Ciudad de México.– En el marco de la serie Diálogos por la Esperanza, organizada por la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se llevó a cabo la segunda sesión de análisis de la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV.
El encuentro, transmitido en vivo desde México y con conexiones internacionales el pasado 21 de junio, reunió a nueve especialistas de diversas disciplinas —filosofía, teología, historia, sociología, comunicación y derecho— para ofrecer una lectura profunda del documento pontificio, a través de la revisión de sus distintas partes: introducción, cinco capítulos y conclusiones.

El sacerdote Eduardo Corral Merino, moderador del webinar, señaló que la encíclica constituye "una respuesta al cambio de época que vivimos, colocando en el centro la grandeza irreductible de la persona humana".
Para iniciar la conversación, el arzobispo de León y vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Jaime Calderón Calderón, inauguró la sesión con un mensaje en el que destacó la oportunidad histórica del documento: "Existen momentos en la historia en los que el progreso técnico avanza más rápido que la sabiduría moral de las sociedades. La inteligencia artificial jamás puede considerarse moralmente neutral. Toda tecnología refleja una determinada visión del hombre, de la sociedad y del futuro”, recordó.
El extravío del ser humano
El doctor Luis Roberto Mantilla Sahagún, filósofo, historiador y abogado, presentó la Introducción del documento. Dijo que la preocupación central de la encíclica no es la inteligencia artificial en sí misma, sino "el extravío, el desplazamiento, el olvido, la relegación o la cancelación del ser humano".

El especialista dijo que: "La encíclica no es un llamado en contra de la inteligencia artificial, sino una apuesta a favor de la dignidad humana". E identificó seis líneas fundamentales del documento: la centralidad de la persona; un humanismo integral que privilegie la conciencia, la libertad, el amor y la creatividad; una gobernanza ética con regulación internacional; la defensa del trabajo humano; la apuesta por la verdad en la era digital; y la construcción de una nueva civilización del amor: "En el centro de todas las apuestas está Dios y su criatura especial", concluyó.
El doctor Jorge Trasloseros, historiador e investigador de la UNAM, abordó el primer capítulo de la encíclica. Señaló su premisa fundamental: "La inteligencia artificial sólo podrá funcionar bien y para el bien, si la inteligencia natural funciona". El investigador señaló que la propia biografía del Papa León XIV —matemático, canonista y misionero agustino— le permite ofrecer una síntesis "impresionante" de la Doctrina Social de la Iglesia.

Subrayó tres elementos clave: El problema no es la tecnología sino el modelo de negocio que la controla y la falta de neutralidad de los desarrollos técnicos; existe una tensión entre construir la Torre de Babel mediante la homogeneización o reconstruir el Templo de Jerusalén, mediante la comunión y la paz; y finalmente, un desafío ético centrado no en códigos abstractos sino en el discernimiento desde la dignidad humana.
Por su parte, monseñor Lucio Adrián Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, analizó el segundo capítulo explicando que el Papa estructura los principios de la Doctrina Social en torno al bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social. Destacó como innovación que "los datos, los algoritmos, la tecnología" se incluyan en el destino universal de los bienes.
"Los datos no son independientes de nosotros, somos nosotros", afirmó Ruiz. "Tienen que estar destinados al servicio de toda la familia humana", añadió.
El secretario del Dicasterio para la Comunicación subrayó que la revolución digital obliga a replantear la cuestión del bien común: "El control de datos, algoritmos e infraestructuras tecnológicas se concentra cada vez más en pocos actores globales privados. La gobernanza de la IA no puede quedar exclusivamente en manos de intereses privados".

Finalizó con una frase del papa León XIV: "En esta obra estamos llamados a asumir un papel activo sin refugiarnos en el espiritualismo ni en nuestros pequeños mundos. Debemos sentirnos abiertos a la verdad, invertir en la educación, cuidar las relaciones y amar la justicia y la paz".
Inteligencia artificial y criterios éticos
El doctor Jesús Colina Díez, fundador de Aleteia y presidente de la Fundación Vadato, abordó el tercer capítulo, dedicado específicamente a la inteligencia artificial.
Colina destacó la "excepcionalidad" de la carta encíclica, que ha sido muy bien recibida y difundida, sin mayores polémicas. Apuntó, que en el numeral 91, el Papa abre una "confidencia" y afirma que "el modo concreto de vivir las relaciones sociales a la luz del Evangelio no está establecido de una vez para siempre, sino que sigue siendo una tarea confiada de generación en generación". Y agregó: "No hay nada escrito en piedra. A nosotros nos toca descubrirlo y vivirlo", resumió el periodista.

