Sábado, 04 Abril 2020

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Drama del narcotráfico llega al Sínodo Amazónico

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Ciudad del Vaticano.- El drama del narcotráfico tocó la puerta de la reflexión en el Sínodo Amazónico que se realiza del 6 al 27 de octubre en Roma con el título. Si bien, la cumbre sinodal fue convocada por el papa Francisco para hallar “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral” la tragedia del narcotráfico fue puesta como ejemplo de fenómenos devastadores que, por mera ganancia economía, lastiman grandes reservas ambientales y, en consecuencia, a sus comunidades y fieles.

Durante la Sexta Congregación General del sínodo se explicó que en algunas zonas que conforman la región panamazónica, el cultivo de coca ha aumentado de 12 mil a 23 mil hectáreas, con efectos devastadores debido al aumento de la delincuencia y a la alteración del equilibrio natural del territorio, cada vez más desierto.

La construcción de centrales hidroeléctricas, que implica la deforestación de grandes reservas ambientales ricas en biodiversidad, así como incendios autorizados que destruyen millones de hectáreas de tierra, tienen un impacto muy fuerte en el medio ambiente de algunas regiones, alterando el ecosistema. Por eso es necesaria una llamada a la conversión ecológica: la Iglesia, se dice en la sala, debe ser una voz profética para que el tema de la ecología integral pueda entrar en la agenda de los organismos internacionales.

Por ello, los padres sinodales propusieron y escucharon esfuerzos de mayor inculturación y evangelización. En una de las intervenciones se expresó la idea de que la Amazonía se convertiría en un laboratorio permanente de sinodalidad misionera, tanto para el bien de los pueblos que viven en la región como para el bien de la Iglesia. También se destacó la importancia de la interculturalidad y la valorización de las culturas y poblaciones originarias, cuya cosmovisión ayuda en el cuidado de la casa común.

En la síntesis de la jornada, la relatoría concluyó que “la Amazonía es un lugar concreto donde se manifiestan muchos desafíos globales de nuestro tiempo, desafíos que afectan a todos. Los sufrimientos de los pueblos amazónicos, de hecho, derivan de un modo de vida imperial, en el que la vida es considerada una simple mercancía y las desigualdades acaban siendo cada vez más reforzadas. En cambio, los pueblos indígenas pueden ayudar a comprender la interconexión de las cosas: la cooperación mundial es posible y urgente”.

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Con información de VaticanNews