Granada, España. – El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, utilizó la presentación de la memoria anual de Cáritas Diocesana para defender la regularización de las personas migrantes y rechazó cualquier pacto político que condicione las ayudas a los más necesitados.
“El interés nacional lleva consigo la atención a estas personas para que, en legalidad, puedan contribuir y ser beneficiarias de unos servicios a los que ayudan con su trabajo. Hay que regularizar”, afirmó. Gil Tamayo puso como ejemplo el sector agrícola de la Costa granadina, los cultivos y el espárrago, así como la construcción: “Sin ellos, la producción agrícola sería imposible”, sostuvo.
El arzobispo recordó que España también fue un país de emigrantes. Y subrayó que, para un cristiano, “los valores del Evangelio pasan por encima de ideologías que van y vienen”.
Las declaraciones de Gil Tamayo se producen en un contexto político concreto. En comunidades autónomas como Extremadura, los acuerdos entre el Partido Popular (PP) y Vox incluyen un punto que advierte sobre la retirada de ayudas a entidades y ONG que presten asistencia a la “inmigración ilegal”. Vox ha señalado públicamente a Cáritas como una de esas organizaciones.
El arzobispo dejó claro que Cáritas es una entidad “confesional en su identidad y naturaleza, pero aconfesional en sus destinatarios”. Espera que el Gobierno autonómico andaluz no disminuya las ayudas a la entidad: “Ningún pacto puede condicionar las ayudas a los más necesitados, porque si hay algo que está por encima de cualquier acción pública es el bienestar de la ciudadanía”, sentenció.
Y fue más allá: “No puede haber ciudadanos de primera y de segunda ni en la región, ni en España ni en Europa”.
La pobreza se cronifica: datos de la memoria 2025
La presentación de la memoria anual de Cáritas Diocesana de Granada correspondiente a 2025 arrojó un diagnóstico preocupante. La pobreza se cronifica. Aunque los datos macroeconómicos apuntan a una mejoría, la escala familiar y de las personas más necesitadas está marcada por la precariedad laboral y el encarecimiento de la vivienda.
Cáritas invirtió 6,6 millones de euros en 2025. El 69,1% de esos fondos (4,5 millones) proceden de fuentes privadas: empresas, socios, donantes y legados. Solo el 30,9% llegó a través de financiación pública de distintas administraciones.
El número de personas atendidas bajó ligeramente, de 8.688 en 2024 a 8.562 en 2025. Sin embargo, las situaciones más graves se prolongan y se hacen más complejas. El 39% de los acompañamientos se extiende ya por más de tres años.
La directora de Cáritas, Luisa María Maeso, explicó que el 32% de las personas atendidas no cuenta con ningún tipo de ayuda ni prestación estable.
Hoy por hoy, la vivienda es el principal factor de exclusión. Personas con trabajo siguen necesitando la ayuda de Cáritas para salir adelante, porque la mayor parte de sus ingresos se destina a pagar la vivienda. Se detectan cada vez más casos de viviendas compartidas y realquiler de habitaciones. En el caso de las personas migrantes, la situación es aún más acusada.
La crisis de la vivienda también reduce los empadronamientos, lo que a su vez dificulta el acceso a ayudas administrativas. Muchas personas quedan atrapadas en un limbo burocrático.
En la pobreza laboral y en la exclusión que se agrava, el rostro es de mujer. El Programa de Empleo de Cáritas lo evidencia. La mayoría de las personas que han pasado por esta iniciativa son mujeres mayores de 46 años. Esa edad, según el informe, dificulta su acceso al mercado laboral.
La labor de Cáritas es posible gracias a la implicación de cerca de un millar de personas voluntarias, 2.088 socios, 1.239 donantes y 127 instituciones colaboradoras.
Campaña del Día de la Caridad
La campaña de recaudación de este año, con motivo del Día de la Caridad, se desarrolla bajo el lema: “Elige amar, elige comunidad”. La colecta se realizará en la Catedral de Granada el jueves 4 de junio.
El arzobispo Gil Tamayo concluyó su intervención con un llamado a la coherencia: “Tenemos que ayudar, tenemos que regularizar, por un deber de justicia, porque contribuyen al desarrollo económico de nuestra tierra”, afirmó. Y, por encima de todo, porque los valores del Evangelio no entienden de fronteras ni de ideologías pasajeras.

