Caracas, Venezuela.- A un mes de la irrupción de agentes estadounidenses para tomar prisionero a Nicolás Maduro, quien está recluido y siendo procesado en Nueva York, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) publicó una exhortación apostólica titulada “Despuntará tu luz como la aurora”; en la cual sintetiza las reflexiones de su 125 asamblea plenaria pero que marcan pautas no sólo del parecer sino que impactarán a la ruta de trabajo de la Iglesia en Venezuela ante la situación compleja en la nación.
Los obispos realizaron su Asamblea del 4 al 9 de febrero en Caracas; y al final de la misma compartieron su "mensaje de esperanza” a sus conciudadanos en medio de “las inquietudes y temores” que genera la situación nacional, especialmente después de la operación militar estadounidense y en medio del reordenamiento político en el gobierno venezolano. Los obispos retomaron las palabras del papa León XIV sobre el anhelo de que “el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz”.
Por ello, el episcopado ratificó “su cercanía y solidaridad” con los más de 600 presos políticos y sus familiares. Calificaron las liberaciones ocurridas desde el 3 de enero como “un signo positivo” y solicitaron “la plena liberación” de los que aún permanecen detenidos y de quienes salieron con medidas cautelares. De hecho, la encargada del despacho presidencial en ausencia de Maduro, Delcy Rodríguez, ha sido reconocida por agencias internacionales respecto al gesto de liberar presos políticos; además ella aseguró que volará en próximas fechas a los Estados Unidos para dar seguimiento tanto a los acuerdos comerciales con el gobierno de Trump como en la defensa de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Los obispos manifestaron su respaldo a una ley de amnistía general: “Seguimos con interés la propuesta y el camino de aprobación de una ley de amnistía general, que necesariamente debe ser amplia e inclusiva, fruto de una extensa consulta a todos los sectores de la sociedad civil. Sería un paso importante para emprender el largo y difícil camino de la reconciliación nacional y el restablecimiento de la convivencia social y democrática”, afirmaron. También exigieron la derogación de leyes que coartan derechos fundamentales, en particular las referidas a la libertad de expresión.
Otro de los puntos de interés de esta exhortación tiene que ver con la soberanía de la nación venezolana. Los obispos recordaron que la vulneración a la soberanía popular viene de tiempo atrás no sólo por la incursión estadounidense sino desde el resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 cuando fue desconocido el cambio de rumbo político por el sistema chavista.
Por ello, respecto a la captura de Nicolás Maduro, señalaron que algunos sectores la interpretan como una violación del derecho internacional, mientras otros estiman que abre “caminos para lograr la democratización del país”. Los obispos indicaron que “Venezuela desde hace varios años ha sufrido la injerencia indebida de factores externos que han afectado seriamente la soberanía” y por esa misma razón llamaron a los actores estatales a garantizar la soberanía y la autodeterminación.
Para alcanzar dicha soberanía plantean algunas condiciones imprescindibles: "Reconstruir la institucionalidad democrática; restituir la independencia de los poderes públicos; contar con un Tribunal Supremo de Justicia y un Consejo Nacional Electoral creíbles que garanticen elecciones libres y justas; asegurar el control territorial del país por parte del Estado".
Para la construcción del futuro, el episcopado propuso una reconciliación nacional que permita a los ciudadanos identificarse “como un solo pueblo, que vuelva a ser un lugar de oportunidades de progreso y felicidad, especialmente para los más pobres”. Instaron a fortalecer la familia y a superar las barreras que impiden la construcción del “nosotros nacional”. Señalaron la necesidad de “promover espacios de diálogo que conduzcan a un gran acuerdo nacional sobre el futuro que queremos construir”.
La CEV puso acento en la recuperación económica de sectores largamente empobrecidos y precarizados en Venezuela; por ello exhortó a las autoridades de este nuevo momento de la vida política nacional "es imperativo que los recursos que se reciban por la reactivación de la industria petrolera se destinen a mejorar la calidad de los salarios y a implementar programas sociales, concebidos no desde un clientelismo partidista, sino generando iniciativas personales, comunitarias y empresariales, que aseguren trabajo y remuneración digna".
Los obispos vincularon la crisis con el empobrecimiento masivo de la población; indicaron que es fundamental superar “el empobrecimiento que hoy azota a un porcentaje mayoritario de la población”, una de las causas del éxodo de millones de venezolanos. Reiteraron el compromiso de la Iglesia Católica como espacio de “encuentro, escucha y acompañamiento” para generar “signos claros y creíbles de fraternidad y reconciliación”.
Finalmente, los prelados invitaron a los venezolanos a encontrar en la oración cotidiana “luz y fortaleza para enfrentar con decisión la coyuntura que hoy vivimos”. Pidieron a los fieles a inspirarse de la vida de los recientes santos venezolanos e intensificar las obras de piedad durante la Cuaresma.

