Chihuahua, Chihuahua.- En el marco del Primer Domingo del Tiempo de Cuaresma, el arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, ofreció un mensaje a los fieles reunidos en la Catedral Metropolitana en el que explicó el significado profundo de este periodo litúrgico y las herramientas con las que cuentan los creyentes para enfrentar las tentaciones.
Durante la homilía, Miranda Weckmann señaló que las lecturas proclamadas en la Eucaristía presentan las tentaciones a las que el demonio somete al ser humano y que pueden conducirlo al pecado, al tiempo que muestran cómo Jesucristo vence al demonio y al mal: "La Iglesia quiere que, antes de celebrar la Semana Santa —el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor—, nos preparemos mediante la acción del Espíritu Santo con la oración, la penitencia y las buenas obras, a fin de purificarnos y recibir los frutos de la Pascua", expresó.
El arzobispo recordó que Jesús, antes de iniciar su vida pública y movido por el Espíritu Santo, se retiró al desierto donde ayunó durante 40 días. Al final de ese tiempo, fue tentado por el demonio. Esta experiencia, explicó, constituye el modelo de lo que los cristianos deben vivir durante la Cuaresma.
Miranda Weckmann destacó que la Cuaresma conmemora los 40 días que Jesús pasó en el desierto y representa una preparación para la vida de fe, para perseverar en el camino de la gracia. Para Cristo, esos 40 días fueron la antesala de su misión pública.
"Después de estos días, en los que su naturaleza humana se encontraba debilitada por el ayuno, se acercó el demonio para tenderle una trampa. Lo sometió a tres tentaciones que ordinariamente causan mayores estragos en nosotros: la templanza, la soberbia y la avaricia. Sin embargo, Jesús nos dio ejemplo de fortaleza ante las intenciones del enemigo", manifestó.
El arzobispo explicó que la primera lectura del domingo, mediante un lenguaje simbólico, describe el pecado del hombre que, ayer como hoy, consiste en querer ocupar el lugar de Dios, es decir, la soberbia. En cuanto a la segunda lectura, recordó las palabras de San Pablo, quien enseña que así como existe el pecado, también existe la gracia que viene por Jesucristo.
Miranda Weckmann subrayó que la gracia divina es superior a cualquier falta humana y que los fieles deben confiar en esa misericordia para mantener el rumbo espiritual durante la Cuaresma.
El líder católico enfatizó que para vencer las tentaciones y evitar caer en el pecado se requieren armas espirituales. Mencionó de manera concreta la oración, los sacramentos, la lucha constante, las obras de misericordia, la humildad de corazón y una profunda devoción a la Santísima Virgen María.
"Contamos con la gracia de Dios para vencer cualquier tentación, pero también es necesario empuñar las armas espirituales para librar la batalla", afirmó. Estas herramientas, dijo, permiten al creyente mantenerse firme en el camino de fe y resistir los embates del mal.
El arzobispo concluyó su mensaje invitando a los fieles a vivir intensamente este tiempo de preparación. La meta final, recordó, es recibir los frutos de la Pascua, la celebración más importante del calendario cristiano que conmemora la resurrección de Jesucristo.

