París, Francia.- El papa León XIV ha iniciado este viernes su quinto viaje apostólico internacional con una escala de cuatro días en Francia que le llevará de París a Lourdes y Metz, y que arrancó con una doble cita de alto contenido simbólico: el encuentro con el presidente Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo y su intervención ante el cuerpo diplomático y la sociedad civil, seguida por la tarde de su visita a la sede de la UNESCO.
Un programa que, en su primera jornada, traza ya las líneas maestras de su magisterio: la defensa de la vida, el rechazo a la indiferencia ante el sufrimiento y la urgencia de un diálogo ético en un mundo atravesado por conflictos y transformaciones tecnológicas.
SIGUE EL Viaje Apostólico de León XIV a Francia
Una jornada de campanas parisinas y un alto perfil institucional
El avión papal aterrizó en el aeropuerto de París-Orly poco antes de las 10:00 horas; fue recibido al pie de las escalinatas del avión por el presidente Macron, su esposa y un grupo de niños y jóvenes con sudaderas donde se leía el lema del viaje papal: "Pour que le monde ait la vie" (Para que el mundo tenga vida). Tras los honores marciales, el Papa y Macron saludaron a las respectivas delegaciones de cardenales y obispos de Roma y Francia. Tras abordar un vehículo cerrado para cruzar la capital francesa hacia el Palacio del Elíseo, las comitivas fueron escoltadas con un masivo despliegue de seguridad por las calles parisinas donde cientos de fieles y turistas se apostaron a los costados del paso del convoy y se pudieron escuchar los tañidos de las campanas de las parroquias de París.
Una hora después, León XIV mantuvo un encuentro privado con Macron en el Elíseo, antes de comparecer ante las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en la Salle des fêtes del palacio presidencial. La cita, prevista en el programa oficial del viaje, se enmarca en una jornada que por la tarde llevó al Pontífice a la sede de la UNESCO, donde pronunció su segundo discurso del día. Por la noche, el Papa cierra la primera jornada con una vigilia de oración con jóvenes en el Estadio de Francia, en Saint-Denis.
El propio Macron se dirigió previamente a los presentes con un mensaje que vinculó la tecnología y la dignidad humana: "El ser humano no debe estar atado a los números. La inteligencia artificial debe estar al servicio del hombre. La revolución digital no debe encadenar, sino liberar", afirmó el presidente francés, quien abogó por la creación de un organismo internacional para impedir un oligopolio de las nuevas tecnologías.
La 'civilización del amor' frente a los conflictos
El discurso de León XIV ante el cuerpo diplomático no eludió la actualidad internacional. El pontífice partió de los conflictos y la violencia que sacuden el mundo, con especial mención a Oriente Medio, para lanzar un llamamiento directo contra la indiferencia:
"No podemos permanecer indiferentes ante tales sufrimientos que hieren la dignidad humana y claman justicia ante Dios", afirmó, en una intervención que exigió "una verdadera conversión del corazón y un cambio de actitud" para construir "la civilización del amor en el corazón de nuestro mundo".
En este marco, el Papa recuperó las palabras de Juan XXIII en la encíclica Pacem in terris para exigir la prohibición de las armas atómicas y la reducción simultánea de los arsenales nucleares: "La justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos", citó, antes de advertir sobre "la convicción errónea de que la posesión de armas nucleares sería una garantía de seguridad". Su conclusión fue inequívoca: "La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia".
Dirigiéndose específicamente a Francia, el pontífice apeló a su vocación histórica: "Francia tiene la vocación de seguir siendo un incansable artífice de la paz y del multilateralismo, especialmente en el seno de nuestra querida Europa", dijo, antes de formular un deseo que resume su petición: "Que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante".
Laicidad, diversidad y derecho a la vida
Uno de los pasajes de mayor calado social del discurso del Papa fue su defensa de una "justa laicidad". León XIV recordó que "una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un diálogo ético que enriquece el tejido social", una cita que recuperó de su propio discurso ante el cuerpo diplomático del 9 de enero de 2026.
"La auténtica laicidad no excluye la dimensión religiosa, sino que, por el contrario, sabe atesorarla como un recurso educativo", añadió, en alusión al papel de la escuela católica en el panorama educativo francés.
En el terreno de la bioética, el Papa fue especialmente explícito: "La tutela del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano", reafirmó tras advertir sobre "ciertas derivas de las sociedades actuales que corren el riesgo de convertir la ciencia y la tecnología en empresas lucrativas que favorezcan las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, la compra de órganos o la oferta de una muerte programada".
La intervención también dedicó un espacio a la cooperación entre Francia y la Santa Sede al servicio de los cristianos de Oriente, con una mención expresa al Fondo para las Escuelas de Oriente, que desde su fundación en 2021 ha permitido brindar apoyo a más de doscientas sesenta instituciones educativas en Medio Oriente: "La labor educativa, social, cultural y humanitaria que se lleva a cabo en los países de Medio Oriente [...] constituye una valiosa contribución al diálogo entre los pueblos y a la defensa de los derechos de toda persona", señaló.
Raíces, cultura y esperanza recuperada
El discurso concluyó con un gesto de cercanía personal. León XIV recordó sus "raíces familiares normandas y bearnesas" y elogió la restauración de la Catedral Basílica de Notre-Dame de París, "la culminación de una hazaña técnica y, a la vez, el símbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que lo que se creía destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboración de todos".
El Papa Prevost recuperó del discurso de Macron a los obispos de Francia en 2018 una búsqueda compartida de visión y vínculo entre la Iglesia y el Estado: "Una Iglesia que pretende desinteresarse de las cuestiones temporales no completaría su vocación; y un presidente que pretendiera desinteresarse de la Iglesia y de los católicos faltaría a su deber".
Tras el encuentro en el Elíseo, la jornada continuó por la tarde con la visita a la UNESCO, donde León XIV pronunció su segundo discurso del día ante la organización internacional. El programa del viaje papal incluye para los próximos días una misa multitudinaria en la Plaza de la Concordia, la visita al santuario de Lourdes y un encuentro interreligioso en Metz bajo el lema "En las raíces de Europa por la paz y la unidad".
SIGUE LA VISITA APOSTÓLICA DE LEÓN XIV EN FRANCIA
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