Bogotá, Colombia.- En medio de la creciente tensión internacional tras la controvertida incursión del presidente estadounidense Donald J. Trump en Venezuela —acto no autorizado con el objetivo declarado de tomar prisionero a Nicolás Maduro—, la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) ha publicado un comunicado centrado en "el pueblo concreto, con nombres, rostros e historias... todas sus víctimas, sin exclusiones ni manipulaciones de la memoria" para superar lo coyuntural y adentrarse en las raíces éticas y políticas de la crisis venezolana.
El documento no menciona directamente a Trump ni a Maduro, pero su contenido parece dialogar con la actual escalada de intervencionismo y la polarización global.
La CLAR afirma que “la verdadera libertad no puede ser impuesta desde fuera, ni construida por poderes foráneos movidos por intereses económicos o geopolíticos ajenos al clamor de las víctimas y al bien común del pueblo venezolano”. Una declaración que, en el contexto actual, se lee como un rechazo tanto a las acciones unilaterales extranjeras como a las narrativas que justifican injerencias en nombre de la democracia.
El texto recuerda con crudeza el costo humano de años de conflicto mucho antes de la intervención militar, ejemplificado en “los más de ocho millones de migrantes y desplazados forzados, arrancados de su tierra, de sus afectos y de su historia; hombres y mujeres que, en otros países y culturas, han sido expuestos a la trata de personas, a la explotación sexual y laboral, a la humillación cotidiana y a una xenofobia sistemática que niega su humanidad”. La migración venezolana, una de las mayores de las últimas décadas, sigue siendo un tema pendiente en la agenda global.
La CLAR también se refiere a los actores internos, señalando que el pueblo “ha sido humillado por sus propios liderazgos”, en alusión tanto a los gobiernos de la Cuarta como de la Quinta República, y exige que “esa humillación —lo afirmamos con claridad evangélica— debe cesar de inmediato”.
Además, reclama “el inicio de una transición democrática siguiendo lo prescrito por la Constitución venezolana”, respetando el principio de autodeterminación que, según la organización, quedó reflejado en “las elecciones del 2024 que debe ser respetado como ha sido exigido por la comunidad internacional”.
En un momento en que el acto de Donald Trump reactiva el debates sobre intervención militar unilateral, la postura de la CLAR cuyo presidente es el religioso mexicano Misionero del Espíritu Santo, José Luis Loyola, insiste en que “la libertad auténtica es don del Espíritu de Dios y, al mismo tiempo, tarea histórica: se gesta desde abajo, en las entrañas de la sociedad civil organizada, en la acción comunitaria y política del pueblo, sin injerencias que sacrifiquen el principio inviolable de la autodeterminación de los pueblos”.
El comunicado concluye con un llamado a la solidaridad y la esperanza, invocando a la “virgen de Coromoto” para que “bendiga los caminos hacia la vida plena del pueblo venezolano”. En un escenario geopolítico convulso, la voz de la CLAR se suma a un coro de actores religiosos y sociales que buscan desmarcarse de la lógica de la fuerza y reivindicar una salida pacífica, constitucional y soberana para Venezuela.

