Guadalajara, Jalisco.- En el marco de la publicación del documento orientador de la Provincia Eclesiástica de Guadalajara respecto al Centenario del Conflicto Religioso en México, el sacerdote historiador Armando González Escoto charla con VCNoticias sobre la oportunidad de contemplar aquel periodo histórico desde la serenidad. El llamado central del académico es a ofrecer elementos de equilibrio y matizar aspectos ideologizados de la “resistencia heróica” ante la manipulación tanto del lenguaje como del sentido religioso contemporáneo.
Felipe Monroy González (FMG): Ya con la perspectiva de un siglo de distancia quizá uno de los principales servicios que podemos hacer es reflexionar con prudencia y con una mirada de esperanza esta conmemoración histórica del conflicto religioso; son una serie de acontecimientos complejos que no se pueden obviar pero que tampoco deben ser utilizados y manipulados desde lecturas maniqueas. ¿Qué ha sido lo que ha impulsado a los obispos de la región a publicar este documento orientador y aclaratorio?
Armando González Escoto (AGE): Era lógico que la Provincia Eclesiástica de Guadalajara ofreciera un mensaje orientador; porque fue el epicentro del conflicto religioso y de la misma Cristiada. La Cristiada -debemos decirlo- no fue un fenómeno nacional, solamente se manifestó en unos doce o quince estados del país. Hubo estados en que no pasó absolutamente nada; pero bastó con que ocurriera en la mitad del país para que afectara a toda la nación.
Sobre el fenómeno se ha escrito bastante a lo largo de estos cien años. Se ha mitificado mucho, positiva y negativamente. Se han dicho cosas mentirosas que resultaron al final ciertas; y cosas como ciertas que en realidad son falsas. Por ejemplo, oí un comentario de Bernardo Barranco en noviembre, donde decía que los obispos habían traicionado a los cristeros. Esa es una mentira. Hoy se puede demostrar con documentos originales, de archivos históricos, que es una mentira. O se ha dicho, por ejemplo, que las leyes persecutorias fueron la respuesta al partidismo del arzobispo de México y de muchos clérigos a la caída de Francisco I. Madero. Bueno, eso sí es cierto; y está ahora también demostrado por documentos de la época".
FMG: Hace falta una mirada más amplia sobre la Guerra Cristera…
AGE: Creo que se necesita un acercamiento frío, objetivo, maduro, que nos permita entender lo que pasó. En la misma época en que ocurrió, la guerra fue considerada por la mayoría de los católicos como un grave error, tanto en México como fuera de éste. El secretario de Estado de la Santa Sede, desde luego, lo consideró un grave error; y de los obispos mexicanos, que eran treinta y cuatro, solamente cinco la apoyaron. Desde luego que era algo muy grave. El costo aproximado del conflicto fue de cien mil vidas. Entonces no es algo tan fácil de tratar.
Por eso los obispos de la región, considerando el papel histórico que la provincia jugó en este acontecimiento, consideraron oportuno mandar un mensaje. a sus respectivas comunidades. El texto lo ha firmado el cardenal arzobispo de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, y ha sido divulgado a la sociedad en general.
FMG: ¿Cuál es la idea central detrás del documento?
AGE: La idea es fundamentalmente aprender, aprender y reconciliar. Integrar este fenómeno de nuestro pasado, porque es parte real de la historia de México, integrarlo y asumir las responsabilidades de cada parte involucrada. Lo mismo la Iglesia que el gobierno tuvieron aciertos errores; y hay que aceptarlos sin más problema.
FMG: Un tema polémico respecto a la Guerra Cristera es la ‘memoria selectiva’; que tiene intenciones de impactar a cierta identidad católica pero donde no se hace una suficiente distinción entre la resistencia pacífica martirial y la defensa armada nacida de un natural descontento por las circunstancias pero que se aleja de la dimensión cristiana. En el pasado mensaje de los obispos mexicanos se definió a las 200 mil víctimas directamente como mártires ¿no parece una simplificación tosca de lo que realmente pasó? ¿Cómo ayudar a entender la complejidad de dos actitudes que fueron bien distintas: la resistencia pacífica y el levantamiento armado cristero?
