Abuja, Nigeria.- "Canterbury ha fracasado". De esa manera sinterizaron los líderes anglicanos globales su salida definitiva de la comunión con la Iglesia de Inglaterra representada en la figura por primera vez en una mujer, la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally.
La declaración de los líderes religiosos redefine el mapa del cristianismo anglicano global, los pastores de África, Asia y Sudamérica han oficializado una ruptura definitiva con la estructura liderada por la arzobispa de Canterbury, consumando una división gestada durante años por diferencias doctrinales irreconciliables.
La resolución, emitida al término de la reunión del Consejo Anglicano Global celebrada en Abuja del 3 al 6 de marzo, establece la creación de la Comunión Anglicana Global como un cuerpo confesional separado de las instituciones con sede en el Reino Unido.
El encuentro histórico reunió a 347 obispos junto a 121 líderes laicos y clérigos representando a 27 provincias de todo el mundo, quienes declararon que los "Instrumentos de Canterbury" han fracasado en mantener la disciplina bíblica esencial.
Los obispos anglicanos acusan directamente al liderazgo de la Iglesia de Inglaterra de "capitulación cultural" y de normalizar enseñanzas que contradicen la autoridad de la Sagrada Escritura. "La autoridad moral y espiritual de la Sede de Agustín ha sido gravemente comprometida", señala la resolución.
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Los líderes conservadores argumentan que continuar participando en reuniones convocadas por Canterbury daría crédito a la "mentira" de que es posible mantener la unidad con quienes han abandonado la enseñanza bíblica.
Las disputas se centran en la bendición de uniones entre personas del mismo sexo y la ordenación de mujeres al episcopado, prácticas que las iglesias conservadoras rechazan por considerarlas contrarias a las Escrituras.
Como parte de las resoluciones, los líderes que ocupen cargos en la nueva Comunión Anglicana Global tienen estrictamente prohibido asistir a futuras reuniones de Primados convocadas por el Reino Unido. La prohibición se extiende a la participación en la Conferencia de Lambeth y en el Consejo Consultivo Anglicano, tradicionalmente considerados los pilares de la denominación.
Las provincias miembros han recibido la instrucción de cesar todas las contribuciones financieras al Consejo Consultivo Anglicano y de rechazar cualquier asistencia económica procedente de lo que denominan "fuentes comprometidas".
En un movimiento para garantizar la autonomía legal, el consejo además alienta a las provincias a modificar sus constituciones individuales para eliminar las referencias a estar "en comunión con la Sede de Canterbury". De hecho, los firmantes han confirmado su adesión a la histórica 'Declaración de 'Jerusalén como la única confesión de fe requerida para la membresía, desplazando efectivamente la definición del anglicanismo de lo institucional a lo confesional.
Se anunció también un cambio administrativo significativo: el "Consejo de Primados de Gafcon" ha sido oficialmente reemplazado por el Consejo Anglicano Global. Este nuevo órgano funcionará ahora como la autoridad principal para autenticar nuevas provincias y salvaguardar la integridad teológica de los anglicanos globales.
El consejo anunció su equipo ejecutivo inaugural, con el arzobispo Laurent Mbanda como presidente, respaldado por el arzobispo Miguel Uchôa como vicepresidente y el obispo Paul Donison como secretario general.
A pesar de la ruptura, el consejo mantiene que no debe ser visto como un grupo "separatista", sino como la "Comunión Anglicana histórica reordenada desde dentro"; anglicanos pero sin quienes le ponen el 'anglo' a la identidad. El comunicado llama a todos los anglicanos fieles a unirse a la nueva estructura, enfatizando que la unidad cristiana debe basarse en la verdad y no en la mera coexistencia institucional.
La Iglesia de Nigeria, liderada por el arzobispo Henry Ndukuba, ya ha formalizado la ruptura de lazos con la Iglesia de Inglaterra, calificando la dirección actual del liderazgo como "insensible y devastadora" para la fe ortodoxa. Nigeria, como muchas naciones africanas, representa un crecimiento sostenido de fieles cristianos y es una de las provincias más numerosas y conservadoras de la comunión global.
La decisión adoptada en Abuja consolida una división que había ido gestándose durante décadas y que ahora adquiere forma institucional, reconfigurando el futuro del anglicanismo mundial y estableciendo dos polos claramente diferenciados: uno liderado desde Canterbury con una visión más progresista, y otro desde el Sur Global que reivindica una interpretación tradicional de las Escrituras.

