Deberías leer más de filosofía y de antropología. Me lo dijo Francisco aquella tarde que se convertía en noche en la esquina poniente del café en que nos habíamos citado para platicar de libros mientras la lluvia inclemente caía sobre un Chihuahua que se negaba a creer en aquel milagro pluvial.
Me lo repitió tres veces en los últimos quince minutos que duró la despedida en la puerta del café. Llegué a casa con la consigna de leer las sugerencias de Francisco. Sabía que tenía algunos. Los puse sobre la mesa de la cocina. Hanna Arendt salió primero, seguido de Simone Weil y Edith Stein. También Teilhard de Chardin, Olegario Gonzalez de Cardedal y Francesc Torralba. Algunos los había terminado y otros solo los había conseguido por algún tema en específico.
No me decidía. Acudí a lo de siempre. Mis portales favoritos de reseñas y sugerencias. Apareció ¿Qué es ser un ser humano?, de Javier Aranguren. Editorial Rialp, la editorial ortodoxa española. Me llamó la atención el título y las reseñas que leí. Llegaba la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2024. No tenía previsto ir y lo puse en la lista de sugerencias para enviársela a Alicia, quien sí acudió, pero no lo encontró.
Francisco tuvo que esperar. Lo busqué en otro viaje que hice a Guadalajara. Nada. Pero milagrosamente apareció en la FIL de 2025, en el último stand que visitamos Alicia y yo, cuando ya las piernas ameritaban descanso. Fue el último libro de los treintaitrés que compré.
Ahora, buscar el mejor tiempo para su lectura, después de un inicio de año de lecturas obligadas. Lo tomé luego de la semana de Pascua, cuando volví de mi extraordinario viaje a El Salvador.
Me lo llevé al viaje relámpago realizado por el nacimiento del segundo nieto, de nombre Elian. Allá estaba también Ethan, el primer nieto. Cuando venía de regreso, Ethan quiso quedarse con el libro de Aranguren. Va a cumplir tres años, por lo que no le interesaba leerlo, pero como le presté mi marcatextos, quería subrayar algunas páginas predilectas. El abuelo consintió al nieto. Ethan tomó el marcatextos e hizo algunos trazos imprecisos, que yo agradezco sobremanera: es el primer libro (espero que de muchos) en el que Ethan hace anotaciones. Lo guardo con mucho cariño y por supuesto que a nadie se le prestaré.
Aranguren -un maestro español doctor en filosofía- hace un estupendo trabajo en su libro lleno de profundidad filosófica y antropológica, y que lo usó como texto en la Universidad Francisco de Vitoria.
A lo largo de sus 450 páginas explica las razones filosóficas por las que tiene la certeza que distinguen a un ser humano. Expresa lo que lo hace diferente de las cosas y de los animales. Para ello, usa en diversos capítulos algunas frases muy concisas y entendibles. Diferencia entre algo y alguien. El hombre es biología y biografía.
Quienes no somos expertos en estos menesteres, la lectura de Aranguren nos adentra de a poco a estos temas. Sí, a veces hay que leer dos tres cuatro veces un párrafo, pero en la mayoría de las veces, la profundidad va acompañada de frases que va uno entendiendo como lector novel y lo acompañan para adentrarse a esa hondonada antropológica.
El filósofo parte de que “hay que saber qué es ser un ser humano para serlo”, y este objetivo subyace en todo el texto. Partida y llegada, la frase le va explicando en todos sus términos, de tal manera que se sabe el plan de vuelo del excelente libro.
“El hombre es el primer ser que toma conciencia de sí y de su finitud en su aparecer, que toma conciencia del universo, que adapta a sí la tierra hasta convertirla en mundo”.
Aranguren parte del conocimiento interior del propio ser humano, para llegar a la certeza de que sólo se es ser humano en la medida en que hay un encuentro con otro ser humano. Ese encuentro, que solo se da en reciprocidad, sirve para que el doctor español marque la gran diferencia entre los seres humanos y los animales. Y esta parte es genial en su texto.
Luego da el brinco a ese vivir en comunidad. “Viendo vivir vidas que merecen ser escuchadas se obtiene la inspiración para apuntar a la excelencia en la propia vida”. “Solo en plural hay personas”.
La explicación de la voluntad es otro capítulo que alcanza niveles altísimos de profundidad. Creo. Porque la voluntad la relaciona con el amor. “La voluntad se perfecciona cuando va hacia el objeto tal y como este es en sí mismo. Eso es el amor benevolente”.
¿Qué es ser un ser humano? me llevó de la mano por un mundo lleno de pensamientos y reflexiones. Francisco tenía razón. Me hacía falta una lectura atenta y profunda para pensar en serio. Llegó en un momento oportuno, en el que el disfrute viajero me llevaba a tratar de explicar mi mundo y mi tiempo en otra dimensión. Aranguren me devolvió a la vida y a la Vida.
Los rayones de Ethan me recordarán para siempre que este libro me hizo reflexionar en serio. Si me corresponde, podría preguntar a Ethan en su momento si el rayón de la página 25 tiene algo que ver con el del índice, y si el de la página 31 es vital para entender a Aranguren.
Nos leemos la próxima. ¡Hay vida!

