Ciudad de México.- En el décimo quinto aniversario luctuoso del obispo Samuel Ruiz García "El Caminante", las comunidades católicas de Irapuato (Guanajuato) y de San Cristóbal de las Casas (Chiapas) realizaron sendas manifestaciones de homenaje y de herencia pastoral que dejó el religioso mexicano.
La ciudad de Irapuato recordó el legado del obispo Ruiz García con una Misa en el patio del mercado local, a metros de su casa natal. Allí se reunió a fieles para una conmemoración que trascendió el simple recuerdo. El sacerdote Armando García, oficiante del acto, pidió que el ejemplo de Samuel Ruiz fuera un impulso para la acción: “Que esta celebración sirva, Padre del Cielo, para que seamos constructores de la paz como lo fue don Samuel Ruiz García”, expresó.
García definió al obispo como un hombre que transformó la Iglesia al colocar en el centro a los pueblos indígenas y su cultura. Relató un momento decisivo en la vida del obispo: su participación en el Concilio Vaticano II y el encuentro con obispos africanos. Ellos le advirtieron sobre los riesgos de una evangelización sin contexto: "Le dijeron que no hiciera una traducción palabra por palabra, sino una traducción cultural, porque nuestras expresiones vienen de una mentalidad europea que no es la de los pueblos indígenas”.
Ese consejo germinó en un método pastoral revolucionario. Armando García ilustró el resultado con una oración transformada. Mientras la tradición occidental dice “hágase, Señor, tu voluntad”, la traducción cultural para algunas comunidades mayas encontró otro símbolo. "Ellos decían: ‘Que resuene tu tambor en nuestra tierra’. Eso sí lo entendían, porque el tambor anuncia la siembra, la fiesta, la guerra, la vida misma. Cuando suena el tambor, el pueblo sabe qué hacer”, relató el sacerdote. Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas durante 40 años, impulsó con esta filosofía la formación de más de 800 catequistas indígenas.
El acto en Irapuato concluyó con la colocación de flores ante el busto restaurado del obispo.
A cientos de kilómetros de ahí, en el corazón indígena y mestizo de la tierra chiapaneca, la tierra donde Ruiz ejerció su episcopado, la conmemoración del aniversario tuvo una manifestación masiva por la justicia. Reivindicado y colocado al centro de la evangelización por jTatic Samuel, el pueblo creyente de Chiapas celebró este aniversario expresando también las búsquedas vigentes de paz. Miles de católicos, en su mayoría indígenas, marcharon en San Cristóbal de las Casas, integrando la oración con la protesta actual: “Queremos la paz, no la guerra”, “alto al crimen organizado”, “fuera cárteles de Chiapas”, corearon los manifestantes.
En la marcha también recordó al sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez asesinado en 2024. La agrupación Pueblo Creyente, heredera del trabajo diocesano de Ruiz, leyó un comunicado con duras denuncias. Acusó al crimen organizado de provocar desplazamiento forzado “con la colusión de algunas autoridades”. También denunció “el bajo precio a los granos básicos” y “las altas tarifas al consumo de luz eléctrica”, exigiendo “un pago justo” para los campesinos.
La dualidad de las conmemoraciones pintó un cuadro completo del legado de Samuel Ruiz. En Irapuato, se evocó al teólogo que innovó la evangelización con respeto cultural. En Chiapas, se mostró la vigencia de su opción por los pobres, ahora traducida en exigencias concretas de justicia socioeconómica y seguridad.
El grito de “¡Basta de tanta corrupción!” en Chiapas resonó como un eco moderno del tambor que, hace décadas, Ruiz quiso hacer sonar en esas tierras. Su figura permanece como un puente entre la reflexión teológica profunda y la lucha terrenal por la dignidad de los pueblos originarios.

