Huajuapan de León, Oaxaca.- El obispo de la Diócesis de Huajuapan, Miguel Ángel Castro Muñoz, reiteró su llamado urgente a la comunidad de San Andrés Dinicuiti para superar la profunda división que, desde hace tiempo, impide la celebración de misas y actividades eucarísticas en la parroquia local, advirtiendo que el conflicto podría escalar en agresiones violentas si no se restablece la unidad.
En declaraciones recogidas por el Sistema Radiofónico Informativo, el prelado dirigió un mensaje directo a los habitantes: “Para la comunidad de San Andrés Dinicuiti mi mensaje es que superen la división y mantengan la comunión, que no vean y se sientan enemigos de nadie”.
Castro Muñoz reveló que en todos los encuentros y diálogos sostenidos ha insistido en que “debe prevalecer en todo conflicto la unidad del pueblo”, recordando que todos son “hijos de San Andrés” y ciudadanos de la misma comunidad.
El obispo confirmó que se ha reunido con la presidenta municipal, Yessica Cruz Ortiz, y con miembros de la sociedad civil para abordar la crisis. En estas conversaciones, manifestó su preocupación porque el enfrentamiento “puede agravarse y generar agresiones de violencia”. La división, según describió, es tan profunda que la “familia completa” no está reunida, especialmente en épocas sensibles como la Navidad, donde la falta de un altar común duele más a los fieles.
Castro Muñoz mostró comprensión hacia la postura de la alcaldesa, quien –según él– busca “rescatar los usos y costumbres de su comunidad”. En este sentido, el obispo expresó su apoyo para alentar “a quienes en el pasado se hayan sentido desplazados o al margen del uso interno del recinto” parroquial, buscando un equilibrio entre la tradición local y la práctica religiosa católica.
La imposibilidad de celebrar la Eucaristía en el templo principal ha generado un vacío espiritual y social en San Andrés Dinicuiti. El obispo lamentó esta situación: “Ciertamente está dividido el pueblo y eso es triste… no está la familia completa, ni reunido en torno a un único altar y casa que es el templo”.
Ante este escenario, el prelado confía en que, con la ayuda de las instituciones de gobierno, se pueda “encontrar la verdad del conflicto” y abrir caminos de reconciliación. Hizo un llamado a la apertura, la confianza y la disposición de todas las partes para resolver un problema que trasciende lo religioso y afecta la convivencia pacífica del municipio.
Mientras la comunidad espera una solución, el mensaje del obispo Castro Muñoz resuena como un recordatorio de que la unidad es fundamental para preservar tanto la fe como la paz social. La intervención de la Diócesis de Huajuapan busca mediar en un conflicto donde se entrelazan identidad cultural, derechos comunitarios y libertad religiosa.
El caso de San Andrés Dinicuiti refleja desafíos más amplios en diversas regiones de Oaxaca, donde los “usos y costumbres” y la estructura eclesiástica a veces entran en tensión. La resolución de este conflicto podría sentar un precedente para el diálogo y la reconciliación en otras comunidades similares.

