Ciudad de México.- Mientras los conflictos globales parecen hacer resurgir la inevitabilidad de los conflictos armados y una narrativa de fatalismo, el programa “Diálogos por la Esperanza”, de la Dimensión para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ofreció un segundo análisis profundo y multidisciplinario del Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz 2026 titulado “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”.
Bajo la conducción del Pbro. Mtro. Eduardo Corral Merino, asesor y responsable de proyectos especiales de la Dimensión, el conversatorio reunió al filósofo Dr. Guillermo Hurtado Pérez, académico investigador de la UNAM; a Mons. Hilario González García, Obispo de Saltillo; y a Mons. Héctor Fabio Henao Gaviria, experto en paz en Colombia, para analizar el mensaje del pontífice.

El diálogo partió de una premisa clave: “La paz no es un ideal desencarnado, ni una ideología que se impone, sino que es un don de Dios, que al mismo tiempo se convierte en responsabilidad personal, en esfuerzo solidario” planteó Corral Merino al subrayar que la construcción de la paz exige una “conversión interior” y el tejer puentes de diálogo para “ensanchar nuestras mentalidades, más allá de un pesimismo estéril”.
“Para que sean fecundas las condiciones externas e institucionales de paz, para construir la paz necesitamos partir de una conversión interior, que nos haga mucho más humanos, fraternos, y sobre todo que veamos, nos veamos al servicio de las personas, de los pueblos, en esta cultura específica de este momento civilizatorio particular que vivimos. Por un lado, nos dice el Papa, es necesario desarmarnos”, apuntó el sacerdote.
León XIV: una voz en el desierto geopolítico
Al considerar que es un “contrasentido” el buscar la paz a través de las armas; Corral Merino pidió a los disertantes analizar “la realidad histórica que vivimos, con sus vicisitudes, paradojas, complejidades” desde la confianza de que “no está arrojada al caos y al sinsentido, sino que estamos sostenidos en la certeza de Aquel que lleva a plenitud todo lo humano, lo redime”.
En ese sentido, el Doctor Hurtado señaló el problema actual en que “los seres humanos se están haciendo la idea de que ya no hay nada que se pueda hacer para evitar la guerra, que ya es algo que está escrito, que ninguna acción particular, ni siquiera colectiva va a poder hacer algo para detener el conflicto. Me parece que una de las cosas más importantes desde este punto de vista político que nos está señalando el Papa León es que debemos cambiar esa actitud”.
Ante l
os conflictos abiertos y los desafíos geopolíticos,
Monseñor Henao también señaló que los propios creyentes “estamos tentados por un uso profano de la fe, que es capaz de ser instrumentalizada en favor de la guerra”. Hizo notar que ante el realismo pragmático condensado en el “principio de si quieres la paz, prepárate para la guerra, el Papa recuerda que ese principio no es válido, ni tiene un fundamento real en la ética y en la vida creyente, del creyente en Jesucristo resucitado”.
El Obispo González también destacó que el mensaje pontificio recuerda que “la paz es un camino, hay que estar peregrinando, hay que estar poniendo los medios, hay que ser perseverantes en esta paz”; por ello apuntó que “una verdadera experiencia de la paz de Cristo ensancha la inteligencia y nos abre a nuevos caminos”; por ello, destacó cómo este proceso “resiste a la violencia y la vence. Eso me da mucha esperanza”.
Entender la paz desarmada y desarmante
El Doctor Hurtado consideró que el pontífice ha insistido en la paz a lo largo de sus intervenciones y mensajes; y que quizá esté preparando un documento más profundo y extenso sobre lo que significa la auténtica paz: “Lo que el concepto de paz desarmada y desarmante nos invita a pensar, por ejemplo, es en una paz que va más allá de la tregua, una paz que va más allá de la no violencia momentánea. Y eso requiere, como el Papa ha dicho, de una transformación interna muy grande, sin la cual no podemos entender al otro de una manera tal que nos permita entablar con él o con ella una relación verdaderamente pacífica”.

Para el Obispo Hilario González, el llamado a la paz ‘desarmada y desarmante’ implica especialmente a las religiones volver a ser “casas de paz” porque “no podemos ser otro tipo de arma”. El pastor asegura que en la historia hay una crítica a las guerras de religión y a las religiones como causantes de las guerras: “Yo creo que coincidimos con el Papa de que la religión debe venir a desarrollar esa capacidad de diálogo, de fraternidad, de encuentro. Los creyentes deben desmentir activamente, si la inteligencia ha sido ensanchada por la paz en nuestras acciones sobre todo en la vida, y vencer esa blasfemia de hablar de guerras en nombre de Dios. Por eso, junto con las acciones, cada vez es más necesario cultivar la oración, la espiritualidad, el diálogo ecuménico e interreligioso”.
Desde la experiencia concreta de los procesos de reconciliación en Colombia, Monseñor Héctor Fabio Henao destacó la relevancia del mensaje para América Latina, una región azotada por conflictividades complejas. Rescató dos ejes teológicos centrales del documento, la paz como “presencia y camino”: “A veces hemos buscado la paz como una meta lejana. El Papa nos invita a revisar nuestra concepción”, explicó. Para él, construir paz en medio de la violencia requiere “una espiritualidad especial” y entender que “la paz nos exige reconocer y asumir la historia en su complejidad”. Henao Gaviria enfatizó el desafío de crear una auténtica “cultura del diálogo” que permitiera encuentros genuinos entre posiciones antagónicas, buscando el bien común.
El desarme interior
Mons. Hilario González García, desde su labor en el diálogo interreligioso, profundizó en la dimensión experiencial de la paz: “El punto de partida es la paz de Cristo resucitado… Si no tenemos esa experiencia, difícilmente podemos ser constructores de paz”, afirmó. Subrayó el poder transformador de esta paz, donde “las diferencias… se ponen a un lado para que todos nos sintamos hijos e hijas de Dios”. Señaló que el desarme comienza “en lo personal, en el corazón, la mente y la vida”. Sólo ahí crece “la esperanza de lo que podemos hacer los seres humanos como el desarrollo de sociedades civiles conscientes de formas de asociacionismo responsable, experiencias de participación no violenta, de prácticas de justicia reparadora a pequeña y gran escala”. Es absurdo pretender construir una sociedad destruyendo toda la estructura humana y social con la que ya contamos.

“Suponer que la paz es un ideal, una utopía, algo irrealizable, es precisamente caer en el juego de los enemigos de la humanidad”, consideró Hurtado Pérez quien concluyó sintetizando que “el mensaje del Papa se enfoca en no perder la esperanza, no perder la esperanza en la paz, es un mensaje que todos debemos compartir”.
El Pbro. Maestro en Ciencias Eduardo Corral concluyó recordando que la paz nace del interior y se proyecta en un compromiso con la verdad, la caridad y el cuidado de la casa común. El sacerdote agradeció a los disertantes y a la audiencia por su participación; y en nombre del Arzobispo Emérito de León y titular de la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación, Alfonso Cortés, y del Secretario Ejecutivo de la Dimensión, el Pbro. Carlos Sandoval Rangel, reafirmó el compromiso de ‘Diálogos por la Esperanza’ de ser un espacio donde la fe y la razón interpelan los signos de los tiempos, ofreciendo luces de esperanza y caminos de acción para la transformación social.

