Puebla de los Ángeles, Puebla.- Tras el acto de vandalismo contra la Catedral Metropolitana de Puebla, que provocó la movilización de la comunidad católica y de las autoridades civiles, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, encabezó en respuesta un acto de desagravio y reparación espiritual que se extendió por doce horas.
La madrugada del pasado sábado 24 de enero, dos individuos ingresaron al atrio del templo tras saltar las rejas del atrio y prendieron fuego a la puerta norte del inmueble histórico; espacio simbólico que trasciende al recinto histórico y cultural sino que representa -como recordó el arzobispo- la unidad de la identidad poblana y de la comunidad católica angelopolitana.
La ceremonia incluyó una vigilia de adoración nocturna y una misa especial. Durante la homilía, el líder católico se refirió al valor del edificio: “La Catedral es un patrimonio espiritual, histórico y cultural, no solo para los poblanos, sino para toda la humanidad”, afirmó. Dirigió una oración específica pidiendo santificación para el lugar: “Dios, dígnate a impregnar con santificación celestial esta Iglesia para que sea siempre el lugar Santo...”.
“Por cada una de las puertas de Catedral entramos nosotros los fieles, los creyentes; por tanto, cada una de estas puertas es signo de unidad y, al ser muy queridas por los poblanos, merecen consideración, respeto y cuidado. Es la herencia que nos dejarían nuestros antepasados”, expresó
Las autoridades estatales, por su parte, reportaron la detención de un hombre identificado como David “N”, quien fue asegurado por una falta administrativa y por portar presunta droga. La Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que, con base en las imágenes de videovigilancia de la zona, el detenido podría estar vinculado con el incendio. Las investigaciones continúan para identificar y localizar al segundo individuo involucrado.
El gobierno del estado de Puebla y el ayuntamiento capitalino condenaron los hechos y anunciaron medidas de seguridad inmediatas. En un comunicado, la administración estatal fue enfática: “Este hecho, que atenta contra los bienes artísticos, históricos, arquitectónicos o arqueológicos, no quedará impune”.
Las autoridades anunciaron la implementación de operativos permanentes de vigilancia en el Centro Histórico, en coordinación con el municipio, para proteger el patrimonio. Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía a denunciar cualquier acto que ponga en riesgo la riqueza patrimonial de la zona, reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1987.
La arquidiócesis y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizaron un recorrido para evaluar los daños. La puerta norte, parcialmente afectada por el fuego, será restaurada. La Arquidiócesis aclaró que los andamios visibles en el atrio corresponden a trabajos de mantenimiento autorizados y supervisados por el INAH, consistentes en la nivelación de lajas y revisión de drenajes pluviales.
Las autoridades eclesiásticas de la Catedral negaron categóricamente que se trate de una remodelación o que se vaya a sustituir material original: “Nuestra catedral siempre está en mantenimiento... No podemos hacer ningún trabajo en los templos que son propiedad federal sin la autorización del INAH”, explicó el arzobispo Sánchez Espinosa. Se prevé que todos los trabajos, incluida la restauración de la puerta, concluyan antes de la Semana Santa.
El ataque generó una reacción social amplia. El Consejo Coordinador Empresarial de Puebla condenó la agresión y reconoció la respuesta de los cuerpos de emergencia. Cientos de fieles se sumaron a las ceremonias de desagravio.
El arzobispo, al cerrar el acto, conectó el hecho con un contexto histórico más amplio, recordando un acto de desagravio similar realizado en 1956 por la expulsión del obispo Pelagio Antonio de Labastida en el siglo XIX. El incidente reavivó el debate sobre la seguridad en el corazón del centro histórico de la ciudad, incluso en horarios nocturnos, y sobre la protección de los símbolos patrimoniales colectivos.

