Matehuala, SLP.- Margarito Salazar Cárdenas, obispo del altiplano potosino, dirigió un mensaje a la feligresía para el inicio del año, en el que definió el 2026 como un acontecimiento que debe regirse por la alegría y la paz. Su exhortación central fue a fortalecer los lazos comunitarios y a priorizar la fraternidad.
El obispo pidió que la búsqueda de una relación sana se concrete “a través de la convivencia familiar, convivencia con amigos y vecinos a lo largo de este nuevo año”.
Planteó que la celebración debe traducirse en hechos concretos de solidaridad. “La fiesta de año nuevo es de fraternidad para buscar a quienes menos tienen, a aquellos a los que les podemos ofrecer un alimento, una sonrisa, a quienes podemos darles esperanza y sobre todo un mensaje de paz y de amor”, expresó.
El mensaje del obispo de Matehuala se enmarcó en el contexto del Año Santo de la Esperanza, iniciativa de la Iglesia católica: “La esperanza es la virtud que nos impulsa a fomentar la bondad y lograr ser mejores personas, mejores ciudadanos, mejores cristianos”, declaró. Agregó que el propósito es “ponerle etiqueta de calidad a todas nuestras acciones y sobre todo buscar y construir todo un mundo mejor, una ciudad, colonia mejor y una familia”.
El llamado incluyó una dimensión ecológica y de respeto social. Salazar Cárdenas afirmó que se debe “hacer lo posible por respetar la naturaleza, a las personas y todo aquello que el Creador nos ha dado, pues de esta manera se construye un mundo mejor”.
Finalizó su mensaje con una bendición para la comunidad; expresó su deseo de “un año nuevo” y que “Dios bendiga a todo Matehuala y el Altiplano potosino”.
Con este discurso, se establece un marco de reflexión para la comunidad, que combina la fe con un llamado práctico a la acción social, la cohesión vecinal y la responsabilidad ambiental como pilares para los próximos meses.

