Zacatecas, Zac.- Con un llamado a convertir la fe en motor de cambio social, el obispo de la diócesis de Zacatecas, Monseñor Sigifredo Noriega Barceló, inauguró el año 2026 con una homilía centrada en la construcción urgente de la paz y la erradicación de la violencia que afecta a México. Durante la solemne Misa de Inicio de Año, celebrada en la Catedral Basílica, el prelado dirigió un mensaje pastoral a cientos de fieles, instándoles a ser protagonistas de un futuro basado en la reconciliación y la esperanza activa.
Frente a un contexto nacional marcado por la inseguridad y la polarización, Noriega Barceló subrayó que la paz “no es una aspiración abstracta, sino un compromiso diario”.
En su homilía, pidió abandonar “las armas que hieren y dividen” para empuñar “las armas de la esperanza, la fe y el amor”, herramientas que definió como esenciales para reparar el tejido social y fomentar una convivencia más fraterna en Zacatecas y en todo el país.
El obispo enfatizó que la espiritualidad debe traducirse en hechos tangibles: “La fe no puede limitarse a prácticas rituales; debe manifestarse en acciones concretas que transformen la vida cotidiana”, afirmó desde el altar. Su discurso conectó la reflexión religiosa con la responsabilidad ciudadana, animando a los presentes a promover la solidaridad y la comprensión mutua en sus entornos inmediatos.
Dirigiéndose especialmente a las familias, a las que describió como “semilleros de paz”, Noriega Barceló las convocó a educar en valores de respeto y diálogo. Asimismo, extendió su invitación a toda la comunidad para que cada persona se convierta en “artífice activo de un año marcado por el amor y la fraternidad”.
La Eucaristía congregó a una numerosa comunidad en el corazón de la capital zacatecana, sirviendo como un momento de reflexión y renovación de propósitos para el año que comienza. El mensaje del obispo resonó en un estado que, como otras regiones de México, enfrenta retos significativos en materia de seguridad y cohesión social.
Analistas locales ven en este tipo de intervenciones pastorales un esfuerzo por revitalizar el papel de las comunidades religiosas como agentes de cambio social, promoviendo una cultura de paz desde lo colectivo y lo espiritual. El llamado de Noriega Barceló se alinea con pronunciamientos similares de líderes religiosos en otras entidades, quienes buscan responder desde la fe a la crisis de violencia.
Al finalizar la celebración, los asistentes expresaron su esperanza de que el mensaje trascienda los muros del templo. “Son palabras que nos interpelan; la paz sí se puede construir, pero empieza por nosotros”, comentó una de las feligresas.

