Ciudad del Vaticano.- Al finalizar el primer consistorio que ha convocado, el papa León XIV ha expresado su deseo de que estos encuentros cardenalicios extraordinarios se conviertan en asambleas periódicas permanentes; y los purpurados definieron la primera de estas reuniones para el 27 y 28 junio de 2026, en espera de que estos encuentros se realicen por lo menos una vez cada año. El anuncio se produjo al finalizar la tercera sesión del Cónclave celebrado este 8 de enero, que reunió a 170 cardenales –electores y no electores– en el Vaticano y que el pontífice norteamericano definió como la “prefiguración de nuestro camino futuro”.
El próximo encuentro, programado para dos días a finales de junio, alrededor de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, confirma la voluntad del Papa de dar continuidad a un proceso de consulta y trabajo colegiado iniciado antes de su elección. León XIV expresó su deseo de que estos Cónclaves se realicen cada año, con una duración de tres a cuatro días, y confirmó además la celebración de una Asamblea Eclesial en octubre de 2028.
Los cardenales Stephen Brislin (Sudáfrica), Luis José Rueda Aparicio (Colombia) y Pablo David (Filipinas), encargados de ilustrar los trabajos en una conferencia de prensa, coincidieron en definir la atmósfera del Cónclave como de profunda comunión: “Hemos trabajado en una unidad que no es uniformidad”, resumió el cardenal Rueda, reflejando la diversidad de experiencias y contextos pastorales presentes.
La metodología, basada en la “conversación en el Espíritu” dentro de grupos lingüísticos, permitió que todos los participantes tuvieran voz. Los temas centrales fueron la sinodalidad y la misión a la luz de la exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco, texto que los cardenales consideraron “no caducado” y aún profundamente interpelador. Se subrayó la necesidad de vivir la sinodalidad como “compañeros de camino”, que se refleje en el ejercicio de la autoridad, la formación y en una Curia Romana con “mayor internacionalización”.
Aunque no era el tema formal del encuentro, la situación global y en particular la crisis en Venezuela ocuparon un espacio significativo en las reflexiones. El cardenal Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, recordó el llamamiento del Papa a la paz y al diálogo en Venezuela tras los recientes acontecimientos. “Ese mensaje dio el tono a mis reflexiones estos días”, afirmó, añadiendo que el tema “lo llevamos en el corazón” y duele a todo el Colegio Cardenalicio.
El Papa, en sus palabras finales, agradeció la participación de todos, con una mención especial a los cardenales de mayor edad por su esfuerzo, y expresó su cercanía a aquellos que no pudieron asistir.
Los cardenales relatores destacaron el estilo participativo de León XIV. “El Papa ha escuchado más de lo que ha hablado. Tomaba notas, estaba muy atento. Sus intervenciones fueron muy enriquecedoras para todos nosotros”, afirmó el cardenal filipino Pablo David. El cardenal Brislin, de Johannesburgo, señaló que la convocatoria a un nuevo Cónclave en junio es una señal clara de que “el Santo Padre se toma muy en serio que podemos ayudarlo en su rol de Sucesor de Pedro”.
Sobre la cuestión del papel de los laicos y las mujeres en la Iglesia –tema no central pero inevitable–, el cardenal David afirmó: “¿Cómo no vamos a reconocer el rol de las mujeres y sus ministerios en la Iglesia?”. Hizo referencia a los estudios sobre el diaconado femenil y al “sacerdocio” de todo el pueblo de Dios, subrayando la importancia de superar el clericalismo.
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Con este anuncio, León XIV consolida un pontificado que apuesta por la colegialidad y el diálogo como método de gobierno, estableciendo un canal formal y frecuente de escucha a las periferias de la Iglesia universal. El Consistorio de junio se perfila como el próximo hito en este camino sinodal.

