Ciudad del Vaticano.- La Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió este domingo 14 de junio de 2026 el mensaje del papa León XIV con motivo de la 10a Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 15 de noviembre. El texto lleva el título “El Señor es el refugio del pobre”, y León XIV explicó que “las palabras del Salmista sugieren el camino que estamos llamados a recorrer” para esta jornada, instituida en 2016 por el papa Francisco al concluir el Jubileo de la Misericordia.
León XIV recordó que Francisco dispuso esta fecha en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario como preparación para la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, “el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia”. El actual Pontífice advirtió que “se observa, lamentablemente, cuán difundida está también en nuestros días una injusticia social que brota de la corrupción arrogante, tan deplorable como discriminatoria”.
El Papa señaló que “la pérdida del sentido de la trascendencia en la vida cotidiana” no es solo una negación teórica de Dios, sino que “se manifiesta en la falta de consideración de su bondad y misericordia para la construcción de la justicia personal y social”. Añadió que “los primeros en sufrir sus consecuencias son los pobres”, cuyo número “no por casualidad aumenta en muchas sociedades”.
También lamentó que “la ausencia de Dios coloca a las personas ya no unas junto a otras en el respeto recíproco, sino unas por encima de otras bajo el signo del dominio y del sometimiento”.
León XIV denunció que “el grito de justicia de los pobres hoy es acallado mediante múltiples técnicas, cada vez más sutiles” y que “el ambiente digital radicaliza el prejuicio hacia ellos y aumenta la cortina de indiferencia que rodea sus causas”. Frente a esta realidad, el Papa afirmó: “Al pobre no le queda más que gritar hacia Dios y hacer llegar a Él su lamento, con la certeza de ser escuchado porque Dios es fiel y rico en misericordia”. Añadió que “quienes están oprimidos, humillados e indefensos crecen también hoy en la certeza de tener que abandonarse a Dios”.
El mensaje incluye una afirmación central: “La Iglesia, por su misma naturaleza, está llamada a ser pobre y refugio para los pobres”. León XIV aseguró que “en Cristo estamos llamados, por tanto, también nosotros a hacernos pobres y a convertirnos en refugio para el pobre”. Dijo que “la comunidad cristiana no puede permanecer insensible ante tantos que hoy están a la puerta y siguen siendo invisibles para quienes permanecen encerrados entre sus propios muros”.
El Santo Padre propuso una serie de preguntas para el examen de conciencia: “¿Somos signo de un Dios que es refugio para los pobres? ¿Tenemos conciencia de nuestra pobreza y la preferimos a la riqueza injusta? ¿Llegamos hasta donde se encuentran los pobres, experimentando su marginalidad? ¿Escuchamos sus pensamientos y compartimos sus esperanzas? ¿Pronunciamos sus nombres con ternura divina?”. Señaló que estas cuestiones “obligan a un serio examen de conciencia”.
Con el ejemplo de San Francisco de Asís, el Papa concluyó que “quien tiene a Dios por refugio es libre de tomar decisiones proféticas, que testimonian cómo todo puede ser repensado desde abajo, en la humildad y en la fraternidad que, sólo ellas, reparan un mundo herido por la prepotencia”. La Jornada Mundial de los Pobres se celebrará el 15 de noviembre, y la solemnidad de Cristo Rey cerrará el Año Litúrgico el 22 de noviembre de 2026.
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