Sábado, 03 Diciembre 2022

I Iglesia México

'Llegó de pie a su misa de cuerpo presente'

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Ciudad de México.-  Juan tenía 60 años, el primer domingo de Cuaresma acudió por su propio pie a su parroquia, perdió la vida justo frente al altar y minutos después su comunidad rezaba por el descanso de su alma en la Misa de cuerpo presente.

Los singulares acontecimientos sucedieron el pasado 21 de febrero al sur de la ciudad mientras el sacerdote Sajid Lozano se preparaba para la misa dominical de mediodía. Lozano, a través de sus redes sociales, explicó que el feligrés había entrado al templo, y al llegar frente al presbiterio, se desvaneció y murió.

De acuerdo con el órgano informativo del Arzobispado de México, eran aproximadamente las 12:15 horas del domingo cuando el individuo llegó a las puertas de la iglesia, se arrodilló y avanzó con lentitud hasta casi llegar al altar, se desvaneció y falleció.

El sacristán del templo presenció aquello, y dio aviso al párroco. Lozano inmediatamente llamó al 911 para pedir auxilio: "sin embargo –explicó– había varias señales que nos indicaban que ya no podíamos hacer nada, que ya había fallecido".

Al lugar llegaron los servicios de emergencia: policías y paramédicos, quienes confirmaron la muerte de aquel hombre.

Minutos previos a la una de la tarde los feligreses habituales comenzaron a aparecer para participar de la misa que se realiza bajo los protocolos de prevención sanitaria por el COVID. Al entrar, contemplaban con sorpresa el cadáver yacente del hombre a mitad del templo cubierto por una sábana blanca.

Los paramédicos informaron al párroco que la muerte del varón se debió a un infarto fulminante; el sacerdote pidió permiso a las autoridades sanitarias para celebrar la eucaristía con el cuerpo del fiel al pie del altar, mientras algunos miembros de la comunidad intentaban localizar a sus familiares.

De esta manera, la misa del primer Domingo de Cuaresma se convirtió así en una misa de cuerpo presente de quien, minutos antes, había entrado por su propio pie al templo. Una persona ofreció una sábana blanca para cubrir el cuerpo y le colocaron una veladora a sus pies.

Elementos de la policía comenzaron a indagar sobre la identidad de la persona. Nadie en el templo y en las inmediaciones sabía de quién se trataba. Pero un joven, que pasaba cerca de la iglesia logró identificarlo y condujo a los oficiales a la casa del fallecido.

El hijo del difunto explicó a las autoridades que su padre se llamaba Juan y tenía 60 años. Lo acompañaron hasta la iglesia, donde participó en la ceremonia religiosa.

El sacerdote Sajid se sintió conmovido porque los feligreses tomaron el hecho con mucha madurez, pues si bien la mayoría de las personas no lo conocía, era un miembro de la comunidad.

"A la gente le impactó mucho –dijo el sacerdote a Desde la fe– noté a mi comunidad sorprendida por lo que había pasado; juntos reflexionamos que la muerte es sólo el final de nuestro peregrinar en este mundo, pero el comienzo de la vida eterna".

Juan “vino por su propio pie a su Misa de cuerpo presente”, reflexionó él en su homilía. “Pienso que él ya se sentía mal, que sentía desesperación y quiso venir a la iglesia para finalmente morir aquí”, explicó a la comunidad. (Con información de Desde la fe)