Jueves, 13 Agosto 2020

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'Dejemos contagiarnos por el amor, no por el virus': papa Francisco

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Ciudad del Vaticano.- El papa Francisco ha firmado el prefacio al libro 'Comunión y Esperanza' donde participan el cardenal Kasper y el sacerdote Augustin en el que reflexionan sobre la pandemia como un tiempo de prueba y elección. El pontífice asegura que, el lector tiene entre manos, un volumen rico en reflexiones teológicas que puede suscitar una nueva esperanza y una nueva solidaridad "basadas en la certeza de que como ocurrió en los primeros difíciles meses de la propagación de la pandemia, también hoy, la presencia del Señor nos acompaña y nos alienta". 

"El peligro de contagio de un virus debe enseñarnos otro tipo de 'contagio', el del amor, que se transmite de corazón a corazón. Estoy agradecido por los muchos signos de disponibilidad a la ayuda espontánea y de compromiso heroico del personal sanitario, de los médicos y de los sacerdotes. En estas semanas hemos sentido la fuerza que provenía de la fe".

El libro fue escrito a cuatro manos por el cardenal Walter Kasper, presidente emérito del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el padre George Augustin, sacerdote alemán que fundó y dirige el Instituto que lleva el nombre de su compatriota cardenal y esta semana fue publicado por la Librería Editora Vaticana y el Dicasterio para la Comunicación.

En palabras del Papa, la pandemia es un tiempo de prueba y de elección sobre el pasado, el presente y el futuro de la humanidad: "El coronavirus, como una tormenta -y me viene a la mente la solemne oración del 27 de marzo pasado en la Plaza de San Pedro- nos sorprendió a todos, cambiando la vida familiar, el trabajo y las actividades públicas y dejando a su paso muerte, penurias económicas y distancia de la Eucaristía y de los sacramentos".

Para Bergoglio, esta dramática situación ha desenmascarado la vulnerabilidad del hombre, su inconsistencia y su necesidad de redención "y que cuestionando tantas certezas en la base de nuestras vidas, nos ha colocado ante inquietudes fundamentales sobre la felicidad y sobre el tesoro de nuestra fe cristiana".

El Papa se pregunta dónde están las raíces más profundas que sostienen a toda la humanidad durante la tormenta y qué es lo realmente importante y necesario:  "La pandemia -escribe Francisco- es una señal de alarma que nos lleva a reflexionar precisamente sobre esto. Es un tiempo de prueba y elección para que podamos orientar nuestras vidas de una manera renovada a Dios, nuestro apoyo y nuestra meta".

Como es costumbre en el pontífice, reiteró su llamado a la solidaridad y al servicio contra la injusticia global y la indiferencia: "De hecho, la emergencia nos hace comprender cuánto dependemos de la solidaridad de los demás y nos empuja a servir a los que nos rodean de una manera nueva: debemos ser sacudidos por la injusticia mundial para poder despertar y escuchar el grito de los pobres y de nuestro planeta tan gravemente enfermo".