Ciudad de México.- El obispo auxiliar de México, Francisco Javier Acero Pérez, dedicó su homilía del IV Domingo de Cuaresma a las víctimas de la violencia y la desaparición forzada; y desde la Basílica de Guadalupe llamó a la conversión de los integrantes de organizaciones criminales y denunció la indiferencia social ante el dolor de las familias que buscan a sus seres queridos.
Acero Pérez abordó la realidad de la violencia y las desapariciones que afectan a miles de familias en el país y en la celebración del domingo dedicado a la 'alegría cuaresmal', el religioso reconoció el sufrimiento de quienes han perdido a sus hijos y aseguró que la Iglesia los acompaña y ofrece la ceremonia por ellos: “No están solos”, afirmó.
Acero Pérez utilizó las lecturas bíblicas para conectar con la situación actual. Recordó la unción de David, destacando su origen humilde, y lo comparó con la fortaleza de las familias que buscan a sus desaparecidos: “La humildad nos la enseñan las familias que buscan a sus hijos, que necesitan nuestro apoyo desde la escucha empática”, señaló.
El obispo también hizo una crítica a quienes siembran el miedo y la muerte. En su mensaje, instó a los miembros de grupos criminales a abrir su corazón al Señor y a dejar de matar: “El dinero de los negocios sucios y de los delitos mafiosos es dinero ensangrentado y produce un poder inicuo”, sentenció.
Denunció la falta de bondad, justicia y verdad en la sociedad, y llamó a los agentes sociales a unirse para evitar la “cultura del descarte” que margina a las víctimas y las reduce a números y carpetas de investigación. “Es tiempo de generar la cultura del encuentro, porque solo así podremos hacer del evangelio vida y de la vida evangelio”, agregó.
Inspirado en el pasaje del ciego de nacimiento, Acero Pérez invitó a no huir de los conflictos ni ignorarlos, sino a afrontarlos con valentía y a buscar soluciones que armonicen las diferencias: “De dos cosas distintas se puede hacer nacer una síntesis que nos supere y nos mejore a los dos, aunque tengamos que renunciar a algo”, explicó.
Finalmente, hizo un llamado al diálogo y a la escucha, especialmente hacia las víctimas que sufren en silencio: “En la capacidad de escucha está la raíz de la paz. Dialoguemos con tantas víctimas de la violencia que sufren calladamente, dialoguemos con los familiares de los desaparecidos para que puedan expresar toda su impotencia y dolor”, concluyó.

