Tlaxcala, Tlaxcala.- Con un llamado a la paz y un mensaje de confianza, el obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, encabezó la primera eucaristía del año en la Basílica de Nuestra Señora de Ocotlán. En el marco de la Solemnidad de María y de la Jornada Mundial por la Paz, su homilía centró la atención en las preocupaciones sociales y la búsqueda de esperanza.
El titular de la diócesis tlaxcalteca formuló una plegaria explícita por “la paz en el mundo, en los pueblos y en las familias”. En su mensaje, conectó esta aspiración universal con la necesidad personal de los fieles de depositar sus cargas ante la fe.
Dirigió una invitación a la feligresía para que confíe en la intercesión de la Virgen de Ocotlán. “Hoy queremos decirle a Nuestra Señora tantas cosas que traemos en el corazón: preocupaciones, sufrimientos, nuestros enfermos, nuestros ancianos, nuestros niños, problemas familiares, problemas económicos, la situación de violencia que estamos viviendo en nuestro país, la inseguridad”, expresó. Y añadió: “es el momento de vaciar todo aquello en manos de Nuestra Señora”.
Salcedo Aquino describió la postura de la imagen mariana para fundamentar su exhortación. “La Virgen de Ocotlán tiene las manos unidas, pero entre ellas hay espacio para las intenciones, las necesidades y deseos del corazón”, señaló. Afirmó que este gesto simbólico abre la puerta a la abundancia y la alegría que, según su creencia, provienen de Jesús.
“Ella es la primera preocupada por nosotros, la primera interesada en nuestra vida como lo hace una mamá”, dijo, al destacar el carácter maternal que la tradición católica atribuye a María. “El corazón de la madre está ahí con sus hijos”, concluyó en esa idea.
El obispo vinculó la celebración religiosa del día con el anhelo colectivo de armonía. Recordó que el 1 de enero la Iglesia católica conmemora la Jornada Mundial por la Paz, por lo que la diócesis se sumó a la petición “para que la presencia de Jesús la haga posible a través del Evangelio”.
Finalizó su homilía con un llamado a la acción combinada con la fe. “Tengamos confianza, pongamos esas necesidades y esas situaciones poniendo todo en manos de Nuestra Señora y trabajando nosotros con los dones, las gracias y bendiciones que cada uno de nosotros tenemos”, manifestó. Su última exhortación fue una cita bíblica: “Hagan lo que Jesús les diga”.
La celebración congregó a fieles que iniciaron el año 2026 con un mensaje que entretejió la paz global, la resiliencia comunitaria y la fe personal como respuestas a un contexto social complejo.

