Ciudad de México.- En medio de un contexto global atravesado estrepitosamente por conflictos internacionales de gran calado y por el clamor generalizado de horizontes de reconciliación, el programa Diálogos por la Esperanza, de la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, estrenó su novena temporada con un análisis exhaustivo del Mensaje para la 59ª Jornada Mundial de la Paz del papa León XIV, titulado “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”.
Un panel multidisciplinario de académicos y comunicadores disertó sobre las implicaciones espirituales, eclesiales y sociales de este texto pontificio, calificado como “un dardo” lanzado a la conciencia de la sociedad contemporánea.
En la presentación de esta transmisión, el sacerdote Eduardo Corral Merino recalcó la oportunidad y profundidad del mensaje: “La paz no es un ideal romántico o abstracto, ni tampoco es una ideología que se impone por decreto” y destacó que el documento presenta “una continuidad muy clara con el magisterio tanto del papa Francisco como del papa Benedicto XVI” pues analiza con lucidez los signos de los tiempos, así como el aspecto de la paz desarmada y desarmante.
El sentido de la paz
El cuadro de disertantes, en esta emisión, estuvo compuesto por el doctor Giovani Fernández Puentes, profesor de la Universidad Anáhuac; Josefina Claudia Herrera Barrera, coordinadora de información de Enfoque Noticias; el sacerdote Pedro Benítez Mestre, rector interino de la Universidad Pontificia de México (UPM); y el canónigo presbítero Julián López Amozurrutia, decano de Teología de la misma universidad.
Fernández Puentes centró su intervención en el título mismo del mensaje: “La paz esté con todos ustedes (…) que es el mismo saludo del Resucitado. En este sentido, lo que podemos observar con este título es que en realidad enuncia un acontecimiento eficaz, enuncia una experiencia que acontece en el creyente”.

Para desarrollar esta idea, recurrió a san Agustín, a quien el papa León XIV cita en su sermón Elogio de la Paz: “La paz no requiere condiciones externas; basta amar la paz para poseerla”, explicó. Además, subrayó que “la paz no disminuye al compartirse” y que “el rechazo de la paz no invalida ni su verdad ni su valor”. Concluyó que el Papa invita a vivir un don que trasciende la mera estrategia política o voluntariosa.
Josefina Herrera abordó el mensaje desde la comunicación y la experiencia personal: “El Papa nos hace reflexionar sobre todo cómo hacer de [la paz] un cambio definitivo en cada persona y en el mundo entero, como una revolución silenciosa lo señala”. Compartió y rescató una frase que la impactó: “La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita basta, a la paz se le susurra para siempre”.
Conectó el texto con la actualidad global tras la incursión militar de los Estados Unidos sobre Venezuela para tomar como prisionero a Nicolás Maduro: “La realidad que acabamos de vivir nos confronta”, dijo y alertó sobre la narrativa que considera una culpa “el hecho que no se nos prepare lo suficiente para la guerra”. La comunicadora citó al pontífice norteamericano: “La fuerza disuasiva del poder encarna la irracionalidad de una relación basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio por la fuerza”. Para ella, el documento es “tan claro, tan auténtico, tan real en estos momentos que lo necesitamos”.

Por su parte, el sacerdote Pedro Benítez destacó la continuidad del mensaje con el de Pablo VI en 1968 y su carácter desafiante: “Como un dardo nos lanzó el Papa (…) una paz desarmada y desarmante”, afirmó.
Explicó que no se trata solo de invitar al desarme militar, sino de “convertirse en agentes desarmadores, desarmantes de la paz, desarmantes de la violencia”. Además, hizo una crítica al fatalismo contemporáneo: “El papa León (…) se atreve a contradecir a los que se las dan de realistas, cuando dice: ‘Llaman realistas a las narraciones carentes de esperanza’”. Citó al antropólogo René Girard para señalar que, así como la violencia es mimética y se contagia, también lo puede ser la paz, si los líderes inician el proceso: “El primero que se pone como modelo pues no deja de ser Cristo, y nos ha querido contagiar con su paz”, concluyó.
Finalmente, el sacerdote Julián López, también canónigo de la Catedral de México, profundizó en la dimensión teológica e histórica del mensaje: “La paz no es una idea, la paz no es el resultado tampoco de la construcción humana nada más. La paz es un don y más aún: la paz es Cristo, la paz es una persona”, sentenció.
Desde la óptica agustiniana del Papa, planteó que “no basta cultivar la paz exterior (…) sino transmitirnos esta custodia del corazón”. El presbítero recordó que el Concilio Vaticano II, en la constitución apostólica Gaudium et Spes, ya presentaba a los constructores de paz como hijos de Dios: “La paz es ante todo un don de Dios (…) pero se convierte al mismo tiempo en una responsabilidad nuestra, en una responsabilidad personal, pero también en una responsabilidad comunitaria e incluso internacional”.
Para cerrar, reflexionó sobre un pasaje que encontró extraordinario: “La bondad es desarmante. Quizá por eso Dios se hizo niño (…) El misterio de la encarnación (…) se manifiesta en el pesebre de Belén”.
Para construir la paz
En la ronda final de la disertación, los panelistas ofrecieron aplicaciones concretas del mensaje pontificio. El doctor Fernández Puentes hizo un llamado a “desarmar el lenguaje” en los medios y el debate público, combatiendo la blasfemia de usar la fe para justificar la violencia: “Dios no es aliado del odio, de la muerte, del descarte, sino de todo lo contrario, de la reconciliación, de la misericordia, de la paz”, afirmó.
La periodista Herrera secundó esta idea, citando un editorial del informativo oficial de la Arquidiócesis de México, Desde la Fe, que exhorta a “cuidar la palabra para que de esta manera cuidemos también a nuestro prójimo” y a verificar la información para no ser instrumentos de “violencia simbólica”.

El sacerdote Benítez Mestre propuso el ‘asociacionismo’ como camino concreto, recordando una cita de León XIII que el Papa incluye: “La reconocida cortedad de las fuerzas humanas aconseja e impele al hombre a buscarse el apoyo de los demás... Una manera concreta de vivir la paz es juntarse con los que buscan lo mismo”, concluyó.
Finalmente el canónigo Julián López cerró el diálogo con una imagen contundente que ha acompañado los anhelos de paz de la cristiandad bimilenaria: la ternura desarmante del Niño Dios: “Dios quiso ser niño para despertar los mejores sentimientos. Lo que más nos desarma es precisamente esto, despertar la ternura en el corazón”, reflexionó.

El sacerdote Eduardo Corral agradeció a los participantes y a la audiencia por su participación; en nombre del arzobispo emérito de León y titular de la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación, Alfonso Cortés Contreras, y del sacerdote Carlos Sandoval Rangel, secretario ejecutivo de la Dimensión. Invitó a seguir profundizando en el mensaje en un próximo programa con invitados internacionales y nacionales.
Reiteró que el documento es una llamada a “cambiar de chip” y a no sumarse a un “humanismo ateo” que normaliza las lógicas de la guerra, sino a ser custodios y constructores de la paz que nace del corazón y se irradia a la sociedad. También, leyó los muy distintos saludos y felicitaciones de personas que estuvieron siguiendo el webinar en redes sociales.

