Ciudad del Vaticano.- El informe de la pasada XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos ha propuesto una amplia reflexión eclesial sobre "la misión evangelizadora en el ambiente digital", un replanteamiento de la jurisdicción territorial de la Iglesia y la posibilidad de crear una Comisión Pontificia para la Cultura Digital. En el documento de 30 páginas, las voces eclesiales recogidas enn el sínodo abren un escenario renovado de evangelización para los desafíos culturales y el cambio de época contemporáneos.
El informe recoge las aportaciones de más de mil 600 misioneros digitales de 67 países y de 84 oficinas de comunicación de Conferencias Episcopales; propone cambios estructurales en la Iglesia para adaptarse a una realidad que, según el texto, "no es solo un conjunto de herramientas que hay que dominar, sino que es una cultura".
El informe parte de una premisa: el Sínodo reconoció en su Documento final, ratificado por el papa Francisco, que "la cultura digital constituye una dimensión crucial del testimonio de la Iglesia en la cultura contemporánea y un campo misionero emergente". Sobre esa base, el Grupo de Estudio ha trabajado durante meses para formular recomendaciones concretas sobre cómo la Iglesia puede aprender, adaptarse y llevar adelante su misión en este nuevo contexto.
El entorno digital es una cultura, no una herramienta
El informe insiste en que los espacios digitales no son meros canales de comunicación: "Los espacios digitales son tan reales como el entorno físico en el que vivimos y constituyen un lugar legítimo para la evangelización, porque, como en cualquier lugar humano, las personas se reúnen allí para crear conexiones y encontrar información", señala el documento.
Una de las contribuciones recogidas por el grupo afirma que "en lugar de considerar los espacios digitales como secundarios o complementarios, la Iglesia debe reconocerlos como parte integrante de su misión, especialmente en un mundo en el que el principal medio de participación de muchas personas es Internet". El reino digital, añade el informe, "es el lugar en el que la próxima generación ya está inmersa; es su entorno de vida natural".
El papa León XIV, en su discurso a los misioneros digitales e influencers católicos durante el Jubileo de 2025, había anticipado esta visión: "Nuestra misión, la misión de ustedes, es nutrir una cultura de humanismo cristiano, y hacerlo juntos. Esta es la belleza de la 'red' para todos nosotros".
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Una propuesta estructural: la Comisión Pontificia para la Cultura Digital
La recomendación más relevante del informe es la creación de una nueva instancia en la Santa Sede. El documento propone "una Comisión Pontificia para la Cultura Digital y las Nuevas Tecnologías" que podría "supervisar las cuestiones teológicas, pastorales y canónicas emergentes; preparar documentos, directrices y vademécums; definir estrategias de formación para diferentes niveles (obispos, sacerdotes, religiosos, laicos); y apoyar a las conferencias episcopales en la integración de la misión digital en sus planes pastorales".
La comisión también "podría convocar grupos de trabajo para estudiar los ajustes canónicos necesarios relacionados con la supervisión de la misión digital y trabajar de manera sinodal con todos los Dicasterios, Comisiones y Oficinas vaticanas para compartir las mejores prácticas".
Uno de los debates más complejos que aborda el informe es la adaptación de la noción de jurisdicción, tradicionalmente vinculada a un territorio geográfico, a la naturaleza transfronteriza del entorno digital. "El entorno digital parece 'sin lugar', pero sigue estando profundamente arraigado en las comunidades humanas de la vida real", señala el texto.
Las personas que se dedican al ministerio en línea "no consideran que su trabajo se limite a la diócesis, la provincia o la Conferencia Episcopal", sino más bien como parte de un esfuerzo compartido para proclamar y vivir el Evangelio. El informe reconoce que "aún quedan muchas consultas y discernimientos por hacer con respecto a las cuestiones jurisdiccionales".
Frente a la creación de "diócesis digitales", el grupo recomienda "enfatizar el lenguaje del acompañamiento por parte de los obispos en las diócesis geográficas ya existentes a los misioneros digitales de sus diócesis". La respuesta, sugiere el documento, "debería ser pastoral más que jurídica".