AGE: Diría dos cosas al respecto. Primero, que el temperamento mexicano no es para la resistencia pacífica, por desgracia. Y por eso se le estudia poco y tampoco se le divulga. En realidad, aquello debería ser el mayor éxito de México puesto que, antes incluso que Gandhi, hubo aquí un movimiento de resistencia pacífica desde 1918 y tuvo éxito en algunos lugares. Sin embargo, se habla mucho del levantamiento armado Cristero de una manera muy romántica.
Lo segundo que yo diría es que nuestro problema actual es que somos una sociedad en crisis; y uno de los principales síntomas de dicha crisis es que las palabras pierden su significado. En el lenguaje católico claramente no es lo mismo mártir que confesor. Entonces, desde luego que fueron miles de confesores, pero no de mártires. Quien hizo el mensaje de los obispos de México (Mensaje al Pueblo de Dios. Asamblea Noviembre 2025) se le olvidó que la iglesia siempre distinguió entre confesor y mártir.
Pero incluso, respecto a los mismos mártires, también parece que se olvida que –por lo menos hasta donde yo sé durante los veinte años que trabajé en causas de canonización– el requisito fundamental de la Santa Sede para canonizar a un mártir por vía del martirio era que no hubiera tomado las armas, ni apoyado el que se tomaran las armas, ni provocado el martirio. Esas eran tres condiciones fundamentales y había que demostrar caso por caso o explicar cada uno de los procesos de los mártires canonizados o beatificados.
(En efecto algo ha pasado en los últimos años, como apunta González Escoto. Incluso la Santa Sede parece no respetar sus propias directrices al respecto. En México hay ilustres personajes beatificados y canonizados como mártires aunque se ha demostrado que tomaron las armas, se entusiasmaron por la respuesta violenta a la persecución religiosa, apoyaron la resistencia armada de los católicos contra la agresividad de las instancias del poder político y militar del gobierno, o buscaron activamente el martirio).
AGE: Es parte de la crisis de semántica que vivimos hoy día y donde los conceptos se pierden. Habría que rescatar el valor de las palabras y el sentido que tienen y con esas armas acercarnos a esa realidad. En el mensaje de los obispos de esta Provincia Eclesiástica de Guadalajara claramente se distingue entre celebrar y conmemorar. Celebramos a los mártires, conmemoramos a la mayoría de los cristeros, no a todos; porque algunos fueron violentos y no son ningún ejemplo; hubo incluso sacerdotes que tomaron las armas y que no fueron ejemplares ni para los propios cristeros. Es cuestión de equilibrar las cosas.
FMG: Finalmente, ¿qué podemos hacer en este 2026 para que este centenario no sea ni obviado ni tampoco instrumentalizado?
AGE: Lo fundamental será siempre la enseñanza, la educación y esa educación empieza por recuperar el sentido de las palabras, explicarle bien a las personas: En la Iglesia este es un mártir, este es un confesor, este es un héroe. Son cosas distintas y por estas razones. No perder de vista la celebración de los mártires porque van a cumplir 100 años en estos próximos tres (2026-2029).
Entonces, no perder de vista lo que es realmente es el martirio y cómo lo vivieron, hacerlo a fondo, sin provocaciones, atentos al servicio pastoral que prestaban. Educar fundamentalmente, y matizar , calmar las aguas.
Entender, finalmente, que hoy México no es hace 100 años. Hay que recordar que la constitución mexicana actual ya no tiene ningún artículo persecutorio de la de 1917. Tiene artículos de control, eso es cierto. Y se podría trabajar en el futuro sobre eso. Pero no es lo mismo que hace cien años.