El especialista además identificó los elementos centrales del capítulo: El paradigma tecnocrático, que es la tendencia a que la lógica de la eficiencia, el control y el lucro gobiernen decisiones personales y sociales; la concentración de poder sobre plataformas, infraestructuras, datos y capacidad de cálculo concentrados en gigantes económicos; y los usos antihumanos de la IA, como la manipulación de información, violación de privacidad, sesgos ideológicos invisibles, selección algorítmica de "quien es digno".
Por ello, el periodista recordó la frase del arquitecto Antoni Gaudí, ahora en el viaje que el Papa realizó en Barcelona: "Para hacer las cosas bien, hace falta en primer lugar amor, y en segundo lugar la técnica".
Coincidió en ello, el sacerdote, Ramiro Pellitero Iglesias, doctor y profesor de Eclesiología y Teología Pastoral en la Universidad de Navarra, quien analizó el cuarto capítulo, desde Pamplona, España.
El sacerdote destacó que el capítulo debe leerse "desde el todo" de la encíclica, enmarcado en una "teología de la comunión" y en la misión evangelizadora de la Iglesia. En su disertación identificó dos grandes miradas por atender y reflexionar: la necesidad de una comunicación fiable y la cooperación hacia una educación crítica.

Pellitero también reflexionó sobre los acentos que León XIV plantea sobre el trabajo digno frente al riesgo de la automatización y precarización tecnológicas. Alertó sobre las nuevas esclavitudes como la trata de personas y neocolonialismo de datos; y planteó la necesidad de entender la libertad como un asunto público que requiere normas claras, transparencia y límites a tecnologías invasivas.
El profesor concluyó: "Si la técnica se convierte en criterio absoluto, la persona corre el riesgo de ser tratada como un dato. Si la técnica se inscribe en un horizonte de sabiduría, puede convertirse en oportunidad de crecimiento, justicia y fraternidad."
Civilización del amor frente a civilización del poder
El doctor Guillermo Hurtado, investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, por su parte, exploró las reflexiones del quinto capítulo de la encíclica. Hurtado describió la encíclica como "engañosamente simple" pero "muy compleja", con una estructura "poliédrica" o "sinfónica" donde los temas aparecen, reaparecen y se conectan armónicamente.
Señaló que el papa León XIV aborda la paz mundial, la política internacional y el peligro de la deshumanización de la guerra mediante armas autónomas; pues, a su parecer, "la deshumanización de la guerra alcanza su nivel más alto".

Hurtado propuso mirar dos vías expuestas por el Papa: el diálogo y multilateralismo (para reconstruir el orden internacional basado en principios y respeto a los pueblos); y el desarme tecnológico. Esto último porque "la tecnología, sobre todo la inteligencia artificial hoy en día, está armada hasta los dientes. Hay que desarmarla, hay que expurgar de ella ese elemento de poder, de violencia, de odio".
Finalmente, el presbítero Julián López Amozurrutia, canónigo de la Catedral Metropolitana y doctor en Teología, ofreció la síntesis conclusiva del documento. El teólogo ubicó la encíclica en el contexto de la "crisis antropológica" contemporánea. Señaló la convergencia con el documento de la Comisión Teológica Internacional Quo Vadis Humanitas.
En su reflexión destacó tres temas que la encíclica invita a reflexionar: La perspectiva sapiencial, es decir, la sabiduría como "capacidad de dirigir la mirada a lo esencial", algo que la IA no puede hacer; la perspectiva realista (pues sólo desde la experiencia concreta de los seres humanos se entiende el mundo); y la perspectiva de la complejidad relacional que invita a captar al ser humano en su dimensión social.

El canónigo López Amozurrutia identificó tres palabras clave para la antropología del documento: corazón, conciencia, rostro. Y señaló las claves teológicas del cierre de la encíclica. Cristología, la respuesta desde Cristo; Eucaristía, la estructura lógica del cristianismo como sabiduría para habitar el tiempo; y la Mariología, el canto del Magnificat como modelo de la "magnífica humanidad" que reconoce su dependencia de Dios y valora la fragilidad.
"Somos un misterio hermoso”, concluyó.
Vida en comunión
El arzobispo Emérito de León y Responsable de la Dimensión Episcopal para la Cultura y la Educación, Alfonso Cortés, cerró la sesión con un mensaje: “Magnifica Humanitas es una respuesta por la vida en comunión.. bajo el problema tecnológico, el papa León XIV despliega una antropología racional relacionada cuyo centro es la comunión".
Realizó un análisis léxico del documento, documentando la recurrencia de términos como "comunión", "encuentro", "corresponsabilidad", "diálogo" y "compartir", que configuran el "campo semántico de la relación".
"La respuesta por la vida en comunión es así como la opción de fondo contra Babel —homogeneización, dominio, descarte— por la Jerusalén de la corresponsabilidad, el diálogo y el encuentro", afirmó.

Finalmente Cortés Contreras invitó a los participantes a la tercera y última edición de estos Diálogos por la Esperanza, programada para el sábado 4 de julio.
Durante toda la transmisión, se estuvieron leyendo las múltiples preguntas, saludos, así como comentarios a las exposiciones, por parte de las personas que siguieron la transmisión por las distintas redes sociales de la Dimensión, constatándose que el ejercicio, que duró tres horas, fue ágil, interesante y muy útil.
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