Ciudad de México.- Tras un amplio itinerario de conversación con 27 distintos especialistas provenientes de distintas partes del del mundo y de muy variadas disciplinas del pensamiento y la acción pastoral, el webinar Diálogos por la Esperanza concluyó su primera exploración de la encíclica Magnífica Humanitas del papa León XIV.
En el cuarto y último capítulo de esta travesía, tres especialistas se enfocaron en desentrañar el documento social y pontificio que obliga a repensar la custodia de lo humano en tiempos de la IA, desde la Filosofía, la Doctrina Social y el pensamiento económico-político-social.

En nombre de Alfonso Cortés, arzobispo emérito de León y titular de la Dimensión de Educación y Cultura del Episcopado Mexicano, el presbítero, Maestro en Ciencias, Eduardo Corral Merino, asesor de la dimensión y presentador del programa, abrió el diálogo con el economista y abogado José Antonio Meade Kuribreña; el sacerdote español, monseñor y doctor, Melchor Sánchez de Toca, prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos; y el director del Instituto de Humanidades de la Universidad Panamericana, Dr. José Alberto Ross, quienes coincidieron en un diagnóstico inicial: la encíclica no es un tratado sobre inteligencia artificial, sino un documento arduo y completo sobre la custodia de la condición humana, en este cambio de época, caracterizado por la inteligencia artificial.
"El tema central es la custodia de la persona humana en los tiempos de la inteligencia artificial", explicó Ross. "Y ese matiz es muy importante, porque sin él, en efecto, hay cosas que no se entienden. Algunas personas dicen que es muy larga la parte de la doctrina social cristiana o preguntan por qué una encíclica sobre inteligencia artificial habla sobre migración, trata de personas, combate a la pobreza, sobre la importancia de visitar a los enfermos, criptomonedas, etc.".
Sánchez de Toca, con una larga trayectoria como oficial, consejero y secretario en las oficinas de Educación y Cultura de la Santa Sede y actual relator del Dicasterio de las Causas de los Santos, secundó esta lectura: el documento propone, una defensa de la especificidad de la condición humana frente a dos reduccionismos: el tecnológico y el biológico. "Los que afirman que la inteligencia humana no se distingue esencialmente de la inteligencia animal, simplemente es una diferencia cuantitativa de grado".
Una teoría de justicia forjada en 135 años de discernimiento
Meade Kuribreña, asesor senior emérito internacional quien fuera secretario de Hacienda, de Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y Energía en el Gobierno Federal de México, ofreció una lectura que conecta la encíclica con la tradición de la doctrina social de la Iglesia: "Es una teoría moderna completa de justicia que nos da una orientación muy práctica frente a un fenómeno muy complejo". El Papa, dijo, pone sobre la mesa "cinco principios y un pilar: el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social; y detrás de ellos se coloca la dignidad de la persona. Pero también nos plantea una pregunta".

Meade recorrió la historia de estos principios: desde la Rerum Novarum de 1891 hasta la Laudato Si' de Francisco. "No son principios nuevos de este 2026, sino son principios que resultan de una Iglesia que cada vez que tenía dificultades, cosas nuevas, se renovaba”. Recordó que la subsidiariedad emergió frente a la Gran Depresión y los movimientos totalitarios; la solidaridad, en el contexto del desarrollo como "el nuevo nombre de la paz" con Pablo VI. "Son 135 años de discernimiento, que le permiten al Papa León ahora plantearnos una metodología, una teoría de justicia vigente, articulada y pertinente para el reto que tenemos hoy sobre las manos”.
La pregunta rectora, según Meade, es la aportación clave: "Frente al reto que tenemos, cuál es la solución, el método que estamos aportando; y la encíclica plantea: construir Torres de Babel o reconstruir las Murallas del Templo de Jerusalén, de Nehemías". Es decir, si la tecnología construye una torre de soberbia, de homogeneización, de uniformidad, o ayuda a reconstruir la humanidad, con la corresponsabilidad de todos, a través de la escucha y el reconocimiento de la realidad de todos, es decir el cuidado de la casa común.
Jerusalén y Babel: dos modelos de civilización
Ross profundizó en la metáfora de Nehemías, que el Papa utiliza como eje del documento: "La referencia a esta historia nos habla de un tipo de liderazgo con el que quizá a veces no estamos tan familiarizados, que es un liderazgo que no se impone de arriba hacia abajo, sino que escucha los temores de las personas, que coordina esfuerzos, que confía en que cada familia puede construir un tramo del muro". Ese modelo, explicó, "es una lección de cómo podemos abordar y cómo podemos integrar la tecnología al desarrollo integral".

