Irapuato, Guanajuato.- Dos adolescentes de 14 y 16 años fallecieron por suicidio en Irapuato durante la misma semana, hechos que encendieron la alerta del obispo de la Diócesis, Enrique Díaz Díaz, quien hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para atender las condiciones de violencia y marginación que enfrentan los jóvenes.
Los casos ocurrieron el jueves y viernes de la semana pasada en el municipio de Irapuato. El primer deceso correspondió a un adolescente de 14 años, originario de una de las zonas con mayor incidencia delictiva de la ciudad, identificada por el obispo como la Parroquia de Las Jicamas. Al día siguiente, otro joven de 16 años falleció en circunstancias similares.
Díaz Díaz manifestó su preocupación por la falta de atención que estos casos han recibido por parte de la sociedad y las instituciones: "Necesitamos mayor seguridad, esta semana hubo dos acontecimientos que quedan aparentemente en el anonimato pero que nos tienen que hacer reflexionar", expresó.
El obispo vinculó el entorno de violencia con la decisión de los adolescentes: "En la Parroquia de Las Jicamas un adolescente de 14 años se suicidó el jueves y duele porque ha sido de los lugares con mayor violencia y cómo decirles que tengan fuerza si viven en un ambiente de violencia", señaló.
Para el líder católico, la combinación de factores como la inseguridad, la marginación y la falta de oportunidades genera un entorno adverso para el desarrollo de los jóvenes: "Son acontecimientos que duelen mucho porque son adolescentes que tendrían que ir creciendo en ambiente de seguridad", afirmó.
Díaz Díaz reflexionó sobre el impacto de estas condiciones en la percepción de la vida por parte de los adolescentes: "Tantas cosas van haciendo que la vida ya no sea atractiva sino que se opte por el suicidio", lamentó.
El obispo concluyó su mensaje con un llamado urgente a la sociedad y a las autoridades para modificar las circunstancias que enfrentan los jóvenes. Pidió atender de manera prioritaria las condiciones de violencia y exclusión que afectan a los adolescentes, con el objetivo de evitar que más personas opten por esta decisión.
Los casos de Irapuato se suman a una tendencia que ha encendido alertas en diversas regiones del país, donde organizaciones civiles y autoridades de salud han señalado la necesidad de fortalecer los programas de prevención del suicidio y atención a la salud mental, particularmente en poblaciones jóvenes expuestas a entornos violentos.