Formación para toda la Iglesia
El informe dedica un apartado extenso a la formación. "Muchos miembros del clero se sienten poco preparados para navegar por los espacios digitales", reconoce una de las contribuciones recogidas. El grupo recomienda "ofrecer formación sobre el compromiso en las redes sociales, la narración digital y la atención pastoral en línea".
La formación, según el documento, debe ser "holística" y abarcar "las dimensiones técnica, teológica, espiritual y sinodal". También se propone incorporar "la cultura digital y los enfoques pastorales en la formación inicial y continua del sacerdocio". El informe sugiere incluso "modelos de formación de formadores" para multiplicar el impacto de estas iniciativas.
El documento aborda también el papel de la inteligencia artificial en la misión digital. Citando la nota Antiqua et nova del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el informe recuerda que "entre una máquina y un ser humano, sólo este último es verdaderamente un agente moral, es decir, un sujeto moralmente responsable que ejerce su libertad en sus decisiones y acepta las consecuencias de las mismas".
Aunque "las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar en algunas tareas", el informe subraya que "la misión de la Iglesia en los espacios digitales debe seguir arraigada principalmente en lo que solo los seres humanos pueden hacer: discernir, amar, acompañar y orar".
Escuchar, acompañar y proteger: la misión social en lo digital
El entorno digital, según el informe, permite "escuchar, acompañar y dar voz a quienes no son escuchados". Una de las contribuciones afirma que "las plataformas digitales proporcionan un medio de interacción en tiempo real, lo que permite a la Iglesia escuchar las preocupaciones, experiencias y preguntas de las personas".
El grupo recomienda que los pastores y misioneros "acojan la llamada a 'samaritanear' los espacios digitales con una presencia compasiva y atenta, especialmente hacia aquellos que viven en las periferias existenciales, incluidos los heridos espiritualmente, los aislados socialmente y los marginados económicamente".
La protección de los vulnerables es otra preocupación central. El informe recoge el aporte de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, que señala que el compromiso digital "ofrece la oportunidad de una colaboración global en el intercambio de recursos, formación y experiencias más allá de las fronteras, lo que facilita el establecimiento de normas universales de salvaguarda y protección aplicables a la comunidad eclesial".
El informe además propone la creación de "un centro de recursos digitales a nivel eclesial" que contenga "formación, buenas prácticas, herramientas y desarrollo colaborativo de contenidos". También sugiere "modelos de financiación basados en la solidaridad (asociaciones, crowdfunding, fondos comunes)" para garantizar la sostenibilidad de los proyectos misioneros digitales.
A nivel de las conferencias episcopales, el documento recomienda "formar redes nacionales de misioneros digitales para favorecer la coordinación, la comunión y el intercambio de buenas prácticas" y "organizar encuentros nacionales de evangelizadores digitales". A nivel diocesano, propone "iniciar programas pastorales digitales a nivel parroquial que apoyen la construcción de comunidades, la catequesis, la hospitalidad y el cuidado pastoral en línea".
Un proceso en curso
El informe concluye con una advertencia: "Como todo nuevo camino, la misión en el ámbito digital es un proceso en curso. La Iglesia está aprendiendo sobre la marcha los retos, las oportunidades y los lenguajes que presenta esta cultura emergente".
El documento reconoce que "conceptos como misión digital, sinodalidad en línea, jurisdicción digital, acompañamiento y discernimiento digital requieren un estudio más profundo para aclarar su significado teológico, pastoral y canónico".
Pero también afirma que "este proceso de aprendizaje y discernimiento es, en sí mismo, una experiencia sinodal, ya que caminamos juntos para discernir cómo el Espíritu Santo sigue guiando a la Iglesia a encarnar el Evangelio con fidelidad y creatividad".
El papa León XIV, en su discurso a los misioneros digitales, había expresado una idea similar: "Necesitamos discípulos misioneros que lleven al mundo el don del Resucitado; que den voz a la esperanza que nos da Jesús Vivo, hasta los confines de la tierra; que lleguen a dondequiera que haya un corazón que espera, un corazón que busca, un corazón que necesita [...] en los espacios digitales, busquen siempre la 'carne sufriente de Cristo' en cada hermano y hermana".
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