Frente a ese modelo, el paradigma de Babel representa la soberbia y la autorreferencia. Sánchez de Toca vinculó esta imagen con lo que el papa Francisco llamó "paradigma tecnocrático… un modelo cultural que ve en la persona humana un sujeto dotado de la razón instrumental, cuya única finalidad es simplemente la producción, la manipulación de la realidad y no la comprensión o la acogida". Ese paradigma, dijo, "tiene como criterio la explotación de los recursos de la naturaleza sin más límite que el puramente cuantitativo".
La alternativa, según Sánchez de Toca, es la "civilización del amor", un término que el papa León rescata de Pablo VI y Juan Pablo II. "Es la defensa de una nueva condición humana, una nueva propuesta humana".
La inteligencia artificial no es inteligente, pero exige regulación
Sánchez de Toca introdujo una distinción que los tres panelistas suscribieron: la inteligencia artificial no es inteligencia en sentido humano. "En realidad no es inteligencia, imita algunos aspectos del razonamiento humano, pero no es inteligente. Y sobre todo lo que no tiene o de lo que no es capaz es de empatía". Citó el trabajo de Edith Stein para recordar que la empatía es una forma de conocimiento específicamente humana. "Por eso nunca podrá –no se debería poner nunca– una inteligencia artificial para comunicar un diagnóstico de un cáncer terminal o para comunicar un despido en el trabajo o el final de una relación amorosa entre dos personas".
Meade, por su parte, reflexionó sobre la aplicabilidad de los cinco principios de la doctrina social al diseño de algoritmos. Frente al bien común, dijo, "no se vale decir, el sistema optimiza el bienestar agregado. Pues eso no alcanza. El sistema lo que tiene que hacer, es respectar y cuidar al menos favorecido, estar también a la altura". Un algoritmo que polariza o enfrenta, añadió, "no cabe en lo que aquí estamos planteando".
Sobre el destino universal de los bienes, Meade propuso una lectura audaz: "los datos que yo estoy aportando para que la inteligencia artificial los trabaje eventualmente, deberían ser hasta remunerados". Y sobre la subsidiariedad, recordó que el principio pensado en 1931 frente al Estado ahora se aplica a "un nivel superior que a veces rebasa al Estado". De ahí, dijo, la necesidad de "una auditoría independiente, transparencia de los algoritmos, un derecho de apelación".
El transhumanismo y la vulnerabilidad como condición humana
Ross alertó sobre las agendas transhumanistas y posthumanistas, que se presentan "con la búsqueda de la mejora del ser humano o la mejora de la especie humana". El Papa, dijo, "nos recuerda también la otra cara de la moneda. Y es que estas agendas transhumanistas, posthumanistas, buscan otra vez desde el paradigma de Babel, erradicar la vulnerabilidad humana y crear otro modelo autorreferencial".
El filósofo mexicano extrajo una enseñanza central: "hay que ver los límites y hay que ver el florecimiento humano como algo que sucede no solamente a pesar de los límites, sino que muchas veces el florecimiento humano ocurre a través de los límites". Esa visión, dijo, se opone a la cultura del descarte que el papa Francisco ya había denunciado.
El examen de conciencia de la propia Iglesia
Meade destacó un gesto inusual del documento: el Papa no termina señalando responsabilidades a los demás, sino que "le pregunta a la Iglesia, en un examen de conciencia, si estamos a la altura en transparencia, si estamos a la altura en rendición de cuentas, si estamos a la altura en escuchar a las víctimas, si estamos a la altura en reparación". Esa autocrítica, dijo, "le da, yo creo, a la encíclica un alcance muy superior".
Ross, por su parte, rescató el llamado final del Papa a cuidar las relaciones humanas: "Nos lo pone con signos de exclamación, y no es para menos. Además, usa una imagen muy fuerte, que es la de la carne humana, para reflejar la proximidad, la presencialidad. Y nos dice que la carne humana necesita ser cuidada y ser atendida".
Sánchez de Toca cerró con una cita del numeral 241 de la Encíclica: "No limitarnos a ser espectadores resignados de las fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las ruinas... sino hombres y mujeres que entran en las obras de la historia para levantar lo que está derrumbado y proteger lo que está expuesto", Esa, dijo, es la actitud que propone el Papa: "no es simplemente criticar lo que está mal en el mundo y lamentarse por los tiempos pasados".

Con este cuarto y último encuentro interdisciplinario del webinar ‘Diálogos por la Esperanza’ se concluye un largo itinerario de formación y reflexión en torno a los primeros comentarios nacidos de la lectura de la primera encíclica social del papa León XIV ‘Magnifica Humanitas’.
Los programas y síntesis de las ponencias de los especialistas que aportaron sus reflexiones por invitación de la Dimensión de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano se pueden consultar a través de sus redes sociodigitales y en el canal de YouTube https://www.youtube.com/@dpeyc
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