Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV nombró el pasado viernes como nuevo obispo de la diócesis de Wheeling-Charleston, en Virginia Occidental, a Evelio Menjivar-Ayala, un religioso salvadoreño de 56 años que llegó a Estados Unidos en 1990 como inmigrante indocumentado.
El obispo comprende además la realidad de los expulsados y refugiados del continente; originario de Chalatenango en medio de la guerra civil salvadoreña, Menjivar-Ayala huyó de la pobreza y el conflicto armado —que dejó más de 75 mil muertos entre 1980 y 1992. Hizo dos intentos fallidos para emigrar y, por si fuera poco, en México fue detenido. El obispo relata que se vio forzado a pagar un soborno para ser liberado y finalmente cruzó la frontera por Tijuana escondido en la cajuela de un automóvil.
“En 1990, cuando llegué a Los Ángeles con solo una muda de ropa en una mochila, iba lleno de sueños”, relató el nuevo obispo a los graduados de la Universidad de Georgetown meses atrás en referencia a sus inicios en el país.
Antes de ser sacerdote trabajó como conserje, pintor y en la construcción: “Nada mal para alguien que empezó limpiando baños y pintando casas sin saber inglés, ¿verdad?”, comentó tras ordenarse sacerdote en 2004 y convertirse en el primer obispo salvadoreño en la historia de Estados Unidos.
El Vaticano también anunció el nombramiento del colombiano John Jairo Gómez, de 50 años, como nuevo obispo de Laredo, Texas, tras aceptar la renuncia por edad del obispo James Tamayo. Además, designó a los sacerdotes Gary R. Studniewski y Robert P. Boxie III como obispos auxiliares para la arquidiócesis de Washington, en una reconfiguración de liderazgo que incluye cuatro nuevos obispos en tres diócesis estadounidenses.
El nombramiento de Menjivar-Ayala —crítico de las políticas migratorias de Trump, en particular del endurecimiento de deportaciones y el control fronterizo— adquiere una dimensión simbólica en un estado que se considera 'bastión trumpista' pues el 92,6 % de la población es blanca y respaldó a Trump en las pasadas elecciones por 42 puntos porcentuales.
El obispo entrante ha cuestionado el enfoque que asocia la migración irregular con criminalidad, y al llegar en 2025 a Washington D.C., donde más del 40 % de los feligreses son latinos, se sintió cercano a los inmigrantes atrapados por redadas federales porque “ese podría haber sido yo”.
En la conferencia de prensa conjunta, Menjivar-Ayala no mencionó las políticas migratorias ni a Trump. Se centró en su deseo de ser aceptado por los habitantes de Virginia Occidental y en escuchar a la comunidad: “Tengo mucho que aprender, pero mi corazón está listo y completamente abierto”.
“Sobre todo, quiero escuchar a los pobres. A quienes están en los márgenes de la Iglesia y de la sociedad. A los trabajadores, a los inmigrantes, porque, como dice Mateo 25, la manera en que tratamos al más pequeño es la manera en que tratamos a Jesús”.
Conflicto verbal con la Casa Blanca
Los nombramientos se producen en medio de una escalada de tensiones entre el Vaticano y la administración Trump. Dos semanas antes, el presidente calificó al Papa de “débil” después de que León XIV considerara “inaceptable” la amenaza de destruir a Irán y calificara su política migratoria de “sumamente irrespetuosa”, pidiendo tratar a las personas con humanidad.
El pasado 6 de noviembre de 2025, el Papa también advirtió que las democracias pueden caer en una “tiranía mayoritaria”, y el mes pasado utilizó la palabra “inhumano” para referirse a la represión migratoria, conmocionando a los católicos conservadores que habían acogido con entusiasmo al primer pontífice estadounidense de la historia.
El último intercambio verbal se produjo el lunes 5 de mayo. En una entrevista con el comentarista conservador Hugh Hewitt, Trump dijo que “el Papa prefiere hablar de que está bien que Irán tenga un arma nuclear” y que “está poniendo en peligro a muchos católicos”.
Al día siguiente, León XIV salió a hablar con la prensa y respondió con temple: “La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio, predicar la paz. Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad: la Iglesia lleva años hablando contra todas las armas nucleares, así que no hay duda al respecto”.
Los ataques de Trump se produjeron horas previas a la llegada a Roma del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, católico practicante, quien busca recomponer la relación bilateral afectada por los señalamientos presidenciales. Rubio restó importancia a la ruptura, atribuyendo las críticas de Trump a su oposición a que Irán obtenga armamento nuclear, mientras el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, afirmó que el Papa “continúa su camino en el sentido de predicar el Evangelio y la paz en cada ocasión, oportuna e inoportuna”.

