Cuernavaca, Morelos.- Ocho personas asesinadas en el municipio de Ayala conmocionaron a Morelos. La respuesta de la Iglesia católica no tardó. La Diócesis de Cuernavaca anunció la 12 Caminata por la Paz para el próximo 16 de mayo, una manifestación que se ha convertido en el principal reclamo ciudadano contra la inseguridad en la entidad.
El anuncio ocurrió durante la homilía dominical. El obispo Ramón Castro Castro se refirió al multihomicidio en Ayala y reconoció el sentimiento de desamparo que embarga a la ciudadanía morelense:
“Vivimos en un mundo herido, en un Morelos herido por homicidios, por narcotráfico, por guerra y por polarización social. La gente se pregunta: ¿Dónde está Dios ahora que mataron a ocho personas en Ayala?”, expresó.
El religioso afirmó que incluso en una historia marcada por el dolor, la fe debe transformar el significado del sufrimiento. Advirtió que la crisis del creyente ocurre “cuando Dios no cumple nuestras propias expectativas o planes y creemos que todo ha terminado”. Frente a esta tentación, propuso una lectura distinta de la realidad.
Castro Castro criticó la tendencia al victimismo y a la tristeza como narrativas únicas ante las crisis sociales. “Se tiende a leer la historia desde el victimismo y la tristeza”, señaló, y alertó que esa mirada conduce a dudar de la fe. En cambio, instó a los fieles a “releer sus decepciones” para descubrir que, incluso en los momentos más oscuros, existe un acompañamiento espiritual.
El obispo también hizo un llamado a la empatía y a la escucha activa: “Hoy necesitamos aprender a acompañar como Jesús: escuchar el dolor del otro y ayudarlo a releer su historia desde los ojos de Dios”, puntualizó. Esta invitación cobra sentido en el marco de la preparación de la caminata, que busca aglutinar el descontento social ante la violencia.
La situación en Morelos se ha recrudecido en los últimos días, especialmente en la zona oriente y metropolitana. La masacre de Ayala no fue un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis más amplia que incluye homicidios diarios, presencia del narcotráfico y una creciente polarización entre la población. El obispo recordó que, cuando la mirada se fija únicamente en la tragedia, se deja de percibir la esperanza.
La Caminata por la Paz celebrará su doceava edición en ese contexto adverso. La Iglesia morelense busca que la movilización no sea un acto simbólico vacío, sino un espacio para releer el dolor colectivo y transformarlo en exigencia de seguridad: “El corazón comienza a arder cuando la vida se interpreta desde la fe y no desde el juicio inmediato”, concluyó el religioso.
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