Mazatlán, Sinaloa.- Tras calificar al 2025 como un año “demasiado difícil” por el recrudecimiento de la inseguridad, el obispo de la Diócesis de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, expresó su confianza en que el 2026 sea un período de disminución de la violencia y de mayor trabajo por la reconciliación nacional, al tiempo que lanzó una severa advertencia sobre los riesgos de una polarización social similar a la de Venezuela.
En declaraciones posteriores a la misa dominical en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción, el prelado detalló que la violencia se incrementó el año pasado en municipios del sur de Sinaloa como Escuinapa, Concordia y San Ignacio, y se agravó en las carreteras que conectan Mazatlán con Nayarit. “Confiamos que en el nuevo año disminuya la violencia y se generen condiciones de más armonía y paz”, afirmó.
El mensaje del obispo trascendió el análisis local para situarse en el contexto político nacional e internacional. Espinosa Contreras utilizó el caso de Venezuela como un “punto de alarma” para México, señalando que el problema de fondo en ese país no es solo una figura política, sino una “división nacional” donde grupos “irreconciliables” hacen imposible la gobernabilidad.
“Si nosotros no hacemos algo podremos caminar en la misma dirección”, advirtió, haciendo un llamado explícito a que el gobierno mexicano propicie unidad y entendimiento, y evite señalar y separar. Criticó que “lo malo del Gobierno federal ha sido que ha propiciado... separación señalando a grupos, a personas, a opositores en forma muy contundente y eso no es bueno”.
El obispo, cuya diócesis abarca todo el sur de Sinaloa, recalcó que los gobiernos deben ser garantes de la unidad. “Deben de poner el ejemplo de apertura, de respeto, de tolerancia de unos y otros”, subrayó, para evitar que se agrave en la sociedad mexicana una fractura contundente.
Desde la Iglesia, dijo, la disposición es clara: “estar propiciando siempre que todos nos comprendamos, que todos nos aceptemos, que todos caminemos juntos, cuales sean nuestras posiciones y nuestras creencias”. Este llamado a la reconciliación se presentó como un propósito esencial para el año nuevo.
Además del tema de seguridad y polarización, Mons. Espinosa Contreras se refirió a la situación económica. Expresó su deseo de que en 2026 se busque que “toda la gente tenga lo necesario para vivir”, se controle la inflación y no aumente la carestía de la vida, para que las familias puedan vivir con mayor fluidez.

