París, Francia.- En su segundo discurso en Francia, el papa León XIV se ha dirigido a los liderazgos internacionales para que se recupere el sentido de la verdad y la confianza en el diálogo multilateral; arremetió contra los poderes o liderazgos que consideran el diálogo social como "un obstáculo" o una " forma de hipocresía". Desde la sede de la UNESCO, el pontífice denunció nuevamente la guerra como la más terrible de las obras humanas y propuso recuperar la plaza del Pentecostés como modelo frente a "desviaciones" del diálogo global.
La sede de la UNESCO en París acogió este viernes por la tarde a León XIV en su primera jornada del viaje apostólico. Ante el Director General de la organización, Khaled El-Enany, el Presidente de la Conferencia General, el Presidente del Consejo Ejecutivo, representantes de los Estados miembros y de la sociedad civil, el pontífice desarrolló una reflexión sobre la condición humana, el papel de la educación, la ciencia y la cultura en la construcción de la paz, y los riesgos de la tecnología sin fundamento ético.
Un interlocutor privilegiado al servicio del bien común
El Papa abrió su intervención con un reconocimiento a la misión de la UNESCO: "Construir juntos un mundo justo es, en efecto, el fundamento mismo de la cooperación internacional", afirmó, tras recordar que en 2027 se cumplirán 75 años de la presencia de la Santa Sede en la organización. "Una presencia que surge de la convicción de que el futuro depende, ante todo, del respeto y la promoción de la dignidad inalienable de cada ser humano creado a imagen de Dios", dijo, antes de definir a la UNESCO como "un interlocutor privilegiado al servicio del bien común, que es la forma social de la dignidad que todos compartimos de manera original e igualitaria".
Recuperó las palabras de Juan Pablo II ante esa misma asamblea en 1980 para recordar que "el hombre vive una vida verdaderamente humana gracias a la cultura", y actualizó esa reflexión con una propuesta: "Los invito a considerar la UNESCO no sólo como una ilustre organización internacional, sino también como un lugar donde la humanidad reflexiona sobre sí misma, sobre su historia y sobre su futuro".
¿Qué significa ser humano?
El núcleo del discurso fue una pregunta que el Papa calificó de urgente: "¿Qué significa ser humano?". "Incluso en el siglo XXI, no podemos dar por sentado que sabemos quién es la persona humana o qué significa vivir como ser humano", advirtió, antes de desarrollar una respuesta en tres pasos.
"La persona humana es alguien que es concebido y nacido; por lo tanto, ser humano significa, en primer lugar, ser un hijo", afirmó. "Ninguno de nosotros eligió serlo. Nadie decidió de quién, cuándo o dónde nacer. Esta verdad evidente arroja luz sobre algo que no es meramente biológico, sino ético: como hijos, todos somos hermanos y hermanas".
En segundo lugar, el Papa señaló que "todos nacemos desnudos y necesitados. Somos pobres por nacimiento: necesitados de pan y de palabras, de cuidados y de afecto". Y advirtió sobre la consecuencia de olvidar esa condición: "Olvidar las circunstancias de nuestro nacimiento oscurece la idea misma de la vida humana, porque separa la vida de la historia que todos compartimos. Entonces, esta vida ya no se entiende como un don, sino como un producto. Deja de verse como una llamada al cuidado y a la responsabilidad y se convierte en un producto susceptible de explotación".
"Además, ser humano es ser libre por naturaleza", continuó. "Dado que todos somos hijos, nuestra libertad comienza con nuestra respuesta a la libertad de quien se dirige a nosotros primero, ya sea con gestos de afecto o de rechazo, de acogida amorosa o de abandono y crueldad".
En tercer lugar, el Pontífice vinculó la memoria de la humanidad común con la justicia: "Esta belleza tiene un nombre: justicia. Sí, la libertad es hermosa cuando se orienta hacia el bien y la verdad; se desfigura cuando degenera en arbitrariedad, violencia o sed de poder". Y lanzó una advertencia: "En este momento concreto, debemos reconocer que la más terrible de las obras humanas es la guerra; porque en ella la propia ciencia queda puesta al servicio de una voluntad inhumana de destruir y de matar".
