Metz, Francia.- El papa León XIV concluyó este lunes su viaje apostólico a Francia con una jornada en la ciudad de Metz dedicada a Europa, el diálogo interreligioso y la paz. La ciudad, situada en la región de Mosela donde vivió Robert Schuman, acogió tres actos centrales: el encuentro interreligioso, el discurso "A las raíces de Europa por la paz y la unidad" y la misa en la Catedral de San Esteban. El presidente Emmanuel Macron, que inicialmente no tenía previsto asistir a la celebración religiosa, modificó su agenda y estuvo presente en la catedral, según confirmó el Elíseo la noche anterior.
'Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia es una profanación'
Proveniente del extremo occidental de Francia, el Papa llegó a la región oriental por la mañana y se reunió con representantes de las distintas tradiciones religiosas en el Centro de Conferencias Robert Schuman: "Nuestra responsabilidad común en cuanto mujeres y hombres religiosos es la de testimoniar que, más allá de las fronteras, siempre es posible reencontrarse, establecer la amistad y construir la paz", afirmó. El pontífice citó a Francisco para definir el sentido del diálogo: "El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia. El objetivo del diálogo es establecer amistad, paz".
León XIV fue explícito sobre el uso de la religión para justificar la violencia: "Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina".
Y añadió: "El discurso religioso debe apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras". Sobre la vida, dijo: "La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana. Las religiones son guardianas de la vida: ellas afirman su valor sagrado".
Europa: una realidad cultural e histórica antes que geográfica
Antes del mediodía, el Papa pronunció el discurso central de la jornada ante autoridades civiles y religiosas, con la presencia de Macron y de invitados europeos. León XIV partió de la figura de Robert Schuman para desarrollar una reflexión sobre la identidad europea: "Europa debe entenderse, por tanto, como una realidad cultural e histórica antes que geográfica". "Europa se ha desarrollado y ha progresado cuando ha sido capaz de asimilar los aspectos positivos de su pasado y de replantearlos de formas nuevas y creativas gracias al encuentro con el otro", afirmó.
Citó al propio Schuman sobre el cristianismo: "El cristianismo ha enseñado la igualdad de naturaleza de todos los hombres, hijos del mismo Dios, redimidos por el mismo Cristo, sin distinción de raza, color, clase o profesión". Y recordó a san Benito, "mensajero de paz, realizador de unión, maestro de civilización", como otro padre de Europa.
Sobre la laicidad y el artículo 17 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, León XIV señaló: "La laicidad que rige la vida de los estados no sólo implica el carácter aconfesional de las instituciones civiles, sino que presupone una verdadera colaboración entre las partes, así como el respeto, por parte de las autoridades estatales y comunitarias, de la autonomía de las Iglesias y la promoción de su libertad de organización, de expresión y de culto".
No, a la ilusión del rearme
El Papa dedicó un pasaje a la guerra en Europa: "Lamentablemente, también en Europa, en esta época ha reaparecido la guerra: una nueva 'inútil masacre' que cada día causa innumerables víctimas civiles". Citó la Declaración Schuman de 1950 —"La contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas"— y advirtió: "Hay que tener cuidado con la ilusión del rearme".
"Favorecer la paz es una obra activa. Hoy, la pregunta es si realmente estamos haciendo 'esfuerzos creativos' para promover la paz en el mundo, o si simplemente estamos tratando de 'detener la hemorragia de la guerra' y prepararnos mejor para las que suponemos que todavía están por venir".
Sobre la migración, recuperó sus palabras de la visita a las Islas Canarias del reino de España: "La dignidad humana exige vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación real contra los traficantes, protección efectiva a las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra".
El discurso concluyó con una serie de exhortaciones a los jóvenes: "No se sometan a la lógica de la violencia y la opresión. ¡Amen la vida en cada momento y no le teman al futuro! No tengan miedo de formar una familia, de tener hijos, de defender la dignidad de cada persona, desde el primer instante en el vientre de la madre hasta su último aliento".
Misa en la Catedral de San Esteban
Tras el almuerzo que la prestigiosa Maison Bernard Loiseau ofreció a la delegación pontificia, el Papa Prevost presidió la misa en la Catedral de San Esteban, conocida como Lanterne du Bon Dieu por sus 6 mil 500 metros cuadrados de grandes vitrales con historias de la Salvación. Según las crónicas de Le Monde, 35 mil personas asistieron a la celebración dentro y fuera del templo.
El presidente Macron y su esposa Brigitte estuvieron presentes, en un cambio de agenda confirmado por el Elíseo la noche anterior. El alcalde de Metz, François Grosdidier, declaró al diario francés: "El Elíseo me avisó hacia las 20 horas de esta posibilidad y vamos a revisar todo el protocolo de la ceremonia durante la noche".
En su homilía, León XIV partió del profeta Isaías para desarrollar tres imágenes: "En el desierto, lugar de la sobriedad y del silencio, se instaura el derecho"; "La segunda imagen es la del jardín, donde reina la justicia"; "La tercera imagen es la de la casa, lugar de paz". "La paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido", afirmó.
El pontífice abordó el mandato evangélico de poner la otra mejilla: "Estas palabras podrían parecerles a algunos un signo de debilidad, o quizá una rendición frente al mal; pero no es así en absoluto".
"Ustedes que son los hijos de esta tierra, lacerada en el pasado por conflictos fratricidas, saben bien que no es verdad que el que comete venganza es más fuerte que el que perdona. No es verdad que el que no cede es más fuerte que el que busca la reconciliación. No es verdad que el que se marcha azotando la puerta es más fuerte que el que afronta el esfuerzo de caminar juntos".
Sobre la catedral y sus vitrales, entre ellos los de Marc Chagall, el Papa dijo: "Esta Catedral nos dice que la luz del Señor no suprime la especificidad, sino que une historias y culturas diferentes en un único y maravilloso mosaico de paz". "El futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz".
Ceremonia de despedida y vuelo a Roma
Al término de la misa, el Papa se trasladó al aeropuerto internacional de Metz-Nancy-Lorraine, en Goin, donde se celebró la ceremonia del despedida, el rito de separación formal entre un jefe de Estado y su huésped pontificio.
Aunque también originalmente se aclaró que la visita no era 'de Estado' sino solamente 'apostólica', Macron dio personalmente la despedida al pontífice en la pista, acompañado por su esposa Brigitte, y el protocolo diplomático pleno. El avión despegó a las 19:00 horas con destino a Roma y aterrizó en el aeropuerto de Roma-Fiumicino a las 20:50 horas. Durante el vuelo, el Papa mantuvo la conferencia de prensa habitual con los periodistas que cubrieron el viaje.
En su agradecimiento final al término de la misa, León XIV expresó: "Esta Santa Misa es el último acto público de mi visita a Francia, por lo que la he celebrado con un profundo sentido de gratitud hacia el Señor".
Agradeció al presidente de la República, a las autoridades civiles de París, Lourdes y Metz, a la presidencia de la Conferencia Episcopal, a los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, laicos y voluntarios. "Sigamos caminando juntos, unidos en la santa Madre Iglesia, para la gloria de Dios y al servicio de su Reino de amor, de justicia y de paz", concluyó.
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