catecúmenos (nuevos bautizados) es que nosotros no tenemos nada que ver con ello”.
Ahora, parece que el papa León XIV quiere entender qué tipo de fenómeno ocurre en la nación francesa; es decir, qué lleva a personas jóvenes a acercarse a la fe en uno de los países más secularizados de Europa y qué puede decir esa experiencia a otras Iglesias que atraviesan dificultades parecidas.
Pensamientos sabáticos | Notre Dame de París
Lourdes: sanar también las heridas del abuso
Durante su viaje a Francia, León XIV permanecerá en Lourdes alrededor de 36 horas. Pasará dos noches en el santuario mariano conocido mundialmente por actos de sanación y rezará en la famosa gruta de los milagros. Según la agenda, el pontífice presidirá la misa dominical y participará en la procesión de las antorchas.
El Papa Prevost conoce bien el santuario y a la comunidad de Lourdes. La visitó por primera vez con 19 años aún como formando de la Orden de San Agustín; regresó una década después ya como sacerdote; y ahora, como pontífice, recibirá allí de forma privada a siete víctimas de abusos sexuales en la Iglesia. La sanación, por la que es reconocido el recinto francés, será el eje de un encuentro que necesita respuestas, cercanía y compasión.
A pesar de este gesto, la visita al santuario también ha generado otras polémicas pues el obispo local, Jean-Marc Micas, instruyó que, durante la estancia del Papa, se cubrieran los mosaicos artísticos realizados por Marko Rupnik, el exjesuita acusado de abusos sexuales, psicológicos y espirituales por numerosas mujeres. Mientras el proceso de justicia continúa en Roma, en Lourdes se colocará un velo sobre su obra.
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