La paz no nace de un contrato o por meros tratados
El Papa citó el Preámbulo de la Constitución de la UNESCO ("Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz") para desarrollar una distinción entre dos formas de entender la paz: "Los Estados fundadores de la UNESCO entendieron que los tratados son necesarios, pero no suficientes por sí mismos. Requieren una cultura de paz y un compromiso compartido con la paz, que los sustenten", dijo.
"La paz no puede construirse sólo con tratados, ni con compromisos entre fuerzas opuestas. La paz es auténtica cuando brota de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta más que de un equilibrio inestable de intereses".
La paradoja de la inteligencia artificial
Uno de los pasajes de mayor actualidad fue su reflexión sobre la tecnología: "La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye inteligencia a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia y, cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas", afirmó.
El pontífice fue explícito sobre los límites de la inteligencia artificial: "Aunque estos sistemas pueden correlacionar datos, no pueden responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que tiene sus raíces en la experiencia vivida. No obstante, los seres humanos no pueden vivir sin sentido. El sentido es el oxígeno de la mente".
En este contexto, elogió el programa de Alfabetización Mediática e Informacional de la UNESCO y pidió "prestar especial atención a la protección de los niños y los jóvenes. En la era digital, su vulnerabilidad nunca debe convertirse en una oportunidad para la explotación".
Confianza en las instituciones internacionales
El Papa dedicó un pasaje a la crisis de eficacia de los organismos internacionales. Mientras abogó por fortalecer un diálogo honesto, horizontal y fundado en la verdad, el pontífice denunció a quienes consideran al diálogo como "un obstáculo" o "una forma de hipocresía":
"Ante estas desviaciones, es necesario promover una virtud tan escasa como deseada: la confianza; confianza en que las diferencias no constituyen necesariamente una amenaza; confianza en que el diálogo sincero puede generar un bien mayor que aquel que cada uno podría obtener por sí solo", afirmó.
"La Santa Sede desea infundir esta confianza en la UNESCO, al igual que en las demás organizaciones internacionales, consciente de que cada pueblo posee una riqueza que compartir en la búsqueda del progreso auténtico que solo la paz puede garantizar", dijo.
El discurso concluyó con una referencia al papel de las religiones: "Cuando los hombres y las mujeres de buena voluntad orientan sus acciones hacia Dios, el pluralismo de las culturas no se dispersa en el caos de Babel. La humanidad, por el contrario, se reencuentra en una búsqueda común de sentido y hacia un destino que no es la muerte".
La Torre de Babel representa, según el Papa, "una unidad impuesta mediante la dominación" que "conduce a la confusión de lenguas y a la falta de comprensión mutua". "Hoy, la tentación de Babel reaparece en una globalización perseguida sin fraternidad, en formas rapaces de neocolonialismo, en imposiciones ideológicas y en todos esos contactos sin vínculos que reducen la vida humana al comercio", advirtió.
Por ello reiteró que "frente a Babel", la plaza de Pentecostés es una opción de fortalcer el diálogo, la confianza y el compromiso: "La comunión no suprime en absoluto la diversidad. Más bien, permite que la diversidad florezca en la armonía de las voces y los rostros". "No es la dominación de Babel, sino la paz de Pentecostés, la que hace posible esta comunión entre todos los pueblos", concluyó.
La visita se enmarca en una jornada que arrancó por la mañana con el encuentro con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo y el discurso ante el cuerpo diplomático, y que por la noche concluye con una vigilia de oración con jóvenes en el Estadio de Francia, en Saint-Denis.
El programa oficial del viaje, de cuatro días de duración, incluye para los próximos días una misa multitudinaria en la Plaza de la Concordia, la visita al santuario de Lourdes y un encuentro interreligioso en Metz bajo el lema "En las raíces de Europa por la paz y la unidad".
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