Mazatlán, Sinaloa.- El obispo de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, ha confirmado que en las últimas semanas ha realizado movimientos de párrocos "para atender a feligreses desplazados" y, en ese contexto, pidió al gobierno mexicano aplicar experiencias internacionales contra la violencia.
La inseguridad en el sur de Sinaloa no solo ahuyenta a los feligreses de las iglesias, sino que vacía pueblos completos. Así lo reconoció el obispo tras anunciar una serie de cambios de párrocos en comunidades rurales y sindicaturas. Espinosa explicó que estos movimientos buscan reforzar la atención eclesiástica a las personas que han dejado sus hogares natales debido a la violencia.
“Por desgracia los pueblos de la sierra se han visto despoblados (por la inseguridad); ya casi no tienen habitantes y ya se va menos a misa porque no hay feligresía”, declaró Espinosa Contreras. El obispo precisó que dos comunidades serranas quedaron prácticamente deshabitadas, mientras que otros poblados se trasladaron a la puerta de San Marcos, donde levantaron nuevas iglesias.
Los movimientos de clérigos ya comenzaron. El 9 de abril llegó un nuevo párroco a Cristo Rey; el 15 de abril, otro a San José Sánchez del Río en Isla del Bosque, Escuinapa. Para el 23 de abril, el padre Armando Durán se instalará en la parroquia de San Antonio de Prado en La Noria, una zona que abarca varios pueblos y zonas serranas. El obispo detalló que la parroquia de El Habal también enfrenta dificultades por la inseguridad en las carreteras.
“No deja de haber esa inseguridad en los caminos, en las carreteras, que intempestivamente se pone ahí un retén. No digo que sea frecuente, pero vamos a decir que hemos comprobado que en un lapso como de cinco meses promedio, vuelve a suceder y ahí pierden el carro todos los que van pasando de ambos lados, en un lapso de unos 15 minutos”, narró Espinosa Contreras. Estos despojos de automóviles afectan tanto a las iglesias como a los comercios de los pueblos.
Ante este panorama, el obispo lanzó un exhorto a las autoridades mexicanas. La propuesta concreta: seguir las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organismo con experiencia en otros países que han padecido violencia.
“Nosotros confiamos que las recomendaciones de la ONU, ojalá el Gobierno Mexicano las escuchara con respeto y tratara de aplicarlas, porque ahí le hacen señalamientos explícitos sobre qué hay que hacer de acuerdo a su experiencia, en los casos de inseguridad”, señaló.
El religioso consideró que esas recomendaciones, ofrecidas sin costo al país, merecen un análisis abierto: “Ojalá que este análisis, que incluso lo están prácticamente regalando porque no ha tenido costo, se atienda con apertura por el bien de nuestra patria. Porque ahorita todo lo que sea para el bien de la seguridad y la prevalencia de la armonía, pues se debe tratar de implementar”, afirmó.
La situación en el sur de Sinaloa exhibe una paradoja: mientras la Iglesia reubica a sus ministros para seguir cerca de los fieles desplazados, los caminos siguen siendo escenario de retenes ilegales y robos.
El obispo no anunció medidas unilaterales, sino una vía institucional: que el Estado mexicano acepte la asesoría internacional. “Se deben escuchar con respeto”, insistió, y dejó abierta la pregunta sobre si el gobierno atenderá una llamada que, en su visión, no cuesta dinero, pero puede costar vidas si se ignora.
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