Ciudad de México.- Luego de que se tornara noticia internacional que la policía del gobierno de Israel comandada por Benjamín Netanyahu impidiera que el patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pierbattista Pizzaballa, celebrara la tradicional Misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, provocando una indignación global por la restricción de un acto religioso trascendente e histórico en el sitio donde la cristiandad celebra la muerte y resurrección de Jesucristo; los obispos católicos de México emitieron un comunicado en el que comparten el dolor de la situación en Tierra Santa y exhortan a la paz.
"La Iglesia católica que peregrina en México expresa su profundo dolor y unión con el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa ante la imposibilidad de celebrar la Santa Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, hecho que hiere la libertad religiosa y la sensibilidad de millones de fieles en el mundo en el inicio de la Semana Santa".
Aunque el gobierno de Netanyahu y la propaganda mediática de sectores judíos aliados afirman que la decisión de la restricción obedeció a condiciones de seguridad, varias instancias diplomáticas internacionales manifestaron su inquietud ante las disposiciones del gobierno contra las expresiones religiosas distintas a las de las autoridades.
El posicionamiento de los obispos mexicanos incluye el comunicado publicado por el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa desde la Ciudad Santa de Jerusalén; en él relatan que "la policía israelí impidió al Patriarca Latino de Jerusalén, Su Beatitud el cardenal Pierbattista Pizzaballa, jefe de la Iglesia católica en Tierra Santa, junto con el Custodio de Tierra Santa, el reverendísimo padre Francesco Ielpo, OFM, guardián oficial de la Iglesia del Santo epulcro, entrar en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, cuando se dirigían a celebrar la Misa del Domingo de Ramos".
Luedo de ser detenidos en el trayecto "mientras avanzaban de forma privada y sin ninguna característica de procesión o acto ceremonial, y se les obligó a regresar. Como resultado, y por primera vez en siglos, a los responsables de la Iglesia se les impidió celebrar la Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro".
Al respecto, los obispos mexicanos señalaron: "En comunión con el Patriarcado Latino de Jerusalén, la Custodia de Tierra Santa y el Santo Padre León XIV, nos unimos al llamado urgente a detener la violencia, rechazar el uso de la religión como justificación del conflicto y reconocer en todo ser humano a un hermano. Como ha recordado el Papa, 'la violencia solo engendra más violencia', y el camino de la paz pasa por la misericordia, el respeto y el reconocimiento del otro".
El caso ha escalado a escándalo diplomático en Europa debido a las condiciones bélicas que implican a varias naciones de Oriente Medio y también por los abusos antisemitas del gobierno de Israel contra la población palestina tanto en la expulsión de su territorio como en el bombardeo de refugios e inmuebles con civiles e infantes.
"Desde nuestra realidad en México, donde la Iglesia trabaja activamente por la construcción de la paz, el diálogo y la reconciliación, este acontecimiento nos interpela y nos impulsa a renovar nuestro compromiso por una cultura del encuentro. Creemos firmemente que la paz no se construye desde la imposición o la violencia, sino desde el respeto, la justicia, el diálogo y la fraternidad", escribieron los obispos.
Los pastores católicos mexicanos finalizaron su comunicado con la adhesión "a la súplica de la Iglesia en Tierra Santa para que cesen los enfrentamientos, se respete la libertad religiosa y se atienda con caridad a quienes sufren las consecuencias de la guerra".
Tanto el Patriarcado de Jerusalén, los Custodios de Tierra Santa y el Vaticano convergieron en que "este incidente constituye un grave precedente y una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada a Jerusalén